Sólo hace cinco años que Judd Apatow estrenó la que quizá sea su mejor película como director y la que concentra de forma más eficiente su personal estilo, Knocked Up, y ¡qué diferencia hay con la que nos ocupa hoy!. Debido a su enorme éxito que tuvo, y quizá por petición popular y por falta de ideas originales, el director ha vuelto a retomar este mismo universo para su última cinta: This is 40. En esta ocasión no se centrará en los personajes interpretados por Seth Rogen y Katherine Heigl y su obligatoria paso a la madurez por un embarazo no deseado, sino que la historia se desarrolla en la casa de su hermana Debbie, interpretada por Leslie Mann y su marido Pete (Paul Rudd).

This is 40

Hasta aquí no tendría por qué ser nada que no hayamos visto antes: simplemente la misma historia de un matrimonio con dos hijas pequeñas y con sus correspondientes problemas. Sin embargo, Apatow añade un nuevo elemento que cree interesante y que piensa puede justificar toda una obra de más de dos horas de duración: la crisis de los 40. Ese es el tema central de la cinta, desde el primer minuto está muy presente y la protagonista vive ese momento como si fuese el Apocalipsis. Esto no tendría que ser tan malo siempre y cuando no girara todo alrededor de él: cada momento de la película, cada mínimo obstáculo que se encuentran, se agudiza intencionadamente al relacionarlo de forma directa con la edad que tienen.

Esto tiene una consecuencia tremendamente negativa en el receptor de todo el discurso: es casi indispensable para empatizar con los personajes, y por lo tanto para hacerse partícipe de sus experiencias y disfrutar correctamente de la película, tener una edad cercana a la que tiene la pareja protagonista (aparte de llevar su american way of life). De hecho es el propio discurso, tan repetitivo, el que consigue esto, algo que Apatow no había realizado en obras anteriores. Un ejemplo sería The 40 Year Old Virgin, donde el protagonista también roza esas edad pero no se hace hincapié en eso, no es ese tema el punto a partir del que gira todo el discurso, sino encontrar a una pareja con la que compartir su vida. Esa es la herramienta que usa Apatow para captar al espectador.

This is 40-1

Por lo tanto, si ya desde el primer momento el discurso no consigue atraer el espectador de tal manera que le haga partícipe de la historia y de las relaciones entre los personajes, el resto del trabajo queda en nada y no se puede disfrutar. A partir de ese momento, donde la relación entre el espectador y la obra es prácticamente inexistente, es donde se descubren las verdaderas precariedades de la película. Huelga decir que las películas de Apatow nunca han destacado por un gran trabajo de guión ni de realización, académicamente hablando. Siempre ha demostrado un estilo invariable desde que comenzó a realizar, de una forma u otra, obras audiovisuales, y no son muy ortodoxas pero sí que tenían un punto de originalidad y de frescura que tanto dio que hablar a principios de siglo y que tanto ha cambiado la forma de realizar comedia en Hollywood.

Sus chistes son muy característicos: diálogos entre dos personas que comienzan a hablar de temas importantes en sus vidas (casi siempre relacionados con el sexo), pero que rápidamente se metamorfosean en alegorías sobre temas mundanos, en ejemplos cómicos y cercanos de ese tema tan importante. Pero ahí no queda todo, sino que ese cambio es sólo un punto de partida que se estira hasta la saciedad, que va derivando en otros hasta alcanzar un punto surrealista y en muchas ocasiones bastante cómico. Sin embargo en esta ocasión Apatow se pasa de rosca y quiere rizar tanto el rizo que acaba por destrozar todo su trabajo. A esto también ayuda las interpretaciones del reparto, del que sólo se puede salvar a Paul Rudd, ya que el resto parece que sólo han nacido para interpretar a un personaje y encima mal. ¿De verdad es necesario que trabaje toda la familia de Apatow en sus cintas, aunque eso conlleve resultados desastrosos?

This is 40-2

Pese a que hay que reconocer todo el trabajo que Apatow ha realizado por el género en los últimos años, y que junto con otros artistas como Paul Feig, Seth Rogen o Jason Segel han marcado la forma de realizar películas cómicas en Hollywood, también hay que reconocer que se encuentra muy alejado de su mejor versión. Ya saltaron las primeras alarmas con ese engendro llamado Funny People (quizá porque el protagonista era el insulso Adam Sandler) pero con This is 40 se ha confirmado que necesita un cambio evolutivo en la forma de concebir el cine cómico. ¿Llegará esto en algún momento? Quién sabe, pero de momento prefiero quedarme con películas anteriores a las que está realizando últimamente.