No voy a ser yo quien se rasgue las vestiduras por los premios Oscar. Unos años pueden estar muy acertados, y otros totalmente equivocados, siempre bajo mi personal punto de vista. Pero cuando este año el festival de san Sebastián hace el ridículo otorgando, hasta ahora, cinco premios Donostia en lo que claramente no es más que una burda y hortera estrategia comercial, los premios Oscar anuncian sus premios de honor a cuatro personalidades prácticamente desconocidas para el gran público: el productor Jeffrey Katzenberg, el documentalista D. A: Pennebaker, el preservador del cine George Stevens Jr., y el actor especialista Hal Needham.

Desde los cuatro últimos años, estos premios se otorgan antes de la ceremonia oficial de entrega de los premios Oscar, sirviendo además como punto de partida para la carrera por una nominación. Por consiguiente, seguro que todos aquellos que aspiran a tener una nominación para su película estarán el 1 de diciembre en la sala Ray Dolby Ballroom del centro Hollywood & Highland.

D.A. Pennebaker

Considerado como uno de los fundadores del movimiento Cinéma vérité, por su colaboración en 1960 en Primary, el documentalista de Illinois es considerado uno de los pioneros en los trabajos de no ficción contemporánea. Entre los trabajos que ha dirigido destacan Don't Look Back, siguiendo un tour de Bob Dylan en 1965 por Inglaterra; Monterey Pop, sobre un festival de música precedente y en el estilo de Woodstock; Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, el testimonio del que sería última actuación de David Bowie como su alter ego Ziggy; Kings of Pastry, en el que intercambia escenarios de estrellas pop por los fogones del ganador del mejor chef francés, o The War Room, por el que recibiría una nominación al Oscar. A lo largo de su carrera, durante más de seis décadas, ha inspirado a generaciones de cineastas con su estilo "tú estás aquí".

D.A. Pennebaker

George Stevens Jr.

Hijo de George Stevens, uno de los más grandes cineastas de la época clásica de Hollywood; nominado al Oscar por el corto documental The Five Cities of June; ganador de doce premios Emy, de entre muchas otras nominaciones; así como reconocido en numerosas ocasiones por el Sindicato de Guionistas de América; George Stevens Jr es además el fundador del American Film Institute. Su dedicación a la preservación del Séptimo Arte con la creación un centro para el estudio del cine y la creación de incoativas educativas le han convertido en merecedor de un Oscar Honorífico.

George Stevens Jr

Hal Needham

No es usual que trascienda la labor de los dobles de acción, por eso es de celebrar un premio de honor como este a Hal Needham. Entre sus trabajos "invisibles" destacan los realizados en flmes como The Spirit of St. Louis, How the West Was Won, Blazing Saddles, Little Big Man o Chinatown. El 1986 ya fuera premiado por la academia con uno de sus premios científicos, por el diseño de una cámara específica en un coche con grúa, Shotmaker Elite, que contribuiría a dotar de gran versatilidad visual las secuencias de acción. Tampoco debe sorprenderte si su nombre te suena familiar, pues también se ha puesto detrás de las cámaras para dirigir filmes como Smokey and the Bandit, Hooper y Cannonball Run.

Hal Needham

Jeffrey Katzenberg

Pareciera que el reconocimiento del productor neoyorquino Jeffrey Katzenberg fuera también un premio al cine de animación pues entre su filmografía podemos encontrar títulos como The Prince of Egypt, The Road to El Dorado, Chicken Run, Shark Tale y Shrek y su primera secuela. Más volcado en la televisión en los últimos años, a través de series como The Contender y Neighbors from Hell, precisamente fuera la televisión su primer vínculo con el medio audiovisual pues trabajara en la reactivación de la serie Star Trek en lo que acabó siendo Star Trek: The Motion Picture, dirigida por Robert Wise. Tras abandonar Disney, en 1994, se asocia con Steven Spielberg y David Geffen para crear su propio estudio de animación: Dreamworks. A él se le entregará el premio humanitario Jean Hersholt, otorgado por sus actividades filantrópicas entre las que sin duda se habrán tenido en cuenta el millón y pico de dólares que donara a la Universidad de Boston para que renovaran sus instalaciones.

Jeffrey Katzenberg