Hace unos días publicamos la lista de las 10 mejores películas según Woody Allen, que proceden de la encuesta que la revista Sight & Sound ha realizado a más de 358 directores de la actualidad. Y ahora le toca el turno a Quentin Tarantino, quien no pudo condensar su selección en 10 títulos, y señaló doce obras clave que muestran, sin duda, la heterogeneidad de los gustos de este director. Hay algunas elecciones bizarras que sólo pueden proceder de un cinéfilo de videoclub como es Tarantino. Son las siguientes:

  • The Good, The Bad & The Ugly (El bueno, el feo y el malo, 1966), Sergio Leone
  • Apocalypse Now (1979), Francis Ford Coppola
  • The Bad News Bears (Los picarones, 1976), Michael Ritchie
  • Carrie (1976), Brian DePalma
  • Dazed And Confused (Movida del 76, 1993), Richard Linklater
  • The Great Escape (La gran evasión, 1963), John Sturges
  • His Girl Friday (Luna Nueva, 1940), Howard Hawks
  • Jaws (Tiburón, 1975), Steven Spielberg
  • Pretty Maids All In A Row (Querido profesor, 1971), Roger Vadim
  • Rolling Thunder (El ex-preso de Corea/ El expreso de Corea, 1977), John Flynn
  • Sorcerer (Carga maldita, 1977), William Friedkin
  • Taxi Driver (1976), Martin Scorsese

Con Woody Allen nos preguntábamos si sus gustos tenían una impronta directa en el cine que realizaba, y la respuesta fue una rotunda afirmación. Y en caso de Tarantino, esto todavía se ensalza más: como paradigma de la postmodernidad, construye sus películas a través del pastiche, de una mixtura de referencias, pero tan bien engarzadas que erige, en su yuxtaposición, un discurso totalmente propio. Ríos de voces prestadas que dan forma a una voz propia. Y es que la diferencia del pastiche y la parodia es que, en el pastiche, la referencia queda disimulada, e irrumpe desde el corazón del plano. Esta fusión de referencias funciona, sobre todo, por su concentración en el detalle: toma un plano, un gesto, una situación, y lo funde con el resto de referencias, de modo que el film se sostiene por un sólido cimiento conformado por múltiples pilares prestados. Y de ahí, también, la dificultad a la hora de encontrar la referencia directa. ¿Qué relación podemos encontrar entre las películas del listado y su cine?

Entre el listado encontramos uno de los directores que mayor influencia han tenido en el cine de Quentin Tarantino: Sergio Leone, el director faro del spaghetti-western. Y esta cita no es casual: Leone realiza una parodia europea del western estadounidense a través del recurso a la ironía y a la exageración de las motivaciones monetarias de sus personajes. De este modo, para la construcción de sus discursos parte de discursos preexistentes; es también un cine de referencias, como el de Tarantino. Aún así, Leone toma más espacios, conductas y campos semánticos de un género para proceder a su desmantelamiento, mientras Tarantino es el cineasta el detalle prestado.

La huella de Leone está presente con fuerza en Kill Bill, y especialmente en Kill Bill Vol. 2. El espacio ya supone una cita directa a Leone: a través de la chambara, el género de catanas y samurais, se filtra todo una narración construida en torno al desierto del spaghetti-western. Y así es como Tarantino desarrolla una hipérbole de ciertos elementos del género, como ocurre en el asesinato de la famila de The Bride en la iglesia del desierto: la violencia aparece exagerada y filmada mediante un fuerte esteticismo, tal y como vemos en los films de Sergio Leone, de forma que deviene un acontecimiento sublime y macabro a la vez. Hay planos que son una referencia exacta a The Good, The Bad & The Ugly (El bueno, el feo y el malo), como el plano que inaugura Kill Bill, en el que vemos a The Bride inmovilizada en el suelo y apuntada con una pistola. En el film de Leone observamos, en cambio, a Eli Wallach apuntando con una pistola a Clint Eastwood, que está próximo a la deshidratación tras permanecer bajo el sol durante horas:

Hay bastantes paralelismos entre esta obra cumbre de Leone y Kill Bill: una afición a los apodos (en Leone incluso en el título, el bueno, el feo y el malo) o un fetichismo por las armas. Asimismo, hay algunos planos que calcan situaciones de otras obras de Leone, como el de la siguiente imagen de Kill Bill, basado en Once Upon a Time in the West (Hasta que llegó su hora). En él aparece The Bride, tras escapar de la tumba, camino a través del desierto, y la imagen sufre una transformación desde un entorno enfocado con una figura desenfocada a su contrario, la figura humana enfocada que destaca sobre el entorno desenfocado. Es, exactamente, el mecanismo que utiliza Serio Leone en Once upon a time in the West con Henry Fonda. Una forma de marcar la salida del personaje al mundo, dispuesto a ejercer su vendetta:

Quizá el mayor tránsito entre Leone y Tarantino se produzca a través de la música, pues varios films de Tarantino (Kill Bill, Death Proof e Inglorious Basterds) están surcados por las bandas sonoras que Ennio Morricone ha aportado al cine. Y en Kill Bill aparece Il tramanto, una canción que aparece en The good, the bad and the Ugly cuando aparece por primera vez Sentenza, y que Tarantino la utiliza para señalar el primer encuentro entre The Bride y Bill. Una misma canción para dos reencuentros. Y es que la capacidad de Morricone para introducir instrumentos extraños a composiciones habituales encaja con esa mezcolanza de elementos aparentemente irreconciliables en los films de Tarantino.

