Roman Coppola, el miembro menos visible del clan Coppola (si comparamos su celebridad con su hermana Sophia y su padre Francis), regresa a la gran pantalla, tras diez años de inactividad como director desde que presentó la obra de culto CQ (2002). Diez años de inactividad relativa, pues durante ese tiempo se ha encargado de aportar su particular visión a la filmografía de Wes Anderson: fue ayudante de dirección en The Life Aquatic (Vida Acuática) y guionista en The Darjeeling Limited (Viaje a Darjeeling) y Moonrise Kingdom. Y ahora nos presenta su segunda obra como realizador: A Glimpse Inside The Mind of Charles Swan III, que fue presentada en el pasado Festival de Roma y cuyo tráiler está ya disponible en la red:

A Glimpse Inside the Mind of Charles Swan III cuenta con un interesante reparto, encabezado por Charlie Sheen y con figuras que son herencia del cine de Wes Anderson, como Jason Schwartzman o Bill Murray. También aparecen Aubrey Plaza, Patricia Arquette y Mary Elizabeth Winstead. El protagonista parece hecho a medida de Charlie Sheen, pues ambos comparten nombre e inicial del apellido, y el film narra el proceso de desmoronamiento desde la cima hasta el abismo: tras el abandono de su novia, pasa de ser un exitoso diseñador gráfico a entrar en una profunda depresión.

Y el film trata de sumergirse en la vivencia subjetiva de la melancolía: de ahí el surrealista nombre del film, pues estamos en la mente del personaje, inside the mind; y de ahí la estética, pues el film introduce secuencias que pertenecen al orden de lo fantástico, lo inexplicable y lo absurdo. Porque el metraje trata de meterse en la subjetividad depresiva de Charlie y, por lo tanto, aparecerán escenas que metaforicen estados interiores de la psique, aunque puedan justificarse diegéticamente: el propósito es obtener la ambigüedad.

El tráiler muestra la enorme habilidad de Roman Coppola en la recuperación de motivos estéticos procedentes de otras décadas. CQ, que narraba el rodaje de una película de ciencia ficción en el París de 1969, que corría peligro a causa de la obsesión del director por la actriz, logra una sumersión en la época no sólo mediante la ambientación, sino también en la puesta en escena: toma la estética de la ciencia ficción de serie B y, a la vez, se convierte en un homenaje a la Nouvelle Vague. Por su parte, A Glimpse Inside The Mind of Charles Swan III, con su surrealista título, se ubica en los años setenta y recupera algunos de los efectos audiovisuales que se pusieron de moda en la época, como las transiciones en barrido en todas las direcciones y sin disimulo, buscando su exhibición. Todo ello con algunos recursos procedentes del videoclip, pues la carrera de Roman Coppola comenzó en tal género.