No se trata de una actualización del cuento de La Bella durmiente, de Charles Perroult. Es algo más trágico, y no podía ser de otro modo si viene de la mano de Marco Bellocchio. Dormant Beauty, su última obra, narra los sufrimientos de una estrella de cine mientras cuida a su hija, que se encuentra en estado vegetativo. Está basada en la historia real de Eluana Englaro, que copó las noticias de la prensa italiana tras su muerte después de vivir 17 años en coma. Hoy disponemos ya de su primer teaser, mostrado con la mirada fija en Venecia:

Y es que con esta obra, Marco Bellocchio pretende conquistar la Mostra de Venecia en septiembre de este año, y se presenta como la opción más fuerte que Italia presenta en el certamen que se celebra en sus propias tierras. Y no sobran los motivos, pues la encargada de interpretar a la protagonista es la magnífica Isabelle Huppert, siempre persiguiendo los personajes más traumáticos y torturados del cine europeo para poner la guinda de su interpretación. Y a ella le seguirán Toni Servillo, Maya Sansa o Michele Riondino.

El breve teaser muestra esa elegancia, propia del drama italiano que tanto cultivaron directores de los años sesenta y setenta como Valerio Zurlini, que está siempre presente en la puesta en escena de Bellocchio. Una solidez en la composición del plano que recuerda a su maravillosa obra anterior, Vincere, nominada a la Palma de Oro en Cannes 2009. Allí, el director italiano nos mostraba la cara oculta del dictador Mussolini, una amante que dejó abandonada y fue encerrada en un convento de monjas contra su voluntad. El film está narrado como una ópera, con una puesta en escena voluptuosa y musical, tejido a base de arias interpretativas, mostrando el desgarro individual; y duetos, que señalan el conflicto siempre inherente a la relación con el otro. En esta obra, un melodrama hiperbólico y musical, todo es estallido, irrupción del drama, exceso.

Y además, mezcla de forma muy interesante imágenes de archivo e imágenes reales, como en la escena en la que Benito Mussolini sale desnudo, tras practicar sexo, al balcón, y se muestra desnudo a una onírica masa de italianos, que le saludan desde su estatuto de imagen de archivo. Para mí, Marco Bellocchio es una de las escasas voces que continúan con la labor de la edad dorada del cine italiano, y espero que siga aportando obras clave a esta cinematografía, pese a que el gobierno le recortó la financiación pública por falta de presupuesto. Y es que, donde más fácil se puede pegar primero el tijeretazo es siempre en el arte, pero por suerte, éste sobrevive a los recortes.

Fotos: Cinemaseries