Pero Leone también deja su huella en otros films. En Pulp Fiction, el momento en el que Jules le habla a Brett antes de asesinarle está inspirado en The Good, the Bad & the Ugly. Y ahora falta ver la primera incursión de Tarantino en el Western con Django Unchained, donde probablemente realice una desmitificación del western a través de una suma de referencias y de un distanciamiento irónico. Seguramente sea un spaghetti western a la americana, lo cual es ya el tercer escalón del camino que el western ha dado por la cinematografía mundial: de EEUU a Europa y de vuelta a EEUU.

Por otra parte, His Girl Friday (Luna Nueva, 1940) tiene influencia directa en la construcción del guión de Tarantino. Esta obra maestra de Howard Hawks es la apoteosis del género screwball-comedy, un subgénero de la comedia clásica de Hollywood, tejida a través de diálogos pronunciados de forma frenética. Toda palabra se lanza a una velocidad extrema, de modo que el diálogo se convierte en una lucha de réplicas, a cada cual más ingeniosa y lúcida, que dan la vuelta al anterior argumento y construyen secuencias en una progresión dramática constante hasta el colapso. En el guión de Pulp Fiction, Tarantino señala que los personajes deben hablar como en His Girl Friday, de modo que el frenetismo con que hablan algunos personajes de Pulp Fiction y la distribución de los diálogos debe mucho a esta cinta del Hollywood clásico. Además, hay una frase tomada directamente de His Girl Friday: Mind rolling me one of those? (¿te importaría hacerme rodar uno de aquellos?).

De Carrie, de Brian de Palma, Tarantino toma el recurso de la partición de la pantalla en dos mitades, y lo usa en la escena del hospital de Kill Bill, mientras The Bride se recupera. Asimismo, comparte un cierto tratamiento de la mujer marginada y vejada socialmente.

En Pulp Fiction, la frase de Mia Wallace referida a sus ganas de empolvarse la nariz está tomada directamente de una frase de Dressed to kill (Vestida para matar), de Brian de Palma, que a su vez es una revisión postmoderna de Vertigo y Psycho (Psicosis), de Alfred Hitchcock. Así, Tarantino está tomando prestados elementos ya prestados por otro, es la tercera fase de la creación. Asimismo, en Death Proof introduce en la banda sonora, como homenaje, la canción Sally and Jack, compuesta por Pino Donaggio's y que aparece en el film de Brian de Palma Blow out (Impacto), que Tarantino reivindica como uno de los mejores de su director.

Y es que Tarantino se siente identificado con Brian de Palma, que ya era el paradigma de la postmodernidad en el nacimiento de la misma, porque los films de de Palma ya son en sí mismos una conjunción de referencias cinematográficas. Pero la diferencia fundamental es que en Brian de Palma son motivos normalmente narrativos, mientras que en Tarantino son más plásticos.

En la filmografía de Tarantino hay numerosas referencias indirectas a nombres de actores o personajes que admira. Es el caso de Aldo Raine, de Inglorious Basterds, cuyo apellido constituye un homenaje a Major Charles Rane, el protagonista de una de las obras que aparecen en la lista, Rolling Thunder (El expreso de Corea). Y la estancia en prisión, durante 7 años, del Capitán Koons´ es una referencia a los años que también pasó en la cárcel Major Charles Rane. Además, este film se construye en torno al motivo de la venganza, quizá el tema que más obsesione a Tarantino y ha podido influir en la construcción narrativa de Kill Bill o Inglorious Basterds.

Por otro lado, en Reservoir Dogs, Mr. Brown menciona, en la conversación sobre Like a Virgin que inaugura el film, a Charles Bronson y el film que protagoniza, The Great Escape (La gran evasión), también uno de los films que más admira Tarantino. De hecho, Budd, de Kill Bill, está basado en la imagen de Charles Bronson en Once Upon a Time in the West.

En Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola, se inspira Tarantino para construir el diálogo en el que el Capitán Koons´ señala que desea que alguien le cuente a su hijo la historia de sus vivencias en la guerra si él no sobrevive. Por otro lado, el atropello de Marcellus Wallace en Pulp Fiction está inspirado en el atropello de Willi Cicci en The Godfather II, aunque el objeto que porta la víctima cambia: Willi Cicci lleva una pistola y Marcellus Wallace unas hamburguesas y unas bebidas. Los paralelismos se encuentran en la puesta en escena: una sucesión de planos de la víctima del atropello y planos del conductor, seguidos de un plano de la voltereta de la víctima sobre el capó.

El plano del taxi de Esmeralda comparte una cierta simetría, en su composición, con algunos planos de Taxi Driver, de Martin Scorsese. De Raging Bull (Toro Salvaje), también de Scorsese, toma una frase que pronuncia Fabienne en Pulp Fiction: "Me gusta el modo en que apesta". Así, como se puede observar, el cine de Tarantino es una suma de fragmentos tan pequeños, que en su conjunción no logran ver sus puntos de unión. Así, es fácil afirmar que Tarantino está hecho de cine, y que su discurso se sostiene gracias a los precedentes y a su gran habilidad para fundirlos en una obra que resulta totalmente novedosa.