El cine iraní sigue dando sorpresas, y no se agota en la genialidad de Abbas Kiarostami, sin duda, el representante más innovador de esta cinematografía. Hay otros directores tras él con propuestas interesantes, como Bahman Ghobadi, que en su última obra, Rhino Season, ha pretendido fundir un fuerte esteticismo con la tendencia al realismo que predomina en el cine iraní. Este cóctel de realismo poético está protagonizado por Monica Bellucci y el iraní Behrouz Vossoughi, y las primeras imágenes sorprenden por su belleza: en el tratamiento del color y en el dramatismo de la iluminación revelan una absoluta maestría, y su extraña composición logra la transmisión silenciosa de la interioridad de sus personajes. Os dejo con ellas:

Rhino Season no fue seleccionada para Cannes, así que su primera proyección internacional tendrá lugar en el festival de Toronto, entre el 6 y el 16 de septiembre, y el 19 de diciembre se estrenará en EEUU. El argumento gira en torno a Sahel, un poeta kurdo de Irán que ha sido liberado de la cárcel, tras permanecer treinta años encerrado por motivos políticos, y comienza un camino de búsqueda de su esposa (Monica Bellucci), que lo cree muerto desde hace años. Es una historia sobre el amor apresado por la falta de libertad, y su resistencia frente a todo cambio político.

Debido a las críticas que en el film se vierten hacia Irán, el director ha debido filmar en Turquía. No podemos olvidar que en Irán sigue encarcelado Jafar Panahi, el director de El globo blanco, por insertar un discurso político en sus obras, y desde la cárcel nos presentó un documental semiclandestino, Esto no es una película. Es difícil hacer cine, hoy en día, en Irán, e incluso Kiarostami ha realizado fuera sus dos últimas obras: Like Someone in Love en Japón y Copia Certificada en Italia.

Bahman Ghobadi afirma que en este trabajo pretendía insuflar un mayor hálito lírico a las imágenes, pues sus anteriores obras, siempre con una fotografía impecable, estaban más atadas a la realidad cotidiana. Su obra más celebrada por la crítica es Las tortugas vuelan también (2004), Concha de Oro en San Sebastián, un drama sobre un los habitantes de un campamento de refugiados en el Kurdistán iraquí sufriendo las penalidades de la guerra iniciada en Irak por EEUU y tratando de colocar una antena parabólica para localizar las noticias de la invasión. Un canto a la supervivencia y realizado inmediatamente tras el comienzo del conflicto.

Media Luna, que también obtuvo la Concha de oro en San Sebastián, es una tragicomedia sobre el viaje de un viejo músico hacia el Kurdistán iraní, lo que permite realizar un retrato de la zona kurda. Su última obra es Nadie sabe nada de gatos persas (2009), un docudrama sobre unos jóvenes músicos indies que desean grabar un disco y realizar una gira para poder salir de Irán. Así, la crítica a la falta de libertad en el país y la temática de la minoría kurda (no en vano, el director es de origen kurdo) son unas constantes de su cine.

Fotos: The Playlist