Los amantes pasajeros triunfa en taquilla, pues Pedro Almodóvar ha logrado uno de los mejores estrenos en salas de toda su filmografía. Y es que en los tres días que lleva de andadura en los cines, la última cinta del manchego ha recaudado más de 1.894.427 euros, a través de los 246.976 espectadores que se han acercado a verla en este fin de semana en las 297 que han ofrecido su espacio para su proyección, según ha señalado El País. Una cifra record en términos absolutos en cuanto a recaudación, pues con el aumento de los precios de la entrada del cine, es fácil mejorar cifras anteriores. Y en recaudación por pantalla también logra un puesto meritorio, con 6.320 euros por pantalla, superando a Oz, the great and the powerful, líder en taquilla a causa del elevado precio de la entrada en 3D, pero muy próximo a Los amantes pasajeros en espectadores, con 274515 entradas vendidas.

los amantes pasajeros

Si nos enfocamos en el aspecto humano únicamente, mucho más interesante porque elimina el efecto inflación y, además, permite vislumbrar la interacción de una película con el público, en número de espectadores ha logrado desbancar a obras anteriores, como La piel que habito, que logró 175.969 espectadores en su primer fin de semana, o Los abrazos rotos, aunque queda a bastante distancia del gran éxito que supuso Volver, que convocó en las salas a 335000 espectadores en sus primeros días.

Público general o concreto

Obviamente, esto no lo dice todo acerca de la reacción del público con un film, pues es preciso esperar unas semanas para analizar su comportamiento en las salas a largo plazo. Y es que Pedro Almodóvar tiene su séquito de fans, de modo que gran parte de este éxito se corresponde con los seguidos acérrimos de su filmografía, que se agolpan en los primeros días de su estreno para disfrutar en primicia de la experiencia estética. Porque Pedro tiene asegurado una mínima cuota de pantalla siempre, y eso asegura al menos un comportamiento decente en los primeros días en las salas.

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Ahora habrá que esperar la reacción de un público más amplio, que permitirá descubrir el grado de recomendación del film en los entresijos de la sociedad: si el boca a oreja funciona, entonces será un éxito. Por eso, no es posible anticipar celebraciones, pues Los abrazos rotos, que abrió con la taquilla con el mismo éxito que Volver pero que, al final de su cosecha, sólo fue vista por 696622 espectadores, frente a los 10,2 millones de espectadores de Volver. Las cifras de recaudación son, también, un vino que se debe dejar macerar antes de interpretar.

El regreso a la comedia

Pero no es posible obviar que este comportamiento en las salas viene despertado por una expectación que el propio Almodóvar ha generado desde el lanzamiento del primer teaser a través de RTVE. Y es que se ha anunciado, con todo revuelo, que Los amantes pasajeros supone el regreso del director a la comedia, y por lo tanto, un hito en su carrera, un elemento a visionar de forma ineludible, y todo cambio siempre arrastra la curiosidad.

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Pero la génesis del éxito radica no en la adaptación del público a Almodóvar a las nuevas derivas de su filmografía. El éxito nace en el momento en que Almodóvar se adapta a las exigencias del público: el retorno a la comedia no es un resultado de la tendencia propia de su cine, que en los últimos años venía reivindicando una reinvención del melodrama. Es resultado de que Almodóvar escuche las voces, procedentes del público y la crítica, que le exigían recuperar el tono de las obras de los ochenta, que constituyen el mejor testimonio estético de su cine, pues en ellas está recogida toda la realidad española del momento.

Y aquí el problema que podría causar un descalabro del avión Almodóvar en la taquilla: esta comedia es un giro artificioso de su carrera, una arqueología de personajes y arquetipos que ya no proceden de la realidad. En un coloquio que mantuvo Almodóvar con el público tras la proyección de Los amantes pasajeros, afirmó que últimamente estaba encerrado, condenado a sí mismo, y creaba desde la soledad. Quizá esto explique que la comedia de Almodóvar sea un vivero de estereotipos, sin ningún arraigo con la realidad. El Almodóvar actual parece crear desde la idea, no desde la observación, y eso se nota en sus personajes, planos y arquetípicos, sin ninguna vida que emitir al espectador. Es una comedia sofisticada, sí, pero distante, vaciada de realidad, y así pierde todo hálito de subversión que pretende en sus referencias a la crisis económica y a la España contemporánea, o en la multiplicación de la palabra polla en el guión, pues pierde sus efectos de realidad. Mucho más radical la manguera que baña el torso de Carmen Maura en La ley del deseo que el polvo de Lola Dueñas con un turista dormido.

Como consecuencia, la pérdida de la conexión con la realidad lleva a una desaparición de ese fondo trágico que palpitaba en sus mejores comedias de los años ochenta, como Mujeres al borde de un ataque de nervios. Es un falso retorno a la comedia anterior que cultivaba, tal y como señala mi compañero Luis en su crítica, pues es una comedia artificiosa, pero socialmente se vive como un retorno a la comedia, de ahí la oleada de espectadores. Veremos cómo soporta el boca a oreja en los próximos días.

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La campaña de promoción

Pero hay un aspecto que no puede eludirse a la hora de analizar la firma Almodóvar: las grandes dotes que dispone para la promoción de su cine. Y eso que en La piel que habito fue comedido, pues sólo se presentó por sorpresa en una sala de cine. Pero en esta ocasión, todo ha sido un bombardeo mediático de anuncios sobre la película: las ciudades veían ocultas sus marquesinas por los carteles de la película, la cadena LaSexta ha emitido casi toda su filmografía por televisión como preludio del estreno de Los amantes pasajeros, hay cines que han desempolvado sus obras anteriores del armario para proyectarlas a un precio reducido, un reportaje de 15 minutos en Informe semanal, páginas web invadidas de anuncios... Hay blockbusters que disponen de menos publicidad que este cine de autor que encarna Almodóvar.

Pero el summum de esta promoción llegó el sábado, con el flashmob que fue emitido desde Callao con la coreografía que Blanca Li inventó para la película. Un flashmob fundado en el desembolso de dinero, pues en esa tarde, estaba prevista la jornada de reivindicación de La universidad en la calle, pues más de 600 profesores salían a dar clases gratuitas sobre temas diversos como medio de lucha contra los recortes en educación. El permiso lo obtuvo el colectivo de profesores, pero la productora del flashmob logró ocupar la plaza, y la clase en la calle debió desplazarse a calles adyacentes. Y eso que la coreografía es fantástica en mi opinión, pero hay grados de relevancia y de urgencia de acontecimientos. Así, este olfato para la promoción también ha llevado a Almodóvar a conquistar al público en los primeros días de desembarco en salas.