Paul Schrader vuelve a la dirección, tras cuatro años de inactividad desde su último proyecto, Adam Resurrected (2008). Y esta vez parece volver a uno de los géneros que mejor sabe cultivar, el neo-noir, con The Canyons. Un film que ha levantado un gran revuelo, especialmente por la confirmación de sus dos protagonistas: Lindsay Lohan y James Deen. La primera, vapuleada por la prensa por sus excesos, llevaba dos años con escasos proyectos entre sus manos. El segundo es un actor porno, que tiene en su haber más de un centenar de films y que ha reclutado el guionista, Bret Easton Ellis, tras un casting, pues lo considera perfecto para el papel. Y aquí tenemos el primer trailer de la cinta:

Y en el fondo, las personalidades de los personajes se adecuan a la de sus actores, pues el argumento gira en torno a las aspiraciones de cinco jóvenes de entrar en la industria del Hollywood actual, retratando su búsqueda de amor, sexo, dinero y éxito. Los otros actores que participan son Amanda Brooks, Tenille Houston y Nolan Gerard Funk. El propio Schrader ha señalado en el facebook de la película una analogía entre Lindsay Lohan y las grandes estrellas del Hollywood clásico:

Siete días, primera semana completada del rodaje. Lindsay Lohan es una gran fan del glamour de Hollywood y de las actuaciones de la Edad de Oro. Trabajando con ella todos los días en varias escenas he construido una lista mental de las interpretaciones de cine clásico que ella encarna. Ha habido mucho de Ann Margaret, algo de Gena Rowlands y Faye Dunaway y por supuesto algunos fragmentos de Liz Taylor y Monroe del mismo modo que un poco de Rita Hayworth e incluso Gene Tierney (aunque la última es más mi creación que la suya). Ah, si, y Angie Dickinson. Y Lee Remick. Y Shelley Winter.

El trailer no contiene escenas con personajes, es únicamente el retrato de una ciudad palpitante, con una vida subterránea que sólo se puede captar así: mediante la sucesión de planos que no revelan un acontecimiento, sino una sensación, y en su yuxtaposición logra emerger el retrato más profundo de la ciudad. Me interesan estas imágenes, porque indican una recuperación de un tipo de mirada a la ciudad que el cine desarrolló en los años setenta, cuando jóvenes directores criados en las urbes, como Martin Scorsese, llegaron a la realización. Así, se puede observar una especie de asombro en cuanto al retrato de los ritmos urbanos y a ciertas visiones de la metrópolis que se han perdido con la normalización de la aparición de la ciudad en el cine.

Ahora, lo común es que la ciudad sea utilizada como un poderoso fondo de escritorio, que influye a los personajes de forma atroz, pero que sólo podemos captar en la misma escala humana: no hay planos generales que nos ofrezcan un dominio sobre la urbe, sino planos que insertan la urbe como elemento que asedia al personaje. Lo vemos, por ejemplo, en Shame, de Steve McQueen, o en algunas obras de Michael Haneke. Y Schrader recupera otro retrato, que también huye de la aprehensión de la ciudad a través de planos generales, pero que recurre a planos desligados de los personajes, autónomos, pues la ciudad es otro personaje que siempre duerme al fondo, y ocasionalmente despierta con su relato de ruido y furia. La ciudad es un leviatán tan enorme que sólo se puede captar a través del perspectivismo, de la yuxtaposición de planos que recogen diferente información concreta de la vida en la gran urbe: sólo

Es, pues, una mirada de los setenta trasladada a la época contemporánea, pues la urbe es espacio de libertad y de prisión, como podemos observar en cualquier film de Scorsese. Los planos del trailer de animales que, en el cambio de enfoque, revelan su encarcelamiento, son un ejemplo de esta significación que busca otorgar el film a la ciudad. Quizá algo explícitos, pero insertos en tal deriva de imágenes logran atrapar al espectador en un desfile de sensaciones que dispone en su cotidiandad, pero que muchas veces pasan desapercibidas.

Así, Paul Schrader parece regresar a sus orígenes, a esos maravillosos guiones que realizaba para Martin Scorsese, como Taxi Driver o Raging Bull (Toro Salvaje). Porque Schrader se ha asimilado como mejor guionista que director, aunque posee algunos títulos importantes, como Blue Collar, Affliction o el remake contemporáneo del clásico de serie B de los años cuarenta, Cat People. Y yo destaco, especialmente, el biopic sobre el escritor japonés Yukio Mishima, Mishima: A life in four chapters, que se suicidó, tras tomar un cuartel con un ejército revolucionario que había creado, realizando el doloroso rito del hara-kiri. Por otro lado, el guionista Bred Easton Ellis es célebre por escribir American Psycho.

El film es de bajo presupuesto y se ha financiado a través de una campaña pública iniciada por Kickstarter, y ya se han recaudado más de 150000 dólares, abriendo puertas a que otros directores sin medios económicos puedan recurrir a este sistema de financiación. Y aunque no hay fecha de estreno confirmada, su salida está prevista para el año 2013.

Fotos: Litreator