On the road, la adaptación de la novela faro de la generación beat estadounidense, que narra los viajes de varios escritores a través de EEUU y México entre 1947 y 1950, está en ruta hacia las pantallas de cine. Esta obra mítica, que hasta ahora nadie se había atrevido a adaptar por su carácter fragmentario y escasamente narrativo, ha conocido su primera puesta en escena de manos de Walter Salles. Así, por la pantalla veremos deambular a los célebres escritores del movimiento a través de sus trasuntos ficcionales, y éstos a su vez estarán encarnados por jóvenes estrellas del cine: Kristen Stewart, célebre por su participación en la Saga Crepúsculo, interpretará a Marilou (Luanne Henderson); Viggo Mortensen a Old Bull Lee (William S. Burroughs); Garrett Hedlund a Dean Moriarty (Neal Cassady); Tom Sturridge a Carlo Marx (Allen Ginsberg) y Sam Riley a Sal Paradise (el propio Jack Kerouac). Y ya disponemos de un nuevo tráiler oficial:

El tráiler revela una cierta adecuación entre la prosa de Jack Kerouac y la puesta en escena del film, aunque está claro, sin llegar tan lejos. El estilo de escritura del norteamericano recibió el nombre de prosa espontánea, y consiste en un intento de conexión entre el pensamiento y la escritura por medio de una fluidez espontánea, no coartada por la sintaxis tradicional. Para ello, Kerouac trataba de eliminar los signos de puntuación innecesarios, pues su propósito era contener el tiempo del pensamiento en la escritura, sin obstáculos del lenguaje heredado: crear una novela como un soplo de las ideas que revelan una imagen. Aunque la mejor forma de descubrir esta teoría es por boca de su propio creador, que realizó un breve tratado sobre el mecanismo:

Ninguna selectividad de la expresión sino seguir la libre desviación (asociación) de la mente hacia los ilimitables mares de pensamiento soplando-el-tema, nadando en el mar del idioma sin ninguna disciplina fuera de los ritmos de la exhalación retórica y las afirmaciones reconvenidas, como un puñetazo sobre una mesa con cada pronunciación completa.

El film parece guiarse por este estilo de filmación: todo parece construido mediante escenas muy breves, filmadas con violencia y vigor, con una cámara móvil que busca atrapar la sensación del acontecimiento. Predomina la vivencia a la narración articulada, la sensación puntual a la linealidad del tiempo. Es una prolongación del estilo propio de Walter Salles, que construye sus films mediante una sucesión de escenas bastante autónomas y filmadas buscando una cierta espontaneidad. Así, la novela y la película seguramente estén compuestas de fragmentos autónomos de vida, escenas que condensan todo un deambular en un mismo instante.

Pero esta adecuación entre novela y film no se debe únicamente a que sea una adaptación: es preciso señalar que On the road es la novela que más ha influido en la construcción narrativa del género road movie en el cine. La técnica narrativa de Kerouac, basada en una autobiografía que recurre al monólogo interior, permite mostrar lo que más destaca en la road movie: el viaje, la movilidad, y su relación con el estado anímico del personaje. En su traspaso al cine, esta técnica se traduce en la focalización de la narración en el personaje, de modo que asistimos a la sensación causada por un acontecimiento en el sujeto que nos transporta por la narración. En este género, lo exterior se proyecta en lo interior y lo interior en lo exterior: hay una reciprocidad entre fuera y dentro, entre intimidad y exterioridad, como si, finalmente, el sujeto fuese el paisaje que está visitando. El sujeto deviene mundo.

Y Walter Salles es una gran elección al respecto, pues es un experto en el género, como ya demostró en Diarios de motocicleta, el film que dedicó a la juventud de Che Guevara. Su rítmica puesta en escena, su dinamismo y proximidad al personaje y su carácter levemente fragmentario permiten capturar los matices de este tipo de narraciones. Como road movie, seguramente funcionará, aunque la incógnita es observar el tratamiento de los personajes y ver si ha respetado o no las figuras de los escritores que realizan el viaje. Y es que son unas figuras tan mitificadas que pocos se han atrevido a la adaptación de novelas de esta generación literaria, y uno de ellos fue David Cronenberg, con una bizarra puesta en escena de El almuerzo desnudo, de William S. Burroughs.

¿Qué tipo de personajes nos encontraremos desfilando ante nuestras pantallas con la adaptación? Para descubrirlo, es mejor citar uno de los más célebres fragmentos de la novela de Kerouac, y que condensa los caracteres con los que se relacionaba en sus viajes por los confines del país:

La única gente que cuenta para mí son los locos, los que están locos por vivir, locos por hablar, locos por ser salvados, deseosos de todo al mismo tiempo, los que nunca bostezan o dicen algo vulgar, sino que queman, queman, queman como fabulosas candelas romanas amarillas explotando como arañas a través de las estrellas y en el centro ves la explosión de luz azul y todo el mundo hace “¡Oooooh!

El film se estrena a finales de año en EEUU y en Reino Unido, mientras que en Francia llegó a las pantallas ya en mayo, aprovechando su presentación oficial en el festival de Cannes. Una presentación que fue, en su mayor parte, debida a la necesidad de recibir estrellas de Hollywood en el festival, tratando de mantener el glamour y el estatus que caracterizan al festival. La demora en el estreno en EEUU, el propio país que la ha producido, puede deberse por un deseo de acercar la publicidad de su proyección pública a la gala de los Oscar, creando así un clima de confianza hacia el film que le permita optar a alguna candidatura o premio.

Fotos: Indiewire