Hace sólo unos meses que nos encontrábamos en la fase de rumores sobre si Arnold Schwarzenegger dejaría a un lado su carrera política y volvería a trabajar en lo que le hizo mundialmente famoso: el cine. Unos días parecía que si, otros que no, pero ese momento ya ha pasado y ahora parece que el actor tiene muy claro que sus planes de futuro pasan por protagonizar cintas de acción. Muchos estaréis contando los días que faltan para el estreno de The Expendables 2, donde podremos comprobar que ha elegido bien su película para volver por la puerta grande. Pero tras ella, concretamente el 18 de enero del año que viene, llegará a los cines otra cinta donde él será el protagonista absoluto: The Last Stand.

En esta ocasión el bueno de Schwarzenegger interpretará a un sheriff de un pequeño pueblo de Texas que tendrá que hacer frente, junto a un grupo de incompetentes compañeros, a todo un grupo del cartel mexicano de la droga, a cuyo capo dará vida Eduardo Noriega. En estas películas cuanto mayor sea el reto del protagonista y más inverosímil pueda parecer su lucha por hacer prevalecer el bien por encima del mal, mejor. Pero si no fuese así no tendría ninguna gracia. Lo importante es que por ahora ha aparecido el primer tráiler de la cinta que, aunque aún queda bastante hasta que llegue a las salas, parece que la fase de promoción se ha puesto en marcha al cien por cien:

Por lo que podemos ver en el avance, estoy seguro de que ningún fan del actor se sentirá decepcionado: coches explotando, carreras vertiginosas y Schwarzenegger más chulo que un ocho arrasando con todo lo que pretenda saltarse la ley. La cinta estará dirigida por el surcoreano Kim Jee-woon, que hace su debut en Hollywood después de obras de todo tipo como Janghwa, Hongryeon o I Saw the Devil. ¿Por qué este tipo de cintas suelen estar dirigidas por directores asiáticos? Recuerdo que en la gran JCVD, la cinta que rodaba Jean-Claude Van Damme dentro de la propia película, también estaba dirigida por un realizador asiático que no paraba de tirar dardos a una fotografía con las letras de Hollywood, en alegoría de las pretensiones profesionales de estos directores. Debe ser que tienen un sexto sentido para realizarlas, porque el público siempre suele respaldarlas. Veremos qué tal con la última de Schwarzenegger.