Lars von Trier continúa con su provocación, incorporando rostros conocidos del cine estadounidense a una de sus películas más radicales y arriesgadas según sus pretensiones, Nymphomaniac. Y la nueva víctima de esta recolección de actores y actrices para su propuesta próxima a la pornografía es Uma Thurman, quien acaba de firmar su participación en el film, aunque se desconoce el papel que interpretará.

La actriz ha entrado en una deriva en su carrera tras dejar de colaborar con Quentin Tarantino en Kill Bill Vol. 2, pues cuenta entre sus últimas participaciones títulos prescindibles como The Life Before Her Eyes (La vida ante sus ojos), de Vadim Perelman, que desesperadamente trata de lograr un shock emocional en el espectador, o Motherhood (Una mamá en apuros). Así, Nymphomaniac puede servir para recuperar la figura estilizada y excéntrica de esta actriz que, normalmente, fomenta un cierto riesgo en sus elecciones.

La campaña de recolección de un reparto conocido comenzó este verano con la incorporación de Nicole Kidman, quien en su momento rechazó colaborar en la segunda parte de la trilogía sobre la sociedad estadounidense, Manderlay, tras las vejaciones que recibe su personaje en Dogville. Continuó con Shia Laboeuf, quizá ante la necesidad de un actor joven que pueda ofrecer un rostro inocente a la fantástica perversión del argumento; y finalizó con Jamie Bell, otro joven que puede servir de complemento a Laboeuf con su aire británico.

Todavía se desconoce qué papeles interpretarán cada uno de ellos, pero habrá numerosas posibilidades, pues el argumento aborda la vida de una ninfómana desde su nacimiento hasta cumplir 50 años, por lo que veremos numerosas escalas eróticas a lo largo de su trayectoria vital. De ahí la necesidad de tantos intérpretes para este metraje. O también ante la necesidad de filmar algunas escenas de sexo grupal, todo depende de las maravillosas perversiones que surquen la mente de Lars von Trier.

Aunque ya ha prometido explicitud en su rodaje, pues estrenará dos versiones: una comercial y otra pornográfica, porque la segunda podría no ser distribuida en cines. ¿Quizá quede reservada para proyección en museos? Y queda una pregunta: ¿Cuál de ellas presentará en Cannes? Porque pese a su expulsión de la edición 2011 por sus comentarios sobre los judíos, von Trier es un cineasta fijo en el festival.

El film ya contaba, en su inicio, en su reparto con tres actores habituales en su filmografía: Willem Dafoe, el marido psiconalista que funde paternalismo con falta de empatía en Antichrist (Anticristo); Charlote Gainsbourg, la esposa invadida por la psicosis, pues se ve incapaz de implicarse en la idea de la mujer como maternidad, en Antichrist (Anticristo), y poseída por la neurois en Melancholia; y Stellan Skarksgard, el marido sobreprotector de Breaking the Waves y el recién casado rechazado de Melancholia.

Lars Von Trier es un provocador nato, y para ello, sólo es preciso observar el concurso que organizó este verano: seleccionó 6 obras de arte que le apasionaban y lanzó la propuesta de creación de un arte del pueblo, en la que participasen ciudadanos en la realización de obras audiovisuales basadas en su selección. Se trata de Gesamt, un proyecto de película cooperativa que unirá los fragmentos de las obras ganadoras, y entre sus propuestas, estaba el palco construido por Albert Speer para Hitler en Nuremberg.