La política es una gran escuela de interpretación. Y esto lo hizo evidente ayer Clint Eastwood, en la Convención Republicana celebrada con motivo de la definitiva confirmación de Mitt Romney como candidato oficial a la presidencia. Eastwood intervino para dar su apoyo incondicional al candidato republicano, y para ello recurrió a su propia profesión: la actuación. Prescindiendo del guión que le habían preparado y del teleprompter, improvisó un monólogo de más de 10 minutos hablando a una silla vacía que metaforizaba a un ausente Obama. Y en su discurso, lanzó una crítica al gobierno demócrata y expuso el ideario del partido republicano para las próximas elecciones presidenciales, que se celebrarán en noviembre.

Eastwood comenzó su discurso dinamitando, con gran ironía, el estereotipo de un Hollywood demócrata:

Sabéis que todos ellos son izquierdistas, están a la izquierda de Lenin. Al menos, eso es lo que piensa la gente. Pero no es el caso. Hay mucha gente conservadora, mucha gente moderada, republicana, demócrata,en Hollywood. Simplemente, los republicanos son gente que, por la misma naturaleza de la palabra, son más cautelosos.

Así justificaba el actor su presencia en la Convención y pretendía desmitificar la idea del mundo de Hollywood como punta de lanza del Partido demócrata. Para ello, expuso como ejemplo a Jon Voight, célebre actor que ha participado en Cowboy Midnight (Cowboy de medianoche) o Runaway Train (El tren del infierno) y que ganó el Oscar al mejor actor principal en Coming Home (El regreso) en 1979. Voight estaba presente en la sala y Eastwood le saludó desde el escenario. E inmediatamente después, cambió el objeto de su mirada y comenzó a hablar a la silla vacía de Obama, a la que apelaba directamente. En sus primeras palabras a su destinatario invisible, recordó la noche del triunfo de Obama:

Tengo al Señor Obama sentado aquí. Recuerdo hace tres años y medio, cuando Obama ganó las elecciones. Aunque yo no era un gran simpatizante, estaba viendo esa noche cuando hablaba de esperanza y cambio, nosotros podemos, y era de noche y la gente encendía velas. (...) Oprah estaba llorando. Incluso yo estaba llorando. Y no he llorado desde entonces, pues encontré 23 millones de desempleados en este país.

El recurso que sostiene su discurso es la ironía, no en vano, la situación ya era de por sí absurda: hablar a una silla vacía. Y esta ironía se sostenía por el contraste temporal entre la esperanza del pasado y lo que para él supone un apático presente. Por ello, proclama la necesidad de un nuevo líder para solucionar esta "tragedia nacional", criticando la política económica del gobierno. A través de un interrogatorio unidireccional, sin posible respuesta de Obama, recordó algunos puntos del programa de Barack Obama incumplidos durante su mandato presidencial, como el cierre de la Base Naval de la Bahía de Guantánamo, ese espacio de vacío legal donde el respeto a los derechos humanos se torna más que dudoso. Aunque la censura de Clint Eastwood deviene irónica, pues él no apoya el cierre, sino que ataca la idea que tuvo el demócrata durante la campaña electoral:

Y pensé, bueno, cerrar la base de Guantánamo, ¿por qué cerrar eso?, gastamos mucho dinero en él. Pero, pensé que sería simplemente una excusa. Ok, pensé que quizá era sólo porque alguien había tenido la estúpida idea de procesar terroristas en el centro de Nueva York.

Eastwood atacó la doble moral de Obama, al señalar su apoyo a la Guerra de Afganistán y su repudio de la guerra de Irak como signo de una incoherencia de su ideario. Y criticó la falta de iniciativa en la retirada de las tropas de Afganistán, pues se está prorrogando la fecha de su cumplimiento. Así, argumentos en contra de los republicanos, como el hecho de que ambas guerras fueran iniciadas por un presidente y un sistema bicameral con hegemonía republicana, los convirtió en argumentos a favor. Y entonces, Eastwood dijo que no se callaría, que tomaría la voz para criticar a Obama y a su vicepresidente, Joe Biden:

Estás loco, estás absolutamente loco. Estás volviéndote tan malo como Biden. Por supuesto que Biden es ahora el intelecto del Partido Demócrata. Es una especie de sonrisa con un cuerpo tras ella.

Y tras la crítica al oponente, tocaba el turno de ensalzamiento al compañero: Clint Eastwood defendió a Mitt Romney como el mejor candidato por ser un "estelar empresario", afirmando que es el tiempo de un gobierno de empresarios. Espero que con esto no se refiera a los altos cargos de empresas financieras que han llevado al país a la crisis económica por medio de la especulación. Y es hora de despedir a Obama, porque tal y como afirma:

El país no te pertenece, y los políticos tampoco. Los políticos son empleados del país (...). Y si alguien no hace el trabajo, debemos despedirlo.

Pero la ausencia de Obama en el escenario no ha impedido una respuesta del líder del Partido Demócrata. En estos tiempos de inmediatez de la comunicación, apenas horas después del discurso, el presidente ha lanzado una contestación a través de su Twitter personal. Y si el tono de Clint Eastwood estaba plagado de ironía, la contestación de Obama estalla en sarcasmo: se trata de una foto de la silla presidencial ocupada por él con una inscripción en la que dice "El presidente. 20 de enero de 2009". Pero el mejor punto es el título de la publicación: "Este asiento está ocupado". Así, las elecciones presidenciales se están convirtiendo en un gran estímulo para una ironía más universal que la política.

Fotos: Kirotv