Sí. No. Tal vez. Puede. Jamás. La odisea de Ghostbusters 3 parece no tener fin. Desde hace más de dos años se viene anunciando la tercera entrega de esta famosa franquicia cinematográfica. Casi tres años repletos de dudas, rumores, comentarios y negativas. Cada nueva noticia es una piedra en el camino y la esperada película no termina de materializarse. ¿Está gafada? ¿Algún poder superior está interviniendo? ¿Será cosa de fantasmas?

El mayor escollo hasta el momento era la participación del genial Bill Murray en la película, y sin él es imposible hacer una nueva película. ¿Os imagináis a los Cazafantasmas sin el Peter Venkman ? El actor comentó hace un par de años que solo regresaría si lo hacía como fantasma, dicho y hecho, Murray moría en los primeros minutos para convertirse en fantasma durante el resto del metraje. Poco después, en un arrebato de sinceridad, el mítico intérprete reconoció que la película no era más que un mito:

Es sólo un mito. Es como un cocodrilo blanco en la alcantarilla, ¿sabes? ¿Quién lo ha visto realmente? Es realmente el estudio. Aman la franquicia, ellos sólo quieren recrearla de nuevo. Todo esto es charla. Me vuelve loco, es sólo gente hablando. Hasta que alguien realmente haga un gran guión, es solo bazofia, no significa nada

Murray no parecía muy convencido y tampoco se sabía nada sobre Rick Moranis. Este pequeño gran cómico canadiense lleva mucho tiempo retirado, durante los noventa sus apariciones se fueron espaciando cada vez más hasta que a finales de la década decidió abandonar la interpretación y dedicarse a su otra gran pasión, la música. En las dos películas de Ghostbusters interpretó al apocado y temeroso Louis Tully. A finales de 2010 el actor confirmó que saldría de su autoimpuesto retiro para enfrentarse de nuevo al hectoplasma.

También se escucharon rumores que apuntaban a la incorporación de nuevas caras a la historia, los nombres de Anna Faris, Bill Hader y Will Forte se relacionaron con la película pero nunca llegó a hacerse un anuncio oficial. Mientras la prensa advertía, una y otra vez, que Murray no quería saber nada de Ghostbusters 3.

Casi un año después, Dan Aykroyd, afirmaba con vehemencia que la película iba a realizarse y que si Bill Murray quería participar sería bienvenido pero que Ghostbusters 3 podía llevarse a cabo sin su presencia:

Sí, haremos la película y esperamos que sea con el señor Murray (…). Es nuestra esperanza. Tenemos un guión excelente. Lo que tenemos que recordar es que Ghostbusters es más grande que cualquiera de sus componentes, aunque Billy era la cabeza visible y contribuyó en una gran medida, como lo fue también el director y Harold (Ramis), yo mismo y Sigourney (Weaver). El concepto es mucho más grande que cualquiera de los papeles individuales y la premisa de Ghostbusters 3 es que tenemos que pasar el equipo y la franquicia hacia sangre nueva.

Pero los acontecimientos han dado un giro inesperado. Según una nuevas declaraciones de Aykroyd, hechas durante la promoción del vodka Crystal Head en Nueva York, supimos que se está trabajando en un nuevo guión:

[…] tenemos a otro equipo de guionistas trabajando en ello ahora. Tiene que ser perfecto. Eso es todo. No tiene sentido en hacerlo a menos que sea perfecto.

Perfección, esa es la palabra; algo que Murray también