Hace 10 años, un 16 de junio de 2002, se estrenó en la taquilla estadounidense The Bourne Identity, con un Matt Damon bastante más jovencito a las órdenes de un Doug Liman hasta aquel momento prácticamente desconocido y que en los años posteriores sería reconocido por darle continuidad a esa misma película más alguna que otra catástrofe cinematográfica (no tanto en taquilla) como Mr and Mrs Smith y Jumper.

Basadas a su vez, aunque vagamente, en una trilogía literaria de Robert Ludlum, las saga Bourne se convirtió rápidamente en un éxito de taquilla y de crítica y dio lugar a tres de las mejores películas de acción y espionaje de la pasada década. Cinco años después de la última entrega (The Bourne Ultimatum) con otro reparto, otro director y un enfoque ligeramente distinto Bourne vuelve por todo lo alto con una secuela, que huele más bien a reboot y que recupera afortunadamente la esencia de las primeras.

El reparto

El protagonista de The Bourne Legacy es Aaron Cross, un super agente del programa Outcome, muy similar a Treadstone (al que pertenecía el original Jason Bourne), que tiene como objetivo entrenar a agentes perfectos para enfrentarlos a las misiones más complicadas. Se sitúa después de los sucesos de las tres primeras y con las consecuencias del escándalo político que constituye la trama de las mismas. El encargado de darle vida a Cross ha sido Jeremy Renner, que saltó a la fama por su papel en The Hurt Locker y por el que fue nominado a un Oscar y al que hemos podido ver posteriormente en Mission Impossible 4 y en The Avengers.

Junto a él una convincente Rachel Weisz y un Edward Norton de cuyo papel vamos a hablar ahora más adelante. El reparto lo complementan secundarios como Stacy Keach, Scott Glenn o Donna Murphy que no sobresalen pero ayudan a darle solidez a toda la película.

Una vez hechas las presentaciones pertinentes, vamos de lleno al análisis del reparto. Y es que lo mejor de poner a alguien como Jeremy Renner es que Renner no es ni Tom Cruise ni Daniel Craig. Me explico, aparte de lo evidente, aunque la opinión acerca del atractivo físico de Renner se lo vamos a dejar a su madre y a sus (imagino) incontables pretendientes, sí que se aleja mucho del toque chulesco y guapetón de cuello alto que podemos ver en el Cruise de Mission Impossible o en el Craig de la saga Bond. Ocurría lo mismo con Matt Damon en la saga original, ambos comparten un fondo bonachón y un toque de "yo soy el bueno de la peli pase lo que pase" que no aparece en personajes con matices más oscuros en otras películas de acción. Ayuda a darle credibilidad y recupera de nuevo esa esencia que tanto gustaba en las primeras.

Rachel Weisz es otra que tal baila, alejándose por completo de la sensualidad de Eva Green en Casino Royale, de las caderas de Gemma Aterton en Quantum of Solace o del morenazo de Paula Patton en Mission Impossible 3. Es más, y guapísima ella, que Rachel Weisz se pase el ochenta por ciento de la película sin maquillaje (o con maquillaje que hace parecer que no lo lleva, ya puestos) vuelve a reforzar eso que hemos empezado diciendo con Jeremy Renner, un reparto que le da un toque humano y convincente a la película, lejos de la patadas giratorias, las gafas de espejo, explosiones, cócteles, refrigerios y Aston Martins con doble de llanta que suele ser tópicos en el género.

En cuanto a Edward Norton cada vez ando más convencido que este hombre tiene dos marchas, la de "soy un tipo duro pero en el fondo muy sensible" que podemos ver en The Ilussionist o The Incredible Hulk a "soy un hijoputa inflexible" de El Club de la Lucha, The Italian Job y, como es el caso en el que nos ocupa, The Bourne Legacy. Norton no lo hace mal, pero tampoco sobresale, simplemente se limita a tirarse enfurruñado la mitad de la película diciendo que todo se va a ir a la mierda como no le metan a Bourne un misil por donde le quepa, dando órdenes a diestro y siniestro y revisando con ojos entrecerrados imágenes de cámaras de seguridad. Nada del otro mundo.

Podríamos tirarnos varios párrafos más hablando del reparto, pero después de tocar a los tres principales vale con decir que los secundarios también están a la altura y hay alguna que otra aparición clave de personajes de las anteriores que, dicho sea de paso, es recomendable revisionar o al menos repasar argumentalmente, antes de ver esta secuela.

La trama

La chicha de cualquier película de Bourne es la trama, en este caso corre a cargo de Tony Gilroy, que firma guión junto a su hermano mayor Dan Gilroy y que fue también responsable del de las tres primeras películas, algo que se nota y mucho.

Todo aquel que fuese una amante del estilo, estructura, personajes y narrativa de la saga original está de enhorabuena, si por algo sobresale The Bourne Legacy es porque sabe continuar muy acertadamente con la esencia de todas ellas, también a nivel de fotografía y de estructura básica.

Porque aunque muchos lo agradecemos desde luego no se puede decir que haya pecado de originalidad, el argumento vuelve a ser el de un programa para entrenar super agentes, en este caso se llama Outcome y que su responsable Eric Bryer (Edward Norton) decide cerrar de buenas a primeras debido a ciertas filtraciones (probablemente la parte más cogida por los pelos de todo el guión) y para que no salte un escándalo político (de nuevo).

Así que después de salvarse de un misil asesino perdido en mitad de sabe Dios qué páramo solitario, el bueno de Aaron Cross se da cuenta de que están cerrando el chiringuito y que a partir de ahora está completamente sólo si lo que quiere es sobrevivir. En la huida se junta con la doctora Marta Shearing, que le hacía análisis médicos durante el progama y al que el bueno de Cross, no sin motivo, ya le tenía echado un ojo.

Comienza así una carrera alocada que lleva al espectador desde los páramos de Siberia a las grandes urbes filipinas pasando por un par de casas en medio de los bosques y algún que otro laboratorio de alta seguridad mientras Edward Norton, la CIA y algún que otro enemigo sorpresa intentan darle caza con el grueso del arsenal.

El ritmo no decae en ningún momento y probablemente la mayor virtud de todo el guión sea el de saber repartir con mucho acierto las escenas de acción con el resto, ni demasiado largas ni demasiado cortas, ni muy complejas ni absolutamente ridículas, sin demasiadas explosiones (no significa que no las haya) y rodeado todo de mucha seriedad y espionaje internacional a lo Tom Clancy

Lo bueno

  • Jeremy Renner, una grata sorpresa. A mí este señor en The Avengers me convenció lo justito y en Mission Impossible 4 me pareció muy olvidable pero hay que reconocerle que en The Bourne Legacy se gana las habichuelas.

  • La trama, la clave de toda la película y que compensa con creces otras partes más flojitas.

  • Las escenas de acción, en su justa medida y sin artificios absurdos, aunque también haya simpatizantes de esto último.

  • La fotografía, similar a las anteriores y con bastante acierto de parte de Robert Elswit.

Lo malo

  • El final, no diré más para evitar spoilers pero me parece uno de los apartados más mejorables.

  • Sigue habiendo algunos tópicos como el superespía malo maloso que no hay manera de que muera o algunas casualidades de esas que vienen bien para el guión pero resultan poco convincentes.

  • Edward Norton se podría haber estirado un poquito más, sinceramente.

Calificación

cuatro estrellas

Como mencionaba antes si te gustaron las tres primeras The Bourne Legacy es un nuevo imprescindible, una apuesta fresca y de las mejores películas de acción que se han hecho en lo que llevamos de año. Son dos horas de película que en ningún momento se hacen largas y que a lo mejor no harán que acabes en modo mandíbula abierta y manos en la cabeza murmurando "Oh qué peliculón acabo de ver" pero que te entretendrán, agradarán y harán que Jeremy Renner te caiga un poquito mejor.

La película deja bastante abierto el regreso de Aaron Cross, la doctora Marta Shearing y el retorcido Eric Bryer así que parece que nos queda todavía legado de Bourne para rato. Si Tony Gilroy repite de director y guionista, al amigo Norton le aprietan un poco más las clavijas y al señor Robert Elswit lo vuelven a llamar para la fotografía aquí tienen desde ya a un fan seguro de lo que sea que hagan.