La carrera de Christoph Waltz, tras su magnífica interpretación como el coronel Hans Landa en Inglorious Basterds (Malditos Bastardos), de Quentin Tarantino, es imparable. Con esa actuación ganó el Premio a la mejor interpretación masculina en el festival de Cannes de 2009 y el Oscar al Mejor actor de reparto. Desde entonces, directores que disponen de una categoría de autoría en el panorama cinematográfico han solicitado su colaboración, como ocurrió con Roman Polanski, en la claustrofóbica Carnage (Un Dios salvaje), o con Michael Gondry, en The Green Hornet (El avispón verde). Y ahora, el antiguo miembro de los Monty Python, Terry Gilliam, lo ha solicitado para su próximo proyecto, titulado Zero Theorem.

Christoph Waltz será el protagonista de la obra y encarnará a Oohen Leth, un bizarro aficionado a los ordenadores que trabaja, sin descanso, en el interior de una capilla, para el misterioso órgano de control denominado Dirección. Su propósito es desvelar la solución a un difícil teorema, cuyo resultado da muestras de la existencia o no de significado en la realidad y la existencia. En su reclusión, recibirá las visitas de la sensual Bainsley, con quien realizará sexo virtual, y de Bob, el excéntrico hijo de la Dirección, que le impulsa en su investigación matemática pero a la vez controla sus progresos. El guión ha sido escrito por Pat Rushin.

Terry Gilliam se inspira en 1984, de George Orwell, para construir un mundo permanentemente vigilado por la Dirección, aunque el control recae sobre hombres-cámaras que portan cámaras en sus ojos y aportan su visión a la jefatura. Así, la cinta parece ser una alegoría al estilo Gilliam, que traduce, de forma metafórica y mediante la exageración, ciertos rasgos enfermizos de la cultura contemporánea. Y en esta ocasión, el tema elegido parece ser esta deriva de la sociedad hacia la red, perdiendo el contacto de lo matérico y expandiendo su intimidad a través de la abstracción virtual.

El rodaje comenzará el próximo 22 de octubre en Rumanía, y es producida por Dean Zanuck, el hijo del mítico productor Richard Zanuck. Gilliam vuelve a las cámaras tras el estreno de su última película en 2009, The Imaginarium of Doctor Parnassus (El imaginario del Doctoro Parnassus), una curiosa cinta fantástica con aires circenses, que pretende demostrar la capacidad del arte para construir mundos antimiméticos y autosuficientes, donde poder habitar de forma paralela a la real. Es interesante la propuesta, aunque el metraje lleva al exceso sus planteamientos fantásticos en el mundo tras la puerta del circo, por lo que puede dinamitar el pacto de verosimilitud con el espectador, salvo que te fascine el potente imaginario visual de este director. La obra queda como canto de cisne de Heath Ledger, que murió durante el rodaje y debió ser sustituido por otros tres actores (Jude Law, Johnny Depp y Colin Farrel); son las últimas imágenes cinematográficas del actor.

Por su parte, Christoph Waltz acaba de terminar el rodaje de su segunda colaboración con Quentin Tarantino, en esta ocasión en el western Django Unchained. En él interpreta a Schultz, un cazarrecompensas alemán que libera al esclavo Django (Jamie Foxx) por ayudarlo en la caza de unos asesinos que persigue. Django se convertirá en un experto cazador de recompensas en el Sur de EEUU, pero su objetivo es rescatar a su esposa Broomhilda, y la búsqueda llevada a cabo por Django y Schultz desembocará en la plantación del terrateniente Calvin Candie (Leonardo DiCaprio). En diciembre se estrena en EEUU y el 25 de enero en España.

Fotos: Actor-Pictures