La Biblia es, en su esencia, relato, y como tal, se convierte en perfecto blanco para adaptaciones cinematográficas. Y esta ocasión, el cine se encargará de iluminar uno de los fragmentos menos desarrollados del texto bíblico: la vida de Poncio Pilatos, el prefecto de Roma en Judea entre el año 25 y 36 d. C. y que presidió el juicio de condena a muerte de Jesús. Y Warner Bros. es la que va a lanzar el proyecto, tras comprar el guión escrito por Vera Blasi sobre el personaje, quien se encargó del guión de la película con la que Penélope Cruz desembarcó en Hollywood en el año 2000, Woman on Top (Las mujeres arriba), y es responsable de Emperor, dirigido por Peter Webb.

La novedad del film es que no centra su mirada únicamente en el proceso de Jesús, pues gran parte del film desarrollará la vida de Poncio Pilatos antes de tomar partido en el acontecimiento que fijaría su nombre en el texto bíblico. El film narrará su trayectoria vital, desde su infancia y su carrera como soldado y político bajo el mandato del emperador Tiberio hasta su nombramiento como prefecto de Judea en el año 25, época de fuertes luchas internas en el judaísmo, y allí tuvo que tomar la iniciativa en el juicio a Jesús. Finalmente, fue destituido por el emperador Vitelio, tras 10 años de gobierno, por la fuerte represión que llevó a cabo en la revuelta de Garizín.

El propósito de la obra es humanizar una de las figuras bíblicas más vapuleadas culturalmente, que suele ser retratado con tintes malévolos, simplificando el conflicto moral sufrido durante el juicio de Jesús. Quizá, uno de los Poncio Pilatos más realistas del cine sea el interpretado por Hristo Shopov en The Passion Of The Christ (La pasión de Cristo), de Mel Gibson, donde se reflejaba perfectamente el dilema sufrido por el gobernador: seguir los dictados de la masa popular, o decantarse por una resolución humanista del caso. Finalmente, se dejó llevar por el vendaval del pueblo.

Pero la nómina de actores que han interpretado a Poncio Pilatos es amplia. En los años cincuenta, aprovechando con el auge de los peplum, se sucedieron interpretaciones épicas del personaje, como la realizada por el francés Jean Marais en el único biopic existente hasta la fecha de Poncio y dirigido por los italianos Gian Paolo Callegari y Irving Rapper; Frank Thring en Ben-Hur, de William Wyler; y Hurd Hatfield en King of Kings (Rey de reyes), de Nicholas RAy. Ya en otro tono, no en vano, son los años setenta, Barry Dennen será el encargado en darle vida en el musical Jesus Christ Superstar (Jesucristo Superstar) y Michael Palin fue un irónico Poncio en la apóstata obra Monty Python's The Life of Brian (La vida de Brian). Aunque quizá, el Poncio Pilatos más bizarro sea David Bowie, quien encarnó al personaje en The Last Temptation of Christ (La última tentación de Cristo), de Martin Scorsese.Ahora falta descubrir quién encarnará a Poncio Pilatos en esta nueva versión.

La guionista Vera Blasi ha pasado más de 10 años buscando documentación de la época, y concluye que el 80 % de su obra son hechos contrastados, mientras que el resto corresponde a la licencia dramática que se permite. Y es que la información relativa a la vida de Poncio Pilatos ajena al proceso de Jesús (que es narrado por los evangelios) es muy escasa: se conservan algunos narraciones de historiadores sobre su acceso a puestos en el imperio o acontecimientos históricos de la época e inscripciones arquitectónicas sobre su llegada al poder en Judea. Quizá se haya inspirado en la literatura, pues existe un cuento del Premio Nobel francés Anatole France, llamado el Procurador de Judea, en el que Poncio Pilatos habla, ya retirado en Sicilia, con otro procurador romano sobre su papel en el gobierno de Judea.

En una entrevista a Deadline, comentó que ha repasado los acontecimientos en libros de historia romana y judía y los cuatro evangelios, pues quiere ser veraz en el retrato de la figura para poder insertar, en su psicología, el dilema moral entre servicio a Roma y servicio al pueblo. Además, le interesa el protagonismo del gobernador romano para analizar, desde un punto de vista político, el contexto en el que surge el cristianismo y los conflictos dentro de la religión judía, pues de ese caldo de cultivo surgió el relato que conforma gran parte de la civilización occidental:

Poncio parece una buena vía para ofrecer el contexto de este famoso evento, y si lo observas desde la perspectiva de un gobernador romano desde ese tiempo, permite una investigación de las políticas en Judea en ese tiempo, y lo que era estar ocupado por Roma.

Pero lo que más llama la atención es el acelerado crecimiento de las adaptaciones bíblicas en Hollywood. Varios directores consagrados están recurriendo al texto bíblico como fuente de ideas para sus próximos proyectos. Darren Arnofsky está realizando una superproducción sobre la historia de Noé y el diluvio universal; Will Smith confirmó hace un mes que va a iniciar su carrera como director mediante la adaptación de la historia de Caín y Abel; Steven Spielberg planea un biopic sobre Moisés; Ridley Scott quiere adaptar el Éxodo y Paul Verhoeven desea adaptar de nuevo la vida de Jesús.

¿Qué es lo que está ocurriendo en Hollywood? Las obras de inspiración bíblica suelen conciliar, en su narración, dos polos: espectáculo e historia. Permiten explotar al máximo los efectos especiales y, a la vez, atrapar al espectador en relatos fundadores de su propia civilización. Por ello, este tipo de propuestas suelen aparecer cuando se produce un avance técnico espectacular, como en los años cincuenta sucedió con la aparición del cinemascope y el technicolor: el género bíblico se instaló en el cine para explotar las posibilidades del color y de la amplitud de pantalla.

Ahora es diferente. Desde la aparición de los efectos por ordenador a comienzos de los años noventa, Hollywood ha impulsado una producción basada en la exaltación de la espectacularidad, pero olvidando en ocasiones una sólida base narrativa. Así, con esta inspiración bíblica podría solucionarse la fragilidad narrativa y poner en escena grandes relatos de la cultura con una factura técnica impecable. Es, en mi opinión, una recuperación de las raíces épicas en la producción, que en la postmodernidad fue extirpada de gran parte de la cinematografía hollywoodiense; es una restauración del género peplum pero impulsando una renovación estética y temática.

Fotos: El Séptimo Arte