Hay películas que recordamos por determinadas secuencias. Hay personajes que consiguen cautivarnos por los valores de su personalidad. Hay títulos que perduran en nuestro corazón por las emociones que despiertan en nosotros. Pero muchas veces no son directores ni guionistas, actores o actrices los que consiguen hacer entrañables (o temibles) unas originales creaciones mecánicas que consiguen emocionarnos como si fueran un personaje más. Pintor y escultor antes de involucrarse en el mundo del cine, poco hubiera imaginado Carlo Rambaldi que llegaría a conseguir tres Oscar de la Academia de Hollywood por su trabajo para filmes como King Kong, Alien o E.T.: The Extra-Terrestrial.

Carlo Rambaldi

Nacido el 15 de septiembre de 1925, se graduaba en escenografía en la academia de Bolonia para iniciar su andadura cinematográfica en 1957, con Sigfrido. Se trataba de una película dirigida por Giacomo Gentilomo para la que construía un dragón gigante de 16 metros de altura. Tras un interesante periplo junto a los grandes maestros del terror italiano, como Lucio Fulci, Mario Bava o Dario Argento, y después de una breve escalada en Nueva York reclamado por la factoría Warhol, de la mano de Dino De Laurentiis se instalaría en Los Angeles para la creación del monstruo de King Kong, a partir de donde comenzaría su fructífero periplo en Hollywood.

Casi podemos considerar a Carlo Rambaldi como un punto intermedio entre las maravillosas y entrañables criaturas artesanales de Ray Harryhausen y los efectos digitales actuales. Si sus criaturas siempre eran reales, figuras más o menos mecánicas o complicados trajes que ocultaban una figura humana, la mayoría de las veces no tenía ningún problema en incorporar artilugios tecnológicos que contribuyeran a la agilidad de sus movimientos y expresividad. Su última colaboración profesional la realizaría junto a su propio hijo, Vittorio Rambaldi, para Rage-Furia primitiva, antes de fallecer a los 86 años de edad, el pasado 10 de agosto, a los 86 años de edad, tras una larga enfermedad. Por eso rendimos tributo a su labor a través de sus mejores criaturas y sus extraordinarias aportaciones en maquillaje y efectos especiales.

10. Perros mutilados

Sin duda todos los amantes de la casería fina disfrutarán con los títulos de la primera etapa de Carlo Rombaldi, en la que proliferan las colaboraciones con maestros italianos del cine gore. Entre los títulos más interesantes señalamos Reazione a catena (Bahía de sangre, 1971, Mario Bava) o el fabuloso festival de sangre, tan psicodélico como psicotrópico, de Dario Agento en Profondo rosso (1975). Anda que no quedaría satisfecho Rambaldi cuando Lucio Fulci era acusado de maltrato animal debido a unos perros mutilados que había creado para Una lucertola con la pelle di donna (Una lagartija con piel de mujer, 1971). Toda una garantía de veracidad y verosimilitud para sus criaturas.

9. Conexión Warhol

Antes de que el 3D se pusiera de moda o de la renovación de los monstruos tradicionales de terror que hemos visto en esta última década, Carlo Rambladi era reclamado por The Factory de Andy Warhol en una revisión en clave pop de los monstruos de la Universal. Si bien ya habían sido objeto de remakes a través de Hammer FIlms, Paul Morrissey aportaba una lectura más sucia y descarada, acorde con el resto de su filmografía, en títulos como Flesh for Frankenstein (1973), que dirigía en colaboración con Antonio Margheriti y Blood for Dracula (1974).

8. Hombres lobo y otros felinos

Tras el éxito de títulos como Carrie, The Shining, Creepshow, Cujo, The Dead Zone, Christine, Children of the Corn y Firestarter, muchos nos entusiasmábamos con los primeros guiones que el propio Stephen King escribía para la gran pantalla. Puede que no sean películas excepcionales, pero en aquellos tiempos todos acogíamos con interés un título como Cat's Eye (1985, Lewis Teague), que resultaba ser un conjunto de historias que el escritor de Maine escribía directamente para la pantalla, y Silver Bullet (1985, Daniel Attias) en la que adaptaba una novela propia. Si en el lo que se refiere a la primera la aportación de Rambaldi tan sólo aañe al maquillaje, para la segunda diseñaba el vestuario que lucían unos atípicos hombres lobo.

7. Dedos y tentáculos

Ya en todo su esplendor, desusé de haber conseguido dos premios Oscar, Carlo Rambaldi aportaba su granito de arena a dos títulos de terror de 1981. Si por un lado diseñaba esa mano que perdía un escritor, lo que le provocaba un comportamiento psicótico, por otro lado también era responsable de los tentáculos de otra "cosa" que aparecía en Possession, la extravagante película dirigida por Andrezej Zulawski.

6. Dargoth

Raro es que Dino De Laurentiis no contara con Carlo Rambaldi para las muchas criaturas que pueblan Conan the barbarían, pero al menos le llamó para su secuela, Conan the Destroyer (1984, Richard Fleischer). En una de las secuencias más espectaculares de la película Arnold Schwarzenegger se enfrenta a un monstruo conocido como Dargoth. Nuevamente un traje, más que una criatura, que si antes de cobrar vida era una tersa y bella figura de mármol, acababa desmembrada y por los suelos tras convertirse en una feo y horrible monstruo.

5. El rey Kong

Mira que siempre nos quejamos de los remakes, pero lo cierto es que John Guillermin acertó mucho más que Peter Jackson en su revisión de la película original, que dirigieran Merian C Kooper y Ernest B Schoedsack en 1933, King Kong. Carlo Rambaldi se llevaba su primer Oscar con la creación de un gorila gigante que conseguía despertar la empatía en el espectador. La magia se prolongaba una década después en una secuela, King Kong Lives (1986), quizás no con la misma efectividad pues los avances tecnológicos habían desfasado en cierta medida sus criaturas, pero sí con el mismo encanto.

4. Extraterestres entrañables

Douglas Trumbull era el diseñador de efectos especiales de Close Encounters of the third Kind (1977, Steven Spielberg), pero a Carlo Rambaldi se le encargó el diseño de la criatura extraterrestre del final de la película. Si en principio no iba a parecer en pantalla, Steven Speilebrg se lo pensó dos veces, dedicándole unos planos que aprovechaban un fuerte contraluz que, a la vez que servían para disimular algún fallo de la criatura, le dotaban de una enigmática presencia. Nunca el lenguaje de los signos fue tan claro para todos.

3. El navegante

Muchas son las vinculaciones entre Dune y Alien, y Carlo Rambaldi es otra de ellas, aunque en este caso lo más probable es que la conexión con el maestro italiano viniera por parte de Dino De Laurentiis. En la adaptación de la fabulosa novela de Frank Herbert que dirigiera David Lynch, su aportación es el diseño del Navegante, esa especie de ser humano mutado y flotante que utiliza la melange para desarrollar sus poderes mentales, sin los cuales no se podría plegar el espacio.

2. Bichos desagradables

Si su primer Oscar lo conseguía por una criatura entrañable, el segundo le llegaba de un ser tan desagradable como el octavo pasajero de Alien (1979, Ridley Scott). Siguiendo los diseños de H.G. Giger y con la aportación de un individuo de físico tan esperpéntico como el de Bolaji Badejo, Carlo Rambaldi diseñaba tanto el traje que este lucía en algunas secuencias de la película, como la cabeza de mandíbulas múltiples convenientemente bañadas en mucosidades que atemorizaban a Ripley (Sigourney Weaver) en las últimas secuencias. Quizás le sirviera de inspiración uno de sus primeros títulos juntos Mario Bava, Terrore nello espacio (Terror en el espacio).

1. ET phone home

Pero al criatura más entrañable de todas las que creara Carlo Rambaldi, siempre será ese maravilloso ser de cuerpo menudo, cuello larguirucho y ojos enormes que con unas breves frases cautivó a toda una generación (y a la de sus padres). Con E.T.: The Extra-Terretrial (1982), conseguía su tercer Oscar y un lugar en nuestro corazón.