James Franco continúa con la interpretación y la dirección de obras de temática gay. Y en este caso se trata de un remake de Cruising (A la caza), una mítica obra de culto de William Friedkin, que se encarga de producir y donde también interpretará al personaje principal. El director asignado para la obra es Travis Mathews, un realizador de cine queer especializado en porno gay, cuyo trabajo se ha basado en insertar las escenas de sexo en una estructura narrativa y crear una atmósfera de intimidad.

Cruising (1980) es una obra policial que gira en torno a un policía, interpretado por Al Pacino, que se infiltra en las zonas de ambiente gay de Nueva York, por entonces marginalizados en la sociedad estadounidense, en busca de un asesino en serie que mata a homosexuales en lugares públicos para el encuentro sexual. La obra fue criticada, en su momento, por el colectivo homosexual por fomentar un estereotipo de homosexualidad, pero con los años se ha convertido en una obra de culto, al tratar temáticas bastante olvidadas por el cine hasta ese momento.

Pero el remake de James Franco no se basa en el argumento del film, porque el actor no ha conseguido los derechos de autor. Su proyecto enfoca su mirada en el fuera de campo: los 40 minutos de metraje eliminados de la versión distribuida en cines a causa de la explicitud de sus imágenes, pues eran casi pornográficas. Esas escenas son imposibles encontrar, pues según afirmó William Friedkin, fueron destruidas tras el estreno de la obra. Así que James Franco pretende realizar un homenaje al film mediante un rodaje imaginativo de esos 40 minutos olvidados del metraje original. El propio William Friedkin está confuso con las intenciones de Franco, tal y como ha manifestado en su twitter:

Mr. Franco me llamó hace dos días. No tengo ni idea qué tiene en su mente, pero no tiene los derechos del remake.

El propósito es realizar una obra de videoarte de sexo gay explícito, y ante tal pretensión, Franco ha debido duplicar su trabajo. Como Lars von Trier en The Nymphomaniac, James Franco realizará dos versiones, una de porno explícito, destinada a museos y cuyo estreno está previsto para finales de este año; y otra menos explítica, destinada a su estreno en salas en 2013. Pero ambas teñidas con la luz azul neon que se puede observar en las primeras fotografías del proyecto. El director, Travis Mathews, fue elegido por su experiencia en el rodaje de escenas de sexo, tal y como ha señalado:

Él sabía que quería sexo gay real en la obra. Su gente estaba buscando un director que haya filmado sexo gay real, y sospecho que también alguien que complemente su visión. Hablamos sobre por qué estaríamos interesados en mirar hacia esa película.

James Franco sigue, así, con una trayectoria de sumersión en la subjetividad homosexual y análisis de la sexualidad gay. Firme defensor de los derechos LGTB, ha dado vida en la pantalla a tres personajes gays en la vida real: a Scott Smith, pareja de Harvey Milk, en Milk (Mi nombre es Harvey Milk); al poeta de la generación beat Allen Ginsberg, en Howl (Aullido), dirigido por Rob Epstein y Jeffrey Friedman; y al poeta Hart Crane en The Broken Tower, que también dirigió él. Además, ha realizado un cortometraje de temática homosexual, The feast of Stephen y ha anunciado un biopic sobre el actor Sal Mineo, también gay. Y ya sin temática homosexual, también ha hecho público su interés por adaptar la polifónica novela As I lay dying (Mientras agonizo), del escritor norteamericano William Faulkner.

Fotos: Hollywood Reporter