Este verano, Danny Boyle fue el encargado de dirigir la gala de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres, donde compaginó el montaje audiovisual con el espectáculo, y que recorría la historia de Inglaterra de los últimos siglos, desde las campiñas agrícolas hasta la transformación radical del paisaje a través de la revolución industrial. Construyó un espectáculo que, en definitiva, sirvió más como promoción del país que como abrazo a la universalidad y la unión en la diversidad que constituye el espíritu de los juegos Olímpicos. Y, en paralelo, estaba en proceso de producción su último film, Trance, cuyo primer tráiler acaba de ser publicado:

Trance narra la historia de un robo, en concreto del robo de un cuadro de Goya durante una subasta pública. La sustracción de la obra es dirigida por Simon (James McAvoy), un subastador de arte, y una banda de mafiosos liderada por Franck (Vincent Cassel). Pero Simon decide traicionar a Franck, y la banda de mafiosos toma represalias y lo deja inconsciente, sin averiguar la ubicación secreta del cuadro, elegida por Simon. Tras recuperar la consciencia, Simon afirma desconocer el lugar en que depositó el lienzo, y Franck decide contratar a una hipnotista (Rosario Dawson) para desentrañar el escondite. El resultado será la progresiva pérdida de los límites entre realidad a causa de la terapia, por lo que entramos dentro del terreno de la psique de los personajes, más allá del realismo.

Trance supone el regreso al thriller de Danny Boyle, un género con el que debutó a través de Shallow Grave (Tumba abierta) y del que se había desvíado a lo largo de su filmografía, pues si algo caracteriza al director es su eclecticismo: se atreve con cualquier género, ya sea terror, comedia, ciencia ficción o aventuras; no en vano, es un paradigma del cine de la postmodernidad. Un thriller muy próximo al cine negro, pues la intención del director es actualizar algunos presupuestos del género negro, y como vemos, la hipnotista desempeña el papel de femme fatale. A ello hay que sumarle esa extrema movilidad de la cámara y su perfecta ubicuidad, pues puede situarse en cualquier posición, a la que nos tiene acostumbrados y que genera un ritmo vertiginoso. Y, además, una pérdida de los contornos de la realidad a causa del hipnotismo, que viene sugerida en el tráiler por la fragmentación del reflejo en un espejo quebrado, multiplicando la identidad del personaje y haciendo esquiva su relación con la realidad, en lo que parece un homenaje a The Lady from Shanghai (La dama de Shanghai), de Orson Welles, una de las cimas del cine negro. Todo ello conforma la esencia de Trance, que llegará a las salas de Reino Unido el 27 de marzo.