Richard Linklater está construyendo un fresco sobre el amor contemporáneo en una época de capitalismo voraz, donde todo tiempo está reglado y no hay espacio posible para el desarrollo de la emoción. Y ya lleva una trilogía con esta idea de telón de fondo, sobre una pareja que se encuentra por casualidad y sólo dispone de unas horas para expresar su deseo de contacto con el otro. En Before Sunrise (Antes del amanecer, 1995) el encuentro fue en Viena, en Before Sunset (Antes del atardecer, 2004) en París, y la tercera entrega, que acaba de rodar, Before Midnight, está ambientada en Messinia, en Grecia. Y ésta es la primera foto publicada sobre el rodaje:

Linklater ha aprovechado, pues, todos los acontecimientos atmosféricos del día para sus títulos. Pero por mí, que siga con la cronología del día si continúa con ese íntimo retrato, con un tono de comedia, de esa pareja protagonizada por Julie Delpy y Ethan Hawke. Y esta tercera secuela está buscando ahora distribución en el Festival de Toronto, que se celebra del 6 al 16 de septiembre, tal y como ha revelado Deadline. Una secuela que desvelará qué ocurrió en el ambiguo final de Before Sunset, y de cuya sinopsis únicamente se conoce lo siguiente a través de la declaración de Linklater:

Es maravilloso volver a reencontrarnos, esta vez en la bella Grecia para volver a visitar las vidas de Celine y Jesse nueve años después de Jesse estuviera a punto de tomar su vuelo.

De nuevo, el guión ha sido escrito por el trío que fundamenta esta franquicia intimista: Linklater, Delpy y Hawke, de modo que los actores interiorizan su papel ya desde el proceso de escritura, permitiendo una mayor conexión con él. Está producida por el propio grupo de Linklater, Detour Filmproduction. Y el director acaba de estrenar Bernie, una comedia negra protagonizada por Jack Black (a quien ya dirigió en School of Rock) y con participación de Shirley McLaine, que narra una relación amorosa entre el enterrador de un pueblo y una solitaria viuda, cuyo cadáver es descubierto poco después.

Así, parece que Bernie, pese a que llevará seguro el sello de identidad del director, es un proyecto desarrollado para una amplia audiencia para poder financiar otras obras más personales e íntimas, como es el caso de Before Midnight. Porque la carrera de Linklater, como la de Gus van Sant, se ha construido en torno a esta alternancia entre mercado y autoría, buscando no la conciliación, sino la yuxtaposición: obtener dinero con unas para después experimentar en otras. Así, la magnífica Waking Life fue sucedida por School of rock, y ésta precedió a Before Sunset: riesgo y conservación es la dialéctica que anima su filmografía.

Y lo que más me fascina de Linklater, en sus obras más intimistas, es su confianza en la palabra: para él, es un cauce de expresión de infinitas posibilidades, y lo desarrolla hasta sus máximos límites, hasta el punto de tejer narraciones sólo en torno a la conversación. Es el caso de Waking Life, construida en torno a diálogos filosóficos mediante la técnica de la rotoscopia (dibujo animado sobre imagen real filmada), o de la trilogía de Before Sunrise, donde una pareja se dedica, sencillamente, a hablar sobre todo aquello que, en condiciones normales, no llegan a expresar.

Además, en su cine desarrolla una metafísica del azar, pues la trilogía de Before está movida por la casualidad, el único motor que permite el enlace romántico entre Celine y Jesse. Así, toda emoción, como el amor, es un producto de una conjunción espacio-temporal de dos seres, es puro azar. No hay fecha de estreno, pero se espera su proyección internacional a través de algún festival del próximo año.

Fotos: Deadline