Tras su paso por los festivales de Sydney, Munich o Karlovy Vary, donde parece ser que gustó con la misma intensidad con la que fue odiada, y aunque se fuera de Cannes con el premio de la juventud, Holy Motors comienza su periplo para enfrentarse al juicio definitivo del público. A lo largo de su longeva, pero breve carrera, Leos Carax ha elaborado filmes tan intensos como bellos que siempre producen el mismo efecto en el público: le amas o le odias. Aunque no he podido ver todas sus películas (y eso que no son muchas), me encuentro entre los primeros desde el momento en que quedé fulminado (más que impresionado) por una película tan increíblemente emotiva como Les amants du Pount-Neuf. Pero no tensen que echar un vistazo a su tráiler les ayudará a hacerse una idea de lo que pueden esperar de una película con una sinopsis como la siguiente:

Holy Motors

Desde el amanecer hasta la noche, unas horas en la existencia del Señor Oscar, una persona que viaja de vida en vida. Pasa de ser un gran ejecutivo a un asesino, después un mendigo, una criatura monstruosa, un padre de familia... El Señor Oscar parece interpretar varios papeles, sumergiéndose completamente en cada uno de ellos, pero, ¿dónde están las cámaras? Está solo, únicamente acompañado por Céline, una señora grande y rubia que maneja la inmensa máquina que le lleva a París y sus alrededores. Como un asesino concienzudo que va de sueldo en sueldo. En búsqueda de la belleza de un gesto. Del motor de la acción. Mujeres y fantasmas de su vida. Pero, ¿dónde está su casa, su familia, su paz?

En el que será su quinto largometraje, Leos Carax vuelve a contar con viejos conocidos como Denis Lavant y el inigualable Michel Picolli, que si el primero fuera protagonista de Boy Meets Girl o la mencionada Les amante du Pount-Neuf, coincidiera con el segundo en Mauvais sang. Es posible que echemos de menos a Juliette Binoche, que fuera la actriz fetiche del cineasta en sus primeras películas, pero quizás sea porque no daba la edad para uno de los personajes protagonistas de la película que ha recaído en Edith Scob, que habiendo participado también en Los amante du Pount-Neuf, fuera musa en su juventud de George Franju en filmes como Les yeux san visaje o Judex. A ellos se unen nuevas musas como Eva Mendes, que parece dispuesta a compaginar una carrera a caballo entre productos superficiales y absolutamente comerciales, con otros rabiosamente independientes, o la polifacética Kylie Minogue, a la que vemos cantando en el tráiler. La lista de influencias que podemos entrever es amplia, pero no mayor que la que el propio Leos Carax debe haber ejercido en muchos cineastas contemporáneos. Por cierto, que el propio director también se reserva un par de personajes. ¿Quieres saber qué o quién es Holy Motors? Yo desde luego sí.