Anthony Minghella nos dejó en 2008 a causa de un cáncer, tras realizar intensas obras como The English Patient (El paciente inglés, 1996), con la que ganó el Oscar el mejor director; The talented Mr. Ripley (El talento de Mr. Ripley, 1999), basado en una obra de Patricia Highsmith; o Cold Mountain (2003). No obstante, no es el único de la familia dedicado al mundo audiovisual, pues su hermano Dominic Minghella es creador y guionista de algunas series británicas, como la comedia Doc Martin para la ITV o Robin Hood de la BBC. Y la productora inglesa Island Production ha adquirido el guión que ha escrito sobre el compositor de ópera italiano Giacomo Puccini, que desea dirigir y que puede suponer su debut en la dirección.

Puccini parece ser una obsesión familiar, pues su hermano Anthony Minguella debutó en la dirección de óperas en 2005 precisamente con una pieza de Puccini, Madama Butterfly. Se trata de una ópera en tres actos que Puccini 1898, con libreto de Giacosa e Illica y que supone la primera incursión de Puccini en mundos exóticos, pues está ambientada en Nagasaki y narra el suicidio por amor de la joven japonesa Cio-Cio-Sam (Madama Butterfly), abandonada por el joven y despreocupado oficial de la Marina de EEUU, Benjamín Franklin Pinkerton. Minguella la representó en 2005 en Londres y en 2006 en Vilna y en Nueva York.

Madama Butterfly fue el mayor fracaso de Giacomo Puccini durante toda su carrera, aunque ahora algunas de sus fragmentos forman parte del imaginario musical universal, como el dúo Bimba dagli occhi o el aria Un bel di vedremo. Y, precisamente, el guión escrito por Dominic Minghella aborda los años de sequía creativa que le llevaron a la creación de Madama Butterfly. Durante esos años, tras el estreno de La Boehème y Tosca, Puccini vivió un bloqueo creativo y desarrolló una relación amorosa con una criada, lo que le permitió recuperar su ímpetu artístico.

Giacomo Puccini es uno de los mayores renovadores de la ópera italiana a comienzos del s. XX, fundiendo la tradición vocal italiana con la fluidez y la armonía de la música francesa del s. XIX propia de Debussy y Fauré, con una menor tendencia al barroquismo formal. Además, del francés Bizet toma ese gusto por ambientes exóticos que tan bien recreó en el Japón de Madama Butterfly. También acogió en sus composiciones la técnica del leitmotiv de Richard Wagner, basada en la asociación de sonidos o composiciones a un personaje o una situación. Así, sus óperas constan de una gran unidad y fluidez, y con una manipulación del tiempo musical que crea una compleja mixtura entre tiempo real y tiempo psicológico.

Fotos: Listal