Como cada verano, un servidor acude a su cita cinematográfica con Cameron Diaz, esperando una de esas comedias irreverentes y políticamente incorrectas a las que nos tiene malamente acostumbrados. Craso error. What to Expect When You're Expecting no es para nada un filme en la onda de Bad Teacher o Knight and Day, sino todo lo contrario, un filme con exceso de corrección política en el que la ironía y el sarcasmo han sido intercambiados por una sobredosis de hipocresía y una total ausencia de sentido del humor. Más que una película coral, se trata de un filme en el que se entrelazan cuatro historias que tienen en común que sus protagonistas están embarazadas. Podría suceder que presenciáramos diferentes puntos de vista ante un mismo acontecimiento, pero nuevamente estaríamos en un error. What to Expect When You're Expecting se instala en un único lado moral y social que provoca que aflore la sombra del panfleto publicitario en contra del aborto por encima de cualquier otra inquietud en torno a la maternidad.

What to Expect When You're Expecting

Si no fuera porque la película no es española y porque sus protagonistas me remiten a la cinematográfica contemporánea, sin duda podría haber asimilado esta película dirigida por Kirk Jones como uno de los productos promovidos por el régimen franquista para propagar aquellas ideas tan ultracatólicas que conminaban a la mujer a la cocina siempre que no estuviera pariendo. El personaje de Cameron Diaz, que tanto se rebela contra su condición de embarazada, acaba postrada en la cama por acondicionamiento legal, el incómodo personaje racial queda condenada a la esterilidad, la pecadora que fornica sin condón acaba como acaba y a la mujer emprendedora sólo se le permite un negocia de índole intrínsecamente femenino. Más claro agua con bicarbonato. Para colmo, la mayoría de los personajes masculinos corresponden a ese perfil tan despreciable que hace de la hipocresía su forma de vida, es decir, criticar, despreciar y despotricar contra aquello que en el fondo más les complace, ejercer de padres.

Cameron Diaz y Matthew Morrison

No es la primera vez que nos encontramos ante un discurso machista que surge desde un pensamiento femenino (que no feminista), pero nunca me dejará de sorprender la sumisión de quienes sólo son capaces de articular su discurso desde un mismo punto de vista moral y ético, que casualmente, la mayoría de las veces se corresponde con un mismo pensamiento político y religioso. Si a pesar de todo Caemron Diaz es capaz de dotar de sentido del humor a su personaje, Jennifer Lopez no consigue más que nos alegremos de todo lo que le sucede, de la misma manera que hay una cierta justicia poética en todo lo que tiene que pasar Anna Kendrick, en este caso más por lo mal que cae su personaje, que por carencias de la actriz, que no creo que las tenga. Sin duda su historia es la que con mayor eficacia demuestra la hipocresía y contradicción de una forma de vida que está en contra del aborto, pero que fornica sin condón en un momento de calentón.

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