The Master, de Paul Thomas Anderson, uno de los grandes estrenos del año, se aproxima a nuestras pantallas. Aunque algunos ya han disfrutado de su metraje, pues en un cine de Santa Bárbara, en California, se proyectó íntegramente para los espectadores que estaban asistiendo a una sesión de The Shining (El Resplandor), de Stanley Kubrick. Seguramente, esta improvisada sesión doble, imitando aquellos míticos pases que proyectaban primero una obra de serie A y después un film de bajo presupuesto, serie B, sea un homenaje del realizador hacia uno de los genios del cine. Aunque por lo que muestran las imágenes, The Master no tiene nada de serie B, y lo podemos comprobar en un nuevo clip de esta obra:

The Master narra el nacimiento de una secta religiosa (muchos apuntan a que se trata de una narración velada de la historia de la cienciología, aunque los productores lo niegan) en el EEUU de los años cincuenta, la época de mayor progreso económico del país, momento en el que era incuestionable su liderazgo en el mundo capitalista y en el que Europa misma se sometía a sus modas y conductas.

Así, será interesante observar las grietas de esta improvisada utopía que se construyó en la nación, como la exclusión social (que lleva al protagonista a iniciar el trato con la nueva religión), la ansiedad generada por la horizontalidad de las expectativas de vida o simplemente el tedio, un gran motivo de adhesión al grupo uniforme. Es la cara B de la vida idílica vida estadounidense de la época, y espero, en este sentido, una aproximación crítica a la década al estilo de la magnífica subtrama de Julianne Moore en The Hours (Las horas), de Stephen Daldry: una tragedia silenciosa ante la represión que fomenta una homogeneidad social.

La puesta en escena es impecable, con esos planos en lento travelling aproximándose a los rostros de los personajes, muy utilizados por Paul Thomas Anderson, y que muestran una doble moral del personaje o una inadaptación con el entorno, aislándolos del contexto que les rodea. O ese picado en el barco, con un mar que gira se deja atrás, un magnífico plano que muestra, visualmente, la sensación de embarcarse inseguro en una nueva empresa. Aunque claro, el intérprete no es cualquiera: estamos ante Joaquin Phoenix, para mí, uno de los grandes valores del Hollywood contemporáneo.

Y para convencerse de ello, sólo es preciso visionar las escenas de baile en la discoteca de Two Lovers, de James Gray. Un milagro de interpretación naturalista fundida con una seña de identidad propia. Y todo eso acompañado de Philip Seymour Hoffman, Amy Adams y Laura Dern (a quien admiro tras su visceral interpretación de una mujer escindida en INLAND EMPIRE de David Lynch): un auténtico reparto de lujo.

Asimismo, el clip revela esa maestría en el montaje por la que se caracterizan sus obras, con gran dinamismo pero dejando aire a las interpretaciones: nunca fragmentará una emoción del personaje. También recurre a un contrapunto entre historias, lo que genera esa sensación de fluidez que siempre despierta el visionado de obras de Paul Thomas Anderson. Y el plano de enamorados en la puerta del hogar (minuto 0:49 del clip), bajo la luz artificial del porche, me recuerda a la obra Summer Evening, del magnífico pintor Edward Hopper. En ambos, la mirada del observador, que parte desde la oscuridad, desde fuera de la cálida luz de la relación, se inmiscuye de forma descarada en la esfera íntima de la pareja, sin pedir permiso a los protagonistas. La obra de Hopper es de 1947, así que hay una correspondencia entre épocas, y permite revelar la incapacidad del ser humano para permanecer en una intimidad no violada por la sociedad.

Por otro lado, se ha publicado un nuevo poster con forma caleidoscópica, y que condensa a la perfección la vivencia en comunidad de una secta religiosa: una vivencia en colmena, donde se produce una cesión de subjetividad y de bienes privados en favor de la intersubjetividad grupal; el sacrificio individual a favor del culto común.

Pero las noticias abundan: también se han publicado nuevas imágenes, que dejo al final del post, y la banda sonora oficial que acompañará a esas potentes imágenes del film. La música está compuesta por Jonny Greenwood, el guitarrista de Radiohead, en colaboración con Paul Thomas Anderson, y aunque la mayoría de los temas son originales, toman algunos éxitos de la época para impulsar la ambientación del film en los cincuenta. Entre ellos, destaca Get Thee Behind Me Satan, cantada por Ella Fitzgerald; No Other Love en la versión de Jo Stafford, Changing Partners de Helen Forrest y Don’t Sit Under the Apple Tree. Os dejo con el tracklist y con el sonido de algunos de estos éxitos inolvidables, que merece la pena escuchar:

Tracklist:
1. Overtones
2. Time Hole
3. Back Beyond
4. Get Thee Behind Me Satan (Ella Fitzgerald)
5. Alethia
6. Don’t Sit Under the Apple Tree (With Anyone Else but Me) (Madisen Beaty)
7. Atomic Healer
8. Able-Bodied Seamen
9. The Split Saber
10. Baton Sparks
11. No Other Love (Jo Stafford)
12. His Master’s Voice
13. Application 45 Version 1
14. Changing Partners (Helen Forrest)
15. Sweetness Of Freddie

Todas estas publicaciones sirven como avance de su estreno en salas, el próximo 12 de octubre en EEUU. Pero antes, pasará por dos festivales. En primer lugar, el Festival de Venecia, tras varias dudas de su productora, The Weinstein Company, que quería retrasar el estreno del film para no distanciarlo demasiado de los Oscar. Pero el prestigio del certamen les ha hecho reconsiderar el estreno y finalmente ha sido seleccionado a la sección oficial, convirtiéndose en firme candidata al León de Oro. Y eso porque el montaje no pudo ser terminado antes del festival de Cannes de este año. Por otro lado, se proyectará en el Festival de Toronto entre el 6 y el 16 de septiembre.

Fotos: Cinemablend