El combativo Ken Loach, en su nueva colaboración con su guionista de cámara, Paul Laverty, regresa a la comedia tras la mala recepción del drama ambientado en la Guerra de Irak, Route Irish. Busca recuperar el tono que imprimió a Looking for Eric, obra por la que obtuvo el Premio Especial del Jurado en Cannes de 2009 y que conquistó al público. Y lo hace con The Angel´s Share (La Parte de los Ángeles), que además de humor, recoge el mismo premio al alzarse con el Premio Especial del Jurado en la edición de Cannes de este año. Así, buscando una mayor difusión de la obra entre el público, el tándem Loach-Laverty han tratado de fundir comedia y drama social en The Angel´s Share.

The Angel´s Share se centra en la historia de Robbie, un joven de Glasgow que acaba de convertirse en padre y, ante la imposibilidad de mantenerlo económicamente, se apunta a cursos para obtener un mejor puesto laboral. Allí conocerá a Rhino, Albert y Mo, también con dificultades para obtener un trabajo, y aprenderá a catar whisky. Entonces Robbie descubrirá que tiene un don para la degustación, pero será tentado para realizar una estafa en una fábrica de whisky, presionado por sus nuevos compañeros.

El argumento muestra bien rápido sus cartas: pretende criticar la deriva a la que somete la sociedad a los seres ubicados en los márgenes. El sistema capitalista obliga a los personajes del relato a la ilegalidad, pues la otra opción es el paro o la explotación. Y quizá pretende mostrar que ciertos delitos, como la estafa, a veces suponen un acto de subversión de un sistema que es, en realidad una gran estafa: estafar a las élites mediante el timo del whisky es tratar de derrumbar un sistema que sostiene una injusticia social en su propias bases. Sin embargo, este es mucho interpretar: creo que el film no llega a generar tantas ideas en el discurso que subyace en la narración.

Y es que todo el discurso de denuncia social se diluye en la comedia que trata de construir, desesperadamente, en cada secuencia. Un humor vulgar, poco inteligente, alejado de la ironía y la sutilidad, que provoca más rechazo de carcajada. Además, este humor está soportado por los personajes secundarios, lo que supone un recurso fácil de construir una comedia. El personaje principal es dramático, de modo que podemos sentir empatía ante su figura e identificarnos con él. Robbie funciona como el héroe de la narrativa clásica, que soporta, en su estatura trágica, la narración.

Mientras tanto, sus tres amigos funcionan como un corifeo cómico, que aporta las dosis de humor, eludiendo la construcción de un personaje tragicómico protagonista, algo mucho más complejo y ambiguo que la solución de crear el humor en lo externo. Si el personaje que sostiene el relato fuese dramático y cómico a la vez, serviría como símbolo de todos los complejos y represiones a los que nos somete el sistema, una red simbólica que estimula el deseo y lo reprime por igual. Pero así produce una reducción de la ambiguedad del relato, y como consecuencia, los personajes secundarios cómicos son simples marionetas, carentes de psicología, casi muñecotes al servicio de la carcajada.

La puesta en escena se funda en ese áspero realismo que trata de construir Loach en su cine, y realmente, en ese aspecto sigue con fidelidad su militancia. La cámara no va a derivar nunca en esteticismo, pues trata de suavizar la presencia de la puesta en escena hasta aproximar su cine al documental. Me interesa este Loach que busca infiltrarse en la realidad más cruda, y considero que una de las cimas de su creatividad tuvo lugar en Land & Freedom (Tierra y Libertad), en la escena de reparto del pueblo conquistado en Aragón por los anarquistas: la disputa de colectivización de las tierras, filmada respetando los idiomas y con un tono documental que permite la captación de la realidad sin mediación técnica.

En este aspecto, es interesante destacar que, en The Angel´s Share, Loach apuesta por un actor no profesional para encarnar al protagonista: Paul Brannigan, que debuta en el cine con sólo 20 años. En esta elección revela un impulso de captación de lo real, siguiendo la estela del neorrealismo italiano, donde gran parte del reparto estaba extraído de la realidad social. Además, la cámara muestra violentos movimientos, próximos al cinéma verité.

Pero por lo demás, en The Angel´s Share se vislumbra una artificiosidad constante, tanto en el relato como en el humor que surca todo el guión, que no encaja con la crítica social. Uno de los peores Loach en años, con un estilo que ya se ve caduco frente al realismo sincero y mucho más profundo procedente de los hermanos Dardenne o el nuevo cine rumano, especialmente de Christian Mungiu.

2 estrellas

Fotos: Cinedor