Tras la realización de El Orfanato (2007), a Juan Antonio Bayona se le abrieron las puertas de Hollywood. Esta obra, pese a reproducir algunas convenciones del género de terror, como los travelling interminables o las casas encantadas, lograba generar una atmósfera de enfermiza espera hacia lo desconocido, y ese tiempo en vilo que se consumía en sí mismo en su letargo permitía un visionado sorprendente del film. Un film de terror con atmósferas modernas, pero basado en la expectativa, como todo el buen cine de terror antiguo. Gracias a El Orfanato, ha sido posible contar con un reparto internacional para su próxima obra, The Impossible (Lo imposible), de la que ya disponemos su nuevo tráiler:

The Impossible, basada en hechos reales, narra la historia de supervivencia de una familia norteamericana, que se encuentra de vacaciones en el sureste asiático en diciembre de 2004 y sufre la avenida del célebre tsunami que asoló las costas de la región. La familia queda fragmentada, y el film se concentra en la búsqueda de la unión de todos los integrantes, de modo que se inserta una reflexión sobre la capacidad de supervivencia del ser humano si, en el final de su presente, proyecta una promesa de restauración del orden anterior. Una película de búsqueda del pasado a partir del caos fragmentario del presente. Existe, pues, una continuación de la ideología propia del cine de catástrofes, donde todo el camino del protagonista se basa en el restablecimiento de la armonía perdida ante la llegada del desastre, aunque lo interesante es el espacio caótico, donde las leyes humanas decaen y emanan los monstruos de la sociedad.

En The Impossible encontramos un reparto internacional, entre los que destacan Naomi Watts y Ewan McGregor, que encarnan el matrimonio de la familia, y también aparecen Tom Holland, Geraldine Chaplin (que ya participó en El Orfanato) y Marta Etura. En el rodaje se invirtieron más de 25 semanas, y participaron más de 8000 extras. Está claro que, a nivel técnico, la obra es impecable, pues los efectos especiales que aparecen en el tráiler son muy realistas. Y además, Bayona desarrolla una cierta poeticidad en las imágenes de la destrucción: la naturaleza devastada se proyecta en el plano, devorando al personaje y aislándolo a través de su horror vacui de fragmentos.

La obra está producida en parte por España, a través de Telecinco Cinema, y cuenta también con participación de Apaches Entertainment. Y es que The Impossible no es una obra producida desde Hollywood: el film se quiere erigir como una forma de realizar cine en Europa con proyección de internacionalidad. Por ello, el director ganó en junio el Premio Cineuropa al Director Internacinoal del Año, un premio concedido por la industria cinematográfica europea a cineastas de gran acogida por el público de todo el mundo. El propio director habla de este propóstico:

La película supone un reto para todo el equipo, desde un punto de vista tanto técnico como emocional, y es una apuesta por realizar desde España un cine Europeo ambicioso, de calidad y competitivo en el mercado internacional.

Es interesante analizar la selección de los personajes: los protagonistas son dos estadounidenses que viven una catástrofe que, por su lugar de nacimiento, no deberían haber vivido. La obra no se centra en la vivencia del desastre natural por parte de los habitantes de la zona, o en el camino a la muerte de las víctimas, sino en la supervivencia de unos turistas de países occidentales. Estamos, pues, ante una obra dirigida a un espectador occidental y que busca una conmoción del público a través de una fusión de la cotidianidad y la excepcionalidad. Respecto a la cotidianidad, los personajes son turistas, de modo que cualquiera puede identificarse con ellos. Respecto a la excepcionalidad, los turistas, por una nefasta casualidad, se han desplazado al epicentro de la catástrofe del tsunami en el día señalado.

El espectador se ubica en una distancia segura, que le proporciona su rutina occidental y el saber que, para la vivencia del desastre, es preciso el cumplimiento de numerosas circunstancias extrañas y normalmente lejanas. Pero a la vez, es capaz, gracias a una identificación con los personajes anónimos (si los personajes son públicos, esta empatía no funcionaría en este tipo de cine), de sentir la fuerte conmoción de la situación. Así, esta narrativa sirve para identificar espectador-personaje y, a la vez, mantenerlo en una distancia segura: la paz de la utopía occidental sólo se socava momentáneamente durante el visionado del film.

Por otro lado, es extraña la aparición de esta obra hoy en día, pues el cine de catástrofes ha vivido un fuerte declive en los últimos años, y quizá sus últimas obras de gran éxito correspondan a las amenazas del cambio climático, como The Day After Tomorrow (El día de mañana). Y es que un nuevo descubrimiento científico o una nueva vivencia humana implican una evolución del género de catástrofes, pues éste se adapta a las experiencias desconocidas del ser humano que le provocan temor. Así, si el cambio climático fue novedad en la década pasada, el tsunami fue un desastre impredecible que generó un fuerte shock. De ahí que, pese a que el género no está de moda, se recupere para el tratamiento de esta nueva vivencia del tsunami. Y de ahí que su estreno, en EEUU, esté proyectado para el 21 de diciembre de este año, 5 días antes del octavo aniversario de la catástrofe. Aunque antes pasará por el Festival de San Sebastián en septiembre.

Fotos: Proyectorxd