Eastern Promises (Promesas del Este), de David Cronenberg, no fue un taquillazo en el momento de su estreno: recaudó 17 millones de dólares en EEUU y 50 en el resto del mundo. Pero de inmediato, se convirtió en un film de culto para muchos cinéfilos aficionados al cine de gángsters. Por ello, Focus Features, la productora del film, decidió el pasado junio iniciar la pre-producción de una secuela a la obra, pues esperaba una gran afluencia de público ante la fama despertada por el film y sus posibilidades de continuación, debido a la presencia de unos personajes bastante sólidos. Pero estas esperanzas se han truncado a dos meses del comienzo del rodaje, que estaba previsto para Octubre, porque se ha cancelado el proyecto de forma definitiva.

La noticia nos ha llegado a través de una entrevista que The Playlist ha realizado a Cronenberg con motivo de presentación, ante los medios, de Cosmópolis, una adaptación de una novela de Don DeLillo, protagonizada por Robert Pattinson. Presente en la Sección Oficial de Cannes de este año, es la primera película que veo que pretende generar una reflexión teórica sobre la crisis económica actual, y todo a través de un multimillonario que pasea, en plenas revueltas, por un Nueva York al borde del colapso. Las palabras pronunciadas por Cronenberg en la entrevista son rotundas y cierran toda la posibilidad de retomar el proyecto:

Se supone que íbamos a comenzar el rodaje de Promesas del Este 2 en Octubre, pero está muerta. Si no te gusta, habla con James Schamus en Focus. Fue su decisión.

Por lo que se ve, David Cronenberg estaba ilusionado con el proyecto, pero como siempre, la productora tiene la última palabra, pese a la marca de autoría y a la gran acogida de público que suelen recibir las obras del director. La cancelación disgustará a los grandes fans del film, pues iba a contar con el mismo reparto, salvo Naomi Watts, que dejó el proyecto. No obstante, los seguidores del primer Cronenberg, de aquel director que pretendía subvertir los códigos de representación del cine a través de la nueva carne y a través de una sexualidad enfermiza, quizá prefieran un proyecto diferente para el director.

Y es que Cronenberg tiene dos facetas, y algunos seguidores se sienten más cómodos con una de ellas. Sus primeras obras eran eran esencialmente físicas, y pretendían resaltar la mutación de la carne, que se convertía en reflejo de una marginación social y una inadaptación del individuo: todo el rechazo social se manifestaba, de forma figurativa, en su cuerpo, que devenía irregular, inaprehensible a la mirada y, por lo tanto, censurable socialmente. Pero incluso el propio protagonista se causa estas irregularidades, pues concentra su furia social contra el único artefacto que puede controlar: su propio cuerpo. Incluso la locura y la paranoia descendían del cerebro al cuerpo, y tenían un reflejo en la putrefacción de la carne.

Para descubrir estos elementos, basta con observar la mutación física en The Fly (La mosca), o la autopenetración perpetrada por el protagonista de Videodrome a través de su propia pistola. Toda irregularidad servía como motivo sexual, y así se logra una subversión de los valores sociales, pues se ama lo diferente, se hace el sexo con lo desemejante.

Por otro lado, tras A history of Violence, su cine se volvió más intelectual, y pretendía crear films perspectivistas que muestren la aplicación de las múltiples facetas de una idea en distintos personajes. Así, A history of Violence (Una historia de violencia) y Eastern Promises (Promesas del Este) reflexionaban sobre la violencia, A dangerous Method (Un método peligroso) sobre la sexualidad y Cosmópolis sobre la crisis económica. La idea se manifiesta en comportamientos, en actitudes, pero no directamente en el físico de los personajes. Aunque es cierto que hay una pulsión violenta, una eclosión de sangre, que genera ecos y concomitancias entre las dos fases de su cine. El primer cine es el de la mutación de la carne, el segundo es el de la mutación de las ideas, y Eastern Promises 2 se encajaba en este segundo bloque. Ahora falta ver cuál es su próximo proyecto y hacia qué vertiente se decantará.

Fotos: Quickflix