Hay acontecimientos históricos que suelen interpretarse de distinta manera en función de quien los cuenta. En España sucede sistemáticamente cuando hablamos de la guerra civil española (o de la responsabilidad de los atentados del 11-M, por mucho que haya sentencia) e intuyo que probablemente suceda lo mismo con los eventos que se relatan en Cristiada. Dirigida por el estadounidense Dean Wright, se trata de toda una superproducción épica bastante conseguida, todo hay que decirlo, que trata de restablecer la memoria histórica de los mártires de la guerra cristera. Rodada en inglés, cuenta con un reparto internacional en el que se integran, tanto algunas estrellas (en declive o de baja incandescencia) del cine estadounidense, como Andy Garcia, Eva Longoria, Bruce Greenwood y Peter O'Toole, como varias presencias latinoamericanas, mucho más interesantes, como las de Sergio Cabrera, Oscar Isaac, Catalina Sandino Moreno o Eduardo Verástegui.

Cartel para la crítica de Cristiada

Por un lado hay una deliberada intención verídica por parte de los artífices de la película por ceñirse a la verdadera historia que cuentan, que viene remarcado por el título escogido para su distribución internacional, For Greater Glory: the trufe Story of Cristiada. Pero si parece señalarse con exactitud la situación política de México en los años veinte, también es cierto que no explica los motivos de esas leyes anticlericales aprobadas por el gobierno de Plutarco Elías Calles, evidenciando la postura de la película ante los acontecimientos. Que tampoco es que sea malo, cierto es que se señalan los incidentes y excesos de los dos bandos, pero a medida que avanza la acción se percibe una cierta afectación que empaña el relato hasta convertirlo en un alegato propagandístico, más que una reconstrucción histórica. Casi no tendría mayor importancia si no fuera porque, incluso dentro del bando rebelde, se marcan las diferencias entre los que son curas y los que son meramente rebeldes creyentes, rematando lo que a priori podría ser sólo reivindicación política, convirtiendo Cristiada en película religiosa, que no mística.

Cuenta a su favor la factura visual, tanto de la fotografía como de la reconstrucción artística del período, aunque encuentro la aportación del compositor de la banda sonora, James Horner, un tanto excesiva al dar rienda suelta a su antipático acorde característico, que se escucha infinidad de veces a lo largo de la película. Pero quizás sea el guión su talón de Aquiles y la base en la que falla la fuerza del relato. Porque la presencia de Peter O'Toole enlaza inequívocamente con aquellas superproducciones dirigidas por David Lean en las que convivía un espectacular sentido épico con una dimensión romántica intimista, a los que aspiraba con toda seguridad Michael Love para su relato, pero que adolece de una falta de perspectiva crítica hacia sus personajes.

Andy Garcia en la critica de Cristiada

Es cierto que no dejan de ser interesantes, tanto las coincidencias que los eventos que se relatan en la película guardan, por ejemplo, con la contienda que tuviera lugar en España sólo una década después, como con el movimiento indignado contemporáneo, que también reivindica los recortes del gobierno actual. Pero esta correspondencia sufre unas variables inversas, puesto que si el movimiento indignado español actual no es violento sí lo son los mexicanos de antaño, así como antaño fuera el bando laico el perseguido en la guerra española. De esta manera, los que en una época y lugar son los malos, parecen ser en otras los buenos y viceversa, por lo que mostrar en a película a los católicos en posesión de la razón, no quiere decir necesariamente ni que la tengan ni que se siga manteniendo esa misma perspectiva en nuestros días.

Santiago Cabrera en la critica de Cristiada

Y así es como Cristiada se desarrolla entre grandes aciertos y desatinos. Muy hábil es el intento de reivindicar el papel de la mujer en la guerra, aunque acaba por evidenciar de nuevo una postura arcaica al establecer de antemano que sólo pueden realizar determinadas tareas. Funciona mucho mejor la línea que une en un sólo personaje política y religión, el del general Gorostieta, que si se pone del lado de los cristeros no es por creencias religiosas sino por convicción política, terminando por encontrar el camino de la fe a base de dolor y sufrimiento. Por otro lado, no deja de ser irónico que siendo tan cristianos practicaran tan concienzudamente aquello del ojo por ojo, diente por diente, aunque claro, esa es una afición muy cristiana, que sólo se acuerdan de perdonar y arrepentirse de sus pecados en el último momento.

Catalina Sandino Moreno en la critica de Cristiada

Es cierto que Andy Garcia consigue una interpretación bastante superior a lo que nos tenía acostumbrados en el cine de Hollywood de los últimos años, aunque quizás a Oscar Isaac le pase lo contrario, componiendo un personaje mucho más estereotipado que los que hace en las películas estadounidenses. De Eva Longoria no esperaba demasiado, pero me sorprende que no le quede tan bien la ropa de época como unos sencillos vaqueros, ganando milagrosamente en los planos cortos. Mucho más aceptables están las aportaciones de Catalina Sandina Moreno y Santiago Cabrera, intuyéndose que Eduardo Verástegui no pudo dar más de si por recortes a la hora del montaje, al menos es la impresión que me da.

Mauricio Kuri en la critica de Cristiada

Y si bien es cierto que debe ser difícil enfrentarse a un personaje tan joven e iluminado como el de José, que interpreta Mauricio Kuri, no parece sacarle demasiado partido este joven debutante, quizás debido a los propios excesos del personaje que sólo sus relatar sus actos hacen parecer inverosímil su historia. Quizás sea en este personaje donde más se fuercen las tornas, llegando al paroxismo en la secuencia del calvario y ese final redentor que termina por fulminar la barrera de la historia para volcarse definitivamente en el panfleto religioso. Aunque la ironía se vuelve a apoderar del discurso porque ¿no les parece excesivo que se adelantara de esta manera a Madonna con el uso del rosario como complemento estético?

2 estrellas