La campaña de promoción de Los amantes pasajeros es, sin duda, la más intensa que ha llevado a cabo Pedro Almodóvar en su carrera. No falta nada: un flashmob en Callao, decenas de entrevistas, las ciudades empapeladas hasta los tejados con carteles sobre la película... Une presencia en las calles sin duda superior a la de un blockbuster de Hollywood. Y dentro de esta campaña, ha tenido un lugar un preestreno de su película en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, que ha sido sucedida por un coloquio inicialmente previsto con los actores Javier Cámara y Raul Arévalo, pero que ha tenido una sorpresa: la presencia del propio Pedro Almodóvar. Aunque la sorpresa se puede equiparar a la muerte de Crónica de una muerte anunciada, pues ya el año pasado irrumpió en los cines en la presentación de La piel que habito y se podía esperar una repetición del recurso. Así, tras el film, ha tenido lugar un coloquio con Pedro Almodóvar, plagado de ironía, donde el director manchego ha vertido algunas interesantes ideas sobre su próximo film, Los amantes pasajeros:

los amantes pasajeros

Alegoría de España

Pese a ser una comedia, en Los amantes pasajeros se filtran algunos elementos de la realidad española actual, del contexto en crisis. De hecho, el avión parece convertirse en una especie de alegoría de España, pues ya el nombre de la compañía lo dice todo: Península, una parodia de Iberia, y a la vez una pretensión de microcosmos, si bien es cierto que todo es de forma lateral. En ningún momento logra construir una alegoría del país, y si lo buscaba, lo ha hecho mediante una excesiva reducción de la complejidad de la sociedad.

Aunque es una comedia de evasión, no he podido evitar que la realidad se filtre. Aunque nadie pronuncia la palabra crisis, este viaje de los pasajeros en círculos sin saber si aterrizan y su incetidumbre es una metáfora de la realidad española actual. Aunque hay una diferencia en la resolución: la comedia termina bien, pero en la sociedad no sabemos cómo va a terminar la crisis.

En el coloquio con Pedro Almodóvar, el director ha señalado algunos rasgos concretos que ha introducido en su pretendida alegoría del país en crisis, con personajes arquetípicos concretos, como el especulador, o la clase turista adormecida, como una clase media que pierde, poco a poco, su poder adquisitivo y a la vez sus derechos:

Aunque pongo a un estafador de guante blanco, me interesa narrar más la relación con su hija, y experimenta una transformación, al aterrizar aborda su relación con mayor sinceridad. La clase turista está dormida para que no protesten, es lo que se denomina abuso de poder. Pero hay un personaje que se introduce en la clase turista.

los amantes pasajeros

Y ya que el film se desarrolla en el interior de un avión en su mayoría, no podía faltar una reflexión sobre la megalomanía de los políticos y sus construcciones mastodónticas sin utilidad alguna, en concreto sobre la red de aeropuertos que tejen, de forma innecesaria, el territorio del país. Aeropuertos vacíos, síntomas de una ambición desmesurada y un anhelo por el signo de prestigio, son ahora metáforas de la crisis sin proponérselo, y Almodóvar los ha pretendido utilizar, aunque más como decorado que como centro del discurso:

Hay 17 aeropuertos que no sirven para nada en España, y nuestro avión de mentira aterrizó en el de ciudad Real, el que tiene la pista de aterrizaje más larga de España. El aeropuerto fantasma funciona como una metáfora de lo que pasa. De un modo subterráneo, el film habla de nuestra sociedad. La realidad del aeropuerto enriqueció el guión, pero lo utilicé para las funciones que determinaba el guión.

El regreso a la comedia

Los amantes pasajeros es un regreso a la comedia pura, un género con el que Pedro Almodóvar salpica todas sus películas, incluso en lo más profundo del drama o del thriller, pero que llevaba años sin erigirse en el tono dominante en una de sus obras. Quizá desde Mujeres al borde de un ataque de nervios no encontramos un ejemplo de focalización en la comedia, aunque la diferencia es que en sus comedias ochenteras, subyace siempre un drama de fondo y una mayor proximidad con lo real. Aquí, en Los amantes pasajeros, sólo hay una comedia que expulsa los relatos dramáticos e incluso la realidad de sus personajes, hasta el punto de jugar más con arquetipos que con personajes:

No podía hacer comedias completas, pero insertaba comedias en mis dramas, por eso no me resultaba difícil volver al humor, aunque sí hacer una comedia completa. Y he limitado la duración a 1 hora y media, porque creo que es la duración máxima que debe disponer una comedia, mis comedias clásicas preferidas duran eso. Y no es fácil hacer comedia, no quería fue todo fuese una payasada, la acción debe seguir transcurriendo. Es la vuelta a un género familiar, en el que empecé.

los amantes pasajeros

El guión

No se puede negar el talento de Pedro Almodóvar a la hora de elaborar guiones, y aunque en un primer momentos parecen cerrados en su totalidad, lo cierto es que el director deja margen para la improvisación y la introducción de novedades, no ya en el nivel final, sino en la preparación de las escenas con los actores. Improvisación en la génesis, antes de la fijación perpetua de las imágenes en celuloide, tal y como ha señalado el director:

Por las características del film, un espacio pequeño, muchos personajes, etc. No se puede improvisar en el rodaje. Hemos improvisado durante los ensayos, pero el film está coreografiado porque es imposible moverse por los espacios. En una comedia no cabe todo, hay que tener un control exhaustivo, por eso he quitado chistes a los actores que no cabían en el metraje. De todos modos, el ensayo de escenas no rodadas les da a los personajes la experiencia de su propio personaje. Todo sirve para construir mejor al personaje.

Y Raúl Arévalo y Javier Cámara han valorado positivamente esta permeabilidad de ideas nuevas en el guión, esta apertura a los cambios en la preparación del film:

Raúl Arévalo: Pedro escribe, reescribe, y dice "no digas esto, di esto" en el momento de rodar. Es una pena que se eliminen chistes porque dan para cortometrajes noveles.
Javier Cámara: Pedro Almodóvar está abierto a todo tipo de realidad de sus actores, dentro de una estructura cerrada que funciona por sí misma, es un mecanismo de relojería. Funciona de buenas y de malas, porque cuando está de malas, la imaginación se le dispara. Siempre está abierto a lo que pasa, y por eso hay conflictos reales, sociales y amorosos, en sus films.

los amantes pasajeros

Y también hablo acerca del proceso que sigue en la creación de un guión, donde transita por varias fases, y que en esta película, le ha llevado a la introducción de nuevos personajes constantemente:

Yo suelo escribir las primeras páginas sin ningún compromiso, entonces aparecen los personajes y una situación. Si me interesa la situación, sigo escribiendo y se lo entrego a Agustín, y si les provoca curiosidad, tomo más notas acerca de esa idea. La creación es muy misteriosa y la elaboración de los personajes aparecen con la historia. Los primeros personajes que aparecieron fueron los 3 azafatos, la relación entre los pilotos y, después, la catarsis erótica. Los últimos personajes que creé fueron los extranjeros, Cecilia Roth, el mexicano, y Guillermo Toledo.
Yo reescribo mucho, y cambio los personajes según los actores, los adapto y al final da la impresión de que no hay mejor actor en el mundo para cada personaje.

Antonio Banderas y Penélope Cruz

Es indudable que el reparto que Pedro Almodóvar ha reunido en Los amantes pasajeros recoge algunos de los mejores intérpretes del panorama español, pero sorprende la inclusión de dos estrellas internacionales, Penélope Cruz y Antonio Banderas, con un papel secundario. De hecho, sólo aparecen en la primera secuencia, y su presencia parece responder a cuestiones de marketing, aunque en el coloquio con Pedro Almodóvar, el director ha afirmado la necesaria presencia de los actores:

No se trata de un cameo, son personajes, tienen una situación. Son anfitriones que introducen al personaje en la comedia, pero también son esenciales. Penélope Cruz está embarazada, y Antonio Banderas, el operario que quita los calzos del avión, se despista porque su mujer le anuncia la noticia, y eso justifica que se olvide de quitar los calzos, lo que causa el accidente.

los amantes pasajeros

Ideas descartadas

La comedia absurda, loca y evasiva que Almodóvar pretendía construir todavía podía ir más lejos en el absurdo de sus situaciones. Y Almodóvar dio un ejemplo de situación descartad que podría haber hecho crecer la inverosimilitud de su obra, que ya de por sí roza los límites del pacto de ficción:

El operador se queda dormido en la bodega y entonces los pasajeros oyen ruidos, hay una parte de la bodega menos fría, no se muere congelado, está presurizado para el viaje de mascotas. Puede despistar el hecho de ser Antonio Banderas y Penélope Cruz y pueden parecer accesorios.

Los hombres y las mujeres

También habló medianamente sobre el carácter de su último cine, donde predomina el personaje masculino. Él lo achaca a un encerrarse en sí mismo, y quizá ésa sea la causa de que en sus últimas películas, no nos topemos con esa acogida de la realidad en su cine, como ocurría en los ochenta: sus últimos personajes representan más obsesiones personajes o arquetipos que personajes extraídos de la realidad:

Mis últimas películas son más masculinas, y de hecho, en Los amantes pasajeros, la palabra polla se pronuncia muchas veces. Me dicen que soy un buen director que actrices, pero también pienso que lo soy de actores. Con el paso del tiempo me aislo, me condeno a mí mismo, y los reflejos que aparecen en mis filmes so más masculinos que femeninos. Pero en los próximos guiones va a haber un mayor equilibrio.

La pluma

Los personajes más destacados que Pedro Almodóvar construye en Los amantes pasajeros son los azafatos homosexuales, personajes arquetípicos que reivindican su pluma, un elemento que a veces queda oculto en su representación, o bien reducido a estereotipo. Almodóvar pretende construir personajes con pluma pero con entidad, y los actores hablaron sobre la creación de su personaje y de sus gestos:

Raúl Arévalo: yo soy de Mósoles, y llevo años ocultando pluma. Se vive con mayor comodidad y libertad con pluma, que haciéndose el machito, pero me ha tocado hacer lo último para sobrevivir en mi barrio. Pedro Almodóvar me ha dado pistas, me llevaba a cenar con amigos suyos con mucha pluma, me decía "mira la caída de ojos, mira donde pone la mano".
Pedro Almodóvar: en estos personajes no cabe todo, no cabe ningún tipo de parodia y Raul Arévalo no daba con el tipo. En mis films no tienen que hacer nada especial para ser homosexuales, solo mirar el objeto de deseo, que es un hombre. Pero en una comedia, la pluma era necesaria, y también quería reivindicar algo incluso oculto en la homosexualidad. Hay gente que tiene pluma y otros que no tienen pluma.
Javier Cámara: no te acerques el micrófono cariño, te acercas a cualquier cosa con punta, tenemos que quitarnos este personaje. Nosotros somos un monstruo de tres cabezas, introducimos al resto de personajes, sus historias. Somos unos cotillas, unos gossip girls.

los amantes pasajeros

Baile

Una de las secuencias más icónicas del film es el baile que los azafatos con pluma, Raúl Arévalo, Javier Cámara y Carlos Areces, realizan frente a los pasajeros alterados por la pérdida de ruta del film. Un baile que que inserta convenciones del género musical, pues la escena de baile no está montada hacia los pasajeros, sino que está dirigida hacia nosotros, los espectadores. Los azafatos bailan hacia los verdaderos destinatarios, los espectadores, lo que adelgaza la frontera de lo verosímil hasta una exigua línea, pues eludir el destinatario dentro de la diégesis corre el riesgo de hacer increíble la situación. Seguramente, sea uno de los momentos más recordados del film, y en el coloquio con Pedro Almodóvar, Javier Cámara y Raúl Arévalo, todos bromearon sobre el rodaje:

Pedro Almodóvar: Carlos va a contratiempo.
Javier Cámara: Pedro utiliza a un hombre arrítmico para que nos robe el protagonismo.
Raul Arévalo: es divertido hacer un número musical en un film de Pedro Almodóvar. El gesto de la mascarilla viene de un video de Madonna.
Javier Cámara: está coreografiada por Blanca Li, que viene de hacer los pasos de Kylie Minogue, y cuando inventó los pasos, Carlos dijo: un momento.
Pedro Almodóvar: Javier Cámara empezó a bailar demasiado bien.
Javier Cámara: Pedro me dijo: "¿Qué quieres, ser perfecto? No, tienes que estar cansado, borracho". Yo es que me crezco ante una coreografía.

El decorado

Y ante la curiosidad, en el coloquio con Pedro Almodóvar, el realizador habló de la construcción de decorados, algo imprescindible en este caso, pues era preciso crear sensación de verosimilitud en el espectador y hacer que el público sintiese que los personajes están en realidad en el aire:

Había dos sets de aviones. Por un lado, el avión que había en la meseta manchega, que constaba sólo de la mitad, porque era un airbus 740 gigante. Construimos la otra mitad y la cola digitalmente. Es el avión que usamos en exteriores, para planos generales y para la escena con las unidades de ayuda. Por otro lado, los interiores son un decorado. Hicimos dos aviones falsos y uno real al principio antes de despegar, para la escena de Penélope Cruz y Antonio Banderas. El director de fotografía creó luces que dan vueltas que indicasen la ruta del avión.

Escena de Paz Vega

Pero todo el film no se desarrolla en el interior del avión, y algunas escenas tienen lugar en Madrid, aunque con una conexión directa con los pasajeros del avión, normalmente a través del móvil (elemento que hila a los personajes). Es el caso de Paz Vega, que aparece como novia frustrada de Guillermo Toledo en el acueducto de Madrid, y Pedro habló sobre el rodaje de esta escena:

El problema lo tengo yo porque tengo vértigo. La cámara estaba a 3 metros de ella, pero había varios eléctricos por si ocurría algo. Paz estaba tan valiente que se lanzaba. Hay un escalón para las dudas que tiene quien está entre abandonar o no este mundo. Y Susie, la madre de Paz Vega, que roba el clavo de Cartier, representa a una madre quinqui.