Me resulta francamente interesante esa tendencia que surge en ocasiones en el cine internacional, cuando se repiten diferentes propuestas en torno a un mismo tema. El otro día hablaba del extraordinario porder de la manipulación, a propósito de Dans la maison, la fabulosa película de François Ozon basada en la obra de teatro de Juan Mayorga, y ahora nos llega Life of Pi, la última película dirigida por Ang Lee, en la que adapta la famosa novela de Yann Martel. No encontraremos ninguna conexión visual entre una y otra película, pero ciertamente, ambas películas ofrecen diferentes aproximaciones a un mismo tema.

Life of Pi (2012, Ang Lee)

A pesar de que muchos hayan atribuido una cierta relación visual de Life of Pi con Avatar, lo cierto es que las similitudes no van más allá del uso del 3D. Tanto visualmente como en su contenido, guarda muchos más puntos en común con The Fall, aquella película de Tarsem Singh donde también se contaba una aventura extraordinaria que, igualmente, surgía de la manipulación del narrador sobre el relato que cuenta. En Life of Pi el narrador, el propio Pi, interpretado de adulto por Irrfan Khan y de joven por el Suraj Sharma, utiliza un interlocutor que sirve de identificación al espectador, quien de hecho, plantea puntualmente las mismas dudas que este pueda tener con respecto al relato.

Suraj Sharma y Richard Parker

Es importante señalar que el relato de Pi no comienza con el periplo marítimo, sino mucho antes, planteando desde el mismísimo principio el verdadero tema central de la historia, que no radica en si su relato es más o menos metafórico, sino en los recursos retóricos que se pueden utilizar para contar una historia, haciendo referencia en particular a las diferentes religiones a las que Pi se hace adepto. Religiones como la budista, la musulmana o la católica vienen a decir lo mismo para él, salvo que cada una lo hace a su manera. De la misma manera, el espectador es libre de escoger las dos versiones que él mismo ofrece de su extraordinaria aventura. Pero la riqueza de Life of Pi no se reduce en su tema central, sino que viene sazonada con otros dilemas no menos interesantes. Me fascina la frase del padre de Pi, cuando le dice que lo que cree ver en los ojos de un animal, tan sólo es el reflejo de su propia alma, y por extensión las conclusiones que se derivan de la experiencia de Pi al lado de Richard Parker, el tigre de bengala.

Suraj Sharma

Resaltar la excelencia del aspecto visual de la película sería redundante, porque salta a la vista, así como la banda sonora de Mychael Danna. Si acaso, merece una mención especial la entregada interpretación del debutante Suraj Sharma que denota la misma garra y fiereza que su compañero de reparto. En definitiva lo que ofrece Life of Pi es una obra que se disfruta igualmente a través de los sentidos, como es propicia para la reflexión. Una película tan racional como emocional, como viene siendo la seña de identidad del espléndido cine de Ang Lee.