El pasado lunes fallecía el pianista, compositor y director de orquesta, Marvin Hamlisch, tras sufrir un colapso después de una breve enfermedad. A los 68 años de edad nos dejaba un brillante músico que ostentaba el récord, después de Richard Rodgers, de haber conseguido todos los premios que otorga la industria del entretenimiento estadounidense con tres premios Oscar, cuatro Grammys, un Pulitzer, cuatro Emys, un Tony y tres Globos de Oro. No piensen que estamos hablando de un compositor de la época dorada de Hollywood. Ni mucho menos. Su carrera comienza en los años sesenta, tiempos de renovación en la industria de Hollywood en los que Hamlisch supo fusionar técnicas clásicas con elementos de jazz, así como incorporar progresivamente influencias de la música pop ¿o sería su influencia la que se dejaría notar en las baladas de rock? De hecho, quizás en su legado tengan mayor peso algunas de las canciones que compuso, como el conocido The Way We Were, que popularizara Barbra Streisand en la película de título homónimo, quien se despedía de él con unas emotivas palabras:

Marvin Hamlisch y Barbra Streisand

El mundo recordará a Marvin por su brillantes logros musicales, desde A Chorus Line hasta The Way We Were, y tantos otros, pero cuando pienso en él, fue su rápida y brillante mente, su generosidad, y su delicioso sentido del humor lo que hacía que fuera una delicia tenerle cerca.

Nacido un 2 de junio en Nueva York, el talento de Martin Hamlisch emerge muy temprano, probablemente debido a que era hijo de un acordeonista, cuando es admitido con sólo siete años por el Manhattan's Julliard School of Music. Posteriormente, compaginaría clases en el Queens College con sus primeros trabajos como pianista para los ensayos del musical Funny Girl, lo que le daría la oportunidad de conocer a Barbra Streisand en el inicio mismo de su carrera profesional. Posteriormente pasaría a ser el pianista de las fiestas privadas de Sam Spiegel, lo que le llevaría directo a sus primeros contactos cinematográficos, lo que no impediría que, paralelamente, desarrollara una próspera carrera tanto para los escenarios de Broadway como para la televisión.

Además de convertirse en uno de los directores de orquesta más solicitados de los Estados Unidos, también sería requerido por artistas como Julius Monk o Liza Minell para sus propios álbumes musicales. Entre sus canciones más populares se encuentra Sunshine, Lollipops, and Rainbows, grabado por Lesley Gore, quien también popularizaría el tema California Nights a través de su álbum homónimo de 1967, cuyo éxito se incrementaría tras aparecer en la popular serie de televisión Batman. Directamente para la televisión realizaría la cabecera del programa Good morning, America, así como Theme song for Peaboy, para el Late Night with David Letterman. En los años setenta también sería muy popular su colaboración con Groucho Marx, a quien acompañaría sobre los escenarios en un espectáculo llamado An Evenig with Groucho, que serviría al popular cómico para repasar sus éxitos en el cine y el espectáculo.

Marvin Hamlisch

En la actualidad era director invitado de varias agrupaciones sinfónicas de Estados Unidos y tenía previsto liderar a la Filarmónica de Nueva York en el próximo concierto en las vísperas de Año Nuevo. También se encontraba trabajando en una película sobre el pianista Liberace, que iban a protagonizar Michael Douglas y Matt Damon bajo la dirección de Steven Soderbergh, precisamente el cineasta para quien compuso la banda sonora de The informant, que quedará como su última creación para el cine. También estaba preparando Gotta Dance, un nuevo musical para los escenarios de broadway.

The Sting

La adaptación de la banda sonora de esta película dirigida por George Roy Hill permitiría a Marvin Hamlisch coronarse como el único compositor que en la misma noche se llevaba el Oscar en las tres categorías a las que se podía optar por la banda sonora en 1973. Si la pongo en primer lugar es precisamente porque no es una composición original suya, sino de Scott Joplin, pero que Marvin Hamlisch supo adaptarla perfectamente a una película que ha terminando siendo imperecedera con el paso del tiempo, al igual que lo es su banda sonora.

The Swimmer

Tras componer algunas canciones para una película de bajo presupuesto, en 1968 se estrenaba la primera película cuya banda sonora estaba compuesta por Marvin Hamlisch. Se trata de una insólita y original filme dirigido por Frank Perry, que muchos años después sería homenajeada en uno de aquellos maravillosos anuncios de Levi's. Protagonizada por Burt Lancaster, con el tiempo se convertiría en película de culto, adelantándose a los tiempos actuales en su crítica del consumismo y capitalismo desaforado.

Ordinary People

En 1980 un típico actor de Hollywood sorprendía al mundo con su ópera prima como director. Una película sencilla que acabó robando el corazón de los miembros de la academia que le otorgaban los premios a mejor actor secundario -para Timothy Hutton-, guión adaptado, película y dirección para Robert Redford. Una película a la que Marvin Hamlisch dotaría con una sencilla partitura muy acorde con las expectativas nada pretenciosas de su director.

Sophie's Choice

La última de las cuatro nominaciones a la mejor banda sonora que obtendría Marvin Hamlish sería por la emotiva partitura que compuso para la película por la que Meryl Streep se llevó su primer Oscar a la mejor actriz protagonista. Dirigida por Alan J. Pakula, la banda sonora de Sophie's Choise es completamente emotiva pero, al igual que sus demás composiciones, logra la emoción del espectador sin abusar en recursos excesivamente sentimentales. La sencilla melodía que dominaba la mayor parte de las piezas que ilustraban el relato bastaba para arrebatar al espectador con una historia tan romántica como trágica.

The Spy Who Loved Me

Antes de que David Arnold se convirtiera en el compositor oficial de las bandas sonoras de James Bond, John Barry era quien ostentaba ese cargo, sustituido sólo en muy contadas ocasiones. Una de ellas fue en una de las películas dirigidas por Lewis Gilbert en la serie protagonizada por Roger Moore. Con letra de Carole Bayer Sager y el sugerente título de Nobody Does It Better, Carly Simon interpretaba un tema que conseguiría una de las ocho nominaciones al Oscar por una canción original que recibiría a la largo de su carrera.

Chorus Line

En 1975 estrena un musical en Broadway con el que le premiarían con dos Tonys y un premio Pulitzer, que casi una década después sería adaptado al cine y que le proporcionaría una nueva nominación al Oscar por la canción Surprise, Surprise. Protagonizado por Michael Douglas y dirigida por Richard Attenborough, quizás no sea una película demasiado conocida, pero apuesto a que será un gran descubrimiento para muchos.

The Way We Were

La noche que ganaba el Oscar a la mejor banda sonora adaptada por The Sting, también se llevaba a casa los de mejor canción y banda sonora para la película dirigida por Sydney Pollack. A pesar de ser un tema relativamente joven, ha sido utilizado en numerosas películas posteriores, como en Fame, cuando era escogido por Doris (Maureen Teefy) para su audición de ingreso en la escuela de arte dramático, de la misma manera que tema y película eran idolatrados por Robin (Mary-Louise Parker) en Boys on the Side, por poner algún ejemplo.

Bananas

Take the Money and Run y Bananas, las dos primeras películas dirigidas por Woody Allen tenían una banada sonora compuesta por Marvin Hamlisch. Con un aire rabiosamente latino y letras en español, en la segunda destaca un tema que, a día de hoy, se sigue escuchando en alguna radio. Un tema vital y absolutamente excéntrico que incluso por encima de su tema más conocido, The Way We were, sigue siendo mi favorito de entre todos los que compuso a lo largo de su ecléctica e interesante carrera un músico tan extraordinario como Marvin Hamlisch.