Algo más de una década de su debut en la dirección cinematográfica, el oscarizado guionista Christopher McQuarrie estrena Jack Reacher, su segunda película como director y adaptación de la novela de Lee Child. Protagonizada y producida por Tom Cruise, en lo que parece una colaboración iniciada con Valkiria, truncada en The Tourist, pero que podría renovarse con Mission: Impossible 5, estamos ante el inicio de una saga serie cinematográfica para mayor gloria de su protagonista, pero que, precisamente, termina por señalar su principal carencia: la falta de carisma y personalidad y, con la suya, la de su personaje.

Tom Cruise es Jack Reacher

La primera secuencia de Jack Reacher es más que suficiente para hacerse una idea de lo que puede dar de sí Christopher McQuarrie como director. Amparado por ese axioma lynchiano que dice que las cosas no son lo que parecen, y una estética de principiante que se limita a mostrar lo que pasa, ocultando u omitiendo aquello que pueda perjudicar al suspense de la película, termina por ofrecer un producto de estética más o menos resultona, pero tan obvia que no hay lugar para el misterio. Tan sólo las persecuciones y secuencias de acción permiten que Jack Reacher resulte un ejercicio medianamente entretenido de ver, pero que no tiene nada de estimulante.

Tanta intriga para saber quién iba a ser la compañera femenina de Tom Cruise, para que al final la elegida, Rosamund Pike, desaproveche su oportunidad con un personaje repleto de tics y aburridos clichés. Tampoco es que se pueda decir mucho más de compañeros de reparto como Richard Jenkins o David Oyelowo, pero al menos resultan perfectamente convincentes en los suyos. Era de esperar que Robert Duvall sí consiguiera aportar personalidad al suyo, pero la que verdaderamente está extraordinaria es Alexia Fast, en un minúsculo papel con el que consigue los momentos más emotivos e interesantes de la película.

Alexia Fast y Tom Cruise en Jack Reacher (2012, Christopher McQuarrie)

Podría intuirse de la inclusión de un director como Werner Herzog para interpretar a uno de los personajes clave del relato que estamos ante una obra intelectualmente más compleja de lo que parece. Pero no. Tan sólo se trata de una estrategia de promoción para engañar a los seguidores del cineasta alemán y, quizás, de dotar a la película de una pátina intelectual en un intento, completamente frustrado, de emular a Wim Wenders en una película tan interesante domo Die amerikanische Freund. No es que el cineasta alemán no tenga interés como actor, es que su personaje es completa y absolutamente decorativo, que tan sólo sirve para cerrar cabos, sin explicar absolutamente nada.

Tom Cruise y Robert Duvall

Espero que Tom Cruise no esté considerando realmente saltar detrás de las cámaras para compartir con nosotros su (pobre) vida interior. Bastante tenemos con tener que soportar su patética imagen, como para que ahora intente convertirse en el nuevo Clint Eastwood. Porque si en un principio el planteamiento de Jack Reacher emula descaradamente a Dirty Harry, a lo largo del desarrollo de la película comprobaremos que su sentimiento de la justicia también es heredado por el personaje que interpreta Cruise. Lástima que se olvidaran de importar también su negro sentido del humor, lo que habría hecho de Jack Reacher una película más fácil de disfrutar, aunque no tuviera absolutamente nada nuevo que aportar.

2 estrellas