El estreno de The great Gatsby (El gran Gatsby), del australiano Baz Luhrmann, estaba inicialmente estaba previsto para finales de este año, pero la Warner Bros ha decidido postponerlo para mayo del próximo año, alejándolo así de la carrera de los Oscar. ¿Qué ha ocurrido? Quizá el estudio ha decidido que este film no era capaz de competir con las grandes obras que encabezan el cartel esta temporada, y lo ha desplazado para la próxima temporada. O quizá sea un producto perfecto para su distribución en las salas en verano. En todo caso, tras la publicación de un primer tráiler a comienzos de julio, llega ahora el segundo, pues comienza su propia carrera, la de la conquista del espectador:

The Great Gatsby (El gran Gatsby) es una adaptación de la obra maestra de la literatura universal escrita por Francis Scott Fitzgerald en 1925. Cuenta con un reparto de lujo, pues participan Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire, Carey Mulligan, Joel Edgerton, Isla Fisher y Elizabeth Debicki. La narración sigue a Nick Carraday (Toby Maguire), un joven vecino que se instala Nueva York junto a la casa de un misterioso millonario, Jay Gatsby (Leonardo DiCaprio), quien comienza a invitarlo a sus fiestas. La negación de relatar su pasado convierte a Gatsby en un personaje mítico para el vecindario, y todos desconfían de él, pues le creen un nuevo rico que ha llegado de maneras poco legítimas; pero Nick poco a poco se sumergirá en su intimidad y conocerá los motivos que guían su conducta.

La era del jazz

Es una ocasión perfecta para la puesta en escena de este relato, pues The Great Gatsby narra los excesos de los felices años veinte, una apoteosis del lujo y la especulación financiera, del frenetismo y el riesgo, siempre con un escenario y una banda sonora: la ciudad y el jazz. Es la era del jazz, la era de la burbuja, que cubrió a todos del deseo de riquezas a través de la inversión en bolsa, y que sólo pudo finalizar con el colapso: el crack de 1929. Un proceso similar al que hemos vivido en la última década, así que la historia de la novela de muestra una vez más su vigencia: retrata el antes, la quietud y el lujo que preludian la debacle por el exceso. Exactamente lo que ha ocurrido ahora, aunque sustituyendo el jazz por la música electrónica.

Y eso parece haber impulsado la elección de la banda sonora del film, pues como se puede atisbar en el tráiler: el director Baz Luhrmann parece hacer gala de esa hibridez postmoderna que le caracteriza, de esa fusión de texturas de distintas épocas, pues la banda sonora es antitética al jazz que presidía tales fiestas. Como ya vimos en la inclusión de canciones contemporáneas en el musical Moulin Rouge, aquí encontramos música actual, quizá para señalar la actualidad de tal relato, o quizá para añadir espectacularidad de las escenas y atraer al espectador de hoy.

El narrador testigo

La novela de Francis Scott Fitzgerald se caracteriza por ser la apoteosis el narrador testigo: la novela focaliza su narración en el personaje de Nick Carraday, y sólo obtenemos su visión de la realidad, de modo que el narrador hace explícito la imposibilidad del conocimiento perfecto y objetivo de la realidad, pues siempre dependemos de una sujeto en la relación con el entorno. En este caso, sólo conocemos a Jay Gatsby conforme Nick lo conoce, y en la dosificación de la información, se genera el halo mítico del personaje. Además, esta sumersión en la mente de Nick nos permite ser testigo de los efectos de la riqueza desde quien no se identifica con el lujo: somos observadores de los excesos, y a la vez, no podemos actuar en ellos, hay una especie de determinismo en el destino de la riqueza que genera una frustración en su observación.

Por lo que he visto en el tráiler, hay escenas que muestran a Jay Gatsby con sus amantes, sin la presencia de Nick Carraday, lo cual me preocupa, porque la milimétrica arquitectura de la novela se derrumbaría ante tal transgresión del narrador-testigo. Espero que esas escenas correspondan a la narración de Jay de su pasado. Ya ocurrió con una anterior adaptación dirigida por Jack Clayton en 1974, y protagonizada por Robert Redford y Mia Farrow: cuando la cámara narraba el pasado de Gatsby, todo entraba en la esfera del melodrama y perdía la tensión del observador.

Art déco

Veremos si en su estreno mantiene tal recurso narrativo o prefiere la omniscencia. Hasta entonces, podemos disfrutar de algunos pósters muy interesantes, pues han sido diseñados siguiendo las tendencias artísticas de los años veinte: el art déco, con esas líneas geométricas que imitan a la mecánica y a la ciudad, y con ese tono dorado que imita los nuevos materiales metálicos de construcción. Un arte de su tiempo que se adapta a las necesidades de su tiempo.