No es la primera vez que lo afirma, pero sinceramente espero que sea la definitiva. Steven Soderbergh tira la toalla y abandona el cine. Truncado el rodaje de Liberace por demasiado marica -si tanto miedo tenían no sé como llegaron a aprobarlo porque todos sabemos quien y como era el famoso pianista-, que iba a estar destinada a ser su primera última película, finalmente será Side Effects el título tras el que haga mutis para escapar lo más lejos posible de Hollywood, del que está total y absolutamente desencantado y que constituye una de sus principales razones para abandonar definitivamente el cine.

Steven Soderbergh

Antes se diferenciaba entre los directores que hacían grandes filmes y los que simplemente conseguían recaudar una buena cifra en taquilla. Pero ahora esta clasificación ya no existe, ya sólo tienen respeto por los que generan un montón de dinero.

Sex, Lies, and Videotapes (1989, Steven Soderbergh)Me pregunto si el director de Sex, Lies and Videotape se ha planteado alguna vez en qué consiste esa bonita categoría de los premios de su academia que premia a las películas en lengua extranjera y que tanto gusta a Léos Carax. ¿Pensará que no hay cine fuera de los Estados Unidos? ¿Habrá estado alguna vez en Sundance, donde se hace un tipo de cine lejos de las premisas de la industria del cine? Es obvio que ni lo uno ni lo otro y que debe pensar que el cine independiente murió con John Cassavetes. En cualquier caso, no nos vamos a librar tan fácilmente de él porque si cierra una puerta, también abre muuuuuuuchas ventanas.

Para que quede claro, no voy dirigir en cine, a falta de una palabra mejor. Pero todavía planeo dirigir cosas en el teatro, y me gustaría hacer una serie de televisión si se presenta algo grande. (…)

Lo que hace falta ahora es que alguien le cierre la boca. Porque, al menos a un servidor, no le interesa lo que este señor opine sobre la próxima película dirigida por Paul Schrader, The Canyons, ni sobre cuáles son sus cámaras digitales preferidas. Así, en general, me parece que sus películas están muy bien realizadas desde un punto de vista técnico, pero no así desde el narrativo, y mucho menos están dotadas de una dimensión emocional. Películas frías en las que pareciera que al cineasta no le importara realmente la suerte de sus personajes, elaborando productos entretenidos, pero carentes de alma, de personalidad. No llego a entender que la misma persona que hizo posible una ópera prima por la que ganaba la Palma de Oro en Cannes, sea también el responsable de Haywire. Soy consciente de que no todo el mundo no pensará lo mismo, de hecho me consuela que haya diversidad de opinión -que aburrido sería el mundo si no-, por eso, y adelantando que no he visto toda su filmografía por decisión propia, trataré de justificar muy brevemente los motivos por los que no me gustan algunas de sus películas.

King of the Hill

Es posible que los efectos de la primera película dirigida por Steven Soderbergh me llevaran a mantener las expectativas excesivamente altas con respecto a la que era su tercera película -después de Kafka, que me resultó bastante interesante-, pero fueron truncadas de un plumazo ante una película en la que ya se percibían los defectos de los que he dejado constancia. Sobre el papel, es probable que resulte muy conmovedor un relato sobre la entereza de un niño durante la época de la Gran Depresión, pero en la pantalla no emocionaba en absoluto.

Out of Sight

Tras rodar un par de películas y participar en un par de episodios de la serie Fallen Angels, volvía a captar mi interés con la adaptación de una novela de Elmore Leonard. Si todavía no estaba constatado la ineficacia de Jennifer Lopez como actriz, el gángster interpretado por George Clooney se me antojaba excesivamente intelectual, lo que terminaba por alejarme del personaje y restarle credibilidad a un argumento que me resultó entretenido, pero que no me llegué a creer en absoluto.

Traffic

Procuro no ver películas con Julia Roberts dentro, así que no puedo escupir sobre Erin Brockovich y de sus dos grandes éxitos del año 2000, sólo tuve la "suerte" de ver aquel por el que conseguía su Oscar al mejor director. Un año flojo para los Oscar en el que, evidentemente, ni quisieron premiar a Stephen Daldry por la que era su primera película, Billy Elliot, ni a Ang Lee por Wo hu can lona (Crouching Tiger, Hidden Dragon, que era quien debiera haber ganado. Si se decantaron por Traffic en lugar de por Erin Brokovich digo yo que sería por que les pareció más serio premiar la lucha contra la droga, que la reivindicación social.

Ocean's Eleven

Hacer un remake de una película que ya era floja puede demostrar el arrojo y la decisión de su director, pero si luego sólo sirve para que todo el reparto de la película pueda lucir un precioso vestuario al ritmo de los ritmos de David Holmes, resta mérito, coherencia y credibilidad. Tanta limpieza me da grima. Y tiene a Julia Roberts dentro.

Solaris

No tiene sentido hacer un remake de la magnífica película de Andrey Tarkovsky. Puedes llamarlo reboto de la novela de Stanislaw Lem o lo que te de la gana. Pero no sirve para nada. Los americanos van a seguir sin entender la historia y los demás siempre van a preguntarse cuál era la necesidad de hacerlo.

Che

Demasiado fría, algo confusa y terriblemente superficial. No sé si tanto porque gran parte del equipo técnico era español, o precisamente por eso. El caso en que la Academia española le regaló un Goya a Benicio del Toro, que fue lo suficientemente amable y considerado como para estar presente en la gala, eso sí.

Haywire

En su momento ya me despaché a gusto con Contagio, así que me centro en Haywire, otra película con presencia española, tanto en el equipo técnico como en el artístico, que volvía a ser una película tan fría como aburrida. A pesar de que se presentaba com una vertiginosa película de espionaje con protagonista femenina que resultaba inverosímil desde cualquier punto de vista. No me atreví con Magic Mike. Mi compañera abeja lo hizo por mi y salió escaldada.

Fotos: NFTTY