God Bless America no es la primera, ni la última, película que explora el american way of life desde un punto crítico. Antes que ella han llegado otras tantas cintas cuyos creadores tampoco estaban demasiado contentos con lo que estaba ocurriendo en su país, con esa idea que tanto se promulga sobre su estilo de vida pero que está basada en unos actos bastante cuestionables. El cine, como buena forma de expresión artística, explota esas ideas y las pone de manifiesto, de muchas maneras posibles: en las películas de Todd Solondz se muestra a personajes de clase media marginados por la sociedad pero con una gran complejidad interior, en American Beauty podemos adivinar cuáles son las verdaderas relaciones familiares en un grupo que aparentemente muestra la perfección y la felicidad, o en Freaks & Geeks donde esa marginación tan característica de estas cintas se extiende a distintos grupos sociales de diferente índole.

¿Qué puede aportar God Bless America a este tipo de comedias críticas? Hay que decir que poco tiene que ver con los ejemplos citados, tanto en su planteamiento como en su definición, pero sí que tiene un punto de vista interesante que mostrar sobre la situación actual de los Estados Unidos y sobre la opinión de la clase media al respecto. Para ello se centra en la figura de Frank, un trabajador normal y corriente de clase media que muestra unas opiniones diferentes al resto, que ve la evidencia de lo que ocurre a su alrededor (programas de televisión, capitalismo, y el propio estilo de vida americano) e intenta concienciar a los que le rodean sobre la falta de valores y de ética en sus acciones.

En principio, sus intenciones son más civilizadas y parece que puede abrir los ojos a sus compañeros mediante el uso de la palabra. Sin embargo, si hubiera sido así no habríamos tenido película, así que poco a poco la trama va complicando la situación del protagonista hasta hacerla insostenible y, sin nada que perder, decide tomarse la justicia por su mano. A este respecto, nos encontramos con un guión muy tradicional: vida monótona del personaje, cambio radical como detonante, e introducción de un personaje secundario para continuar la historia que servirá como epicentro del anticlímax. Este compañero de desventuras está interpretado por Tara Lynne Barr, cuya sobreactuada interpretación en algunos momentos consigue romper la empatía con el espectador.

Dentro de las películas que critican a la sociedad americana desde un punto de vista cómico, God Bless America supone una evolución natural. Es verdad que sus semejanzas con Falling Down son más que evidentes (aunque el protagonista no tenga el estatus de Michael Douglas) pero Bobcat Goldthwait le añade dos elementos que la enriquecen: por un lado está la crítica directa a elementos concretos de la cultura popular como programas de televisión o cantantes, mientras que por otro lado se encuentra la violencia visual que puebla toda la cinta, pero que no cae en la demencia o en la exageración sino que siempre se mantiene ligada al punto de vista cómico que predomina en la cinta.

God Bless America no es una película de gags puntuales que nos harán reír: es el conjunto, la propuesta de Goldthwait la que nos hará salir de la sala de cine bastante relajados ante la justicia poética que acabamos de ver. Porque lo que realmente llama la atención de ella es que todo lo que sucede, los salvajes actos que realizan el dúo protagonista, es algo que está presente en la mente de muchas personas. Es una forma de justicia que muchos nos hemos planteado en numerosas ocasiones aunque sólo unos pocos lo hayan llevado a cabo. El director saca lo peor (o lo mejor, depende de como se mire) de cada uno de nosotros para mostrarlo en la pantalla, humanizando a unos personajes que por otra parte no dejan de ser asesinos en serie que se muestran como juez, jurado y verdugo.

Estoy seguro de que la película será muy criticada por alguna asociación de las que se critican en ella, o de otras que no están nombradas pero que se sentirán identificadas o que simplemente achaquen a obras de este tipo que encontremos tanta violencia en nuestra vida diaria. Sin embargo, hay que ubicar la cinta como lo que es: una crítica a una sociedad de valores donde la hipocresía y la falta de moral son habituales, algo que en la situación tan al límite en la que nos encontramos debe explotar de alguna manera u otra.

tres estrellas