Lars Von Trier casi es más provocador que cineasta. Lo cual me encanta. Pero en ocasiones me parece que tensa demasiado las tornas para conseguir un efecto molesto. Si por un lado me encanta que haya encontrado una auténtica cómplice en una actriz como Chalotte Gaisnbourg, que repite con él por tercera vez, o que vuelva a contar con Nicole Kidman, a la que parece que no le guarda rencor por haberse negado a más vejaciones en Manderlay, parece que a encontrado una nueva víctima masculina con la que cebarse: Shia LaBeouf, quien se encuentra en negociaciones para unirse al rodaje que comienza en septiembre. Pero ¿qué habrá detrás de esta elección, una verdera opción artística o una nueva oportunidad para torturar al espectador?

Shia LaBeouf

Lars Von Trier es de ese tipo de cineastas con los que las grandes figuras de la interpretación se pirran por trabajar. Lo que no es de extrañar pues estamos hablando de un cineasta con el que sus protagonistas tienen una gran probabilidad de llevarse la Palma de Oro en Cannes, como les sucedió a Björk, Charlotte Gainsbourg y Kirsten Dunst, cuando no de llamar la atención del mundo entero, como pasó con Emily Watson o, en diferente medida, con Nicole Kidman. Quizás el sector masculino pase más desapercibido en su cine, pero es que ya sea por increíblemente buenas, como por extremadamente malas, en el universo artístico del cineasta danés, las protagonistas siempre son ellas. El caso es que, tanto por el polémico tema de su próxima película, a desarrollar en dos partes y en varios montajes unos más explícitos que otros, como por los escándalos ajenos a su cine pero ligados a su persona, tal y como fueran sus controvertidas (y malinterpretadas) declaraciones en el festival de Cannes en el que presentaba Melancholia, podríamos entender que está intentando formar un reparto comercial y asequible que facilite la tarea de vender entradas.

Siguiendo el dicho aquel de "piensa mal y acertarás", me pregunto si en realidad no se trata de su nueva broma de mal gusto. Lo digo porque no creo que el cineasta se haya tragado ninguna de las partes de Transformers, ni que el actor le llamara la atención en una película como Indiana Jones and the Crystal Skull, ni mucho menos en Wall Street: Money Never Sleeps. Lo más probable es que le viera en ese vídeo dirigido por Alma Har'El para Sigur Rós en el que se dejaba ver como su madre le trajo al mundo, chupando piruleta y destrozando cuadros de mariposas, además de que aprovechaba para comunicar su intención de participar en proyectos de calado más artístico que comercial. Lo de pensar mal viene ahora, y es que el desnudo frontal del que fuera considerado actor más rentable de 2010 es bastante poco afortunado y nada tiene que ver con el que hiciera, por ejemplo, Michael Fassbender en Shame, aparte de que este me parece un actor excelente y el otro tiene la misma expresividad que cualquier mueble del decorado. Luego que aparezca en una película desnudo junto a Charlotte Gainsbourg o Nicole Kidman, no me digan que no es toda una provocación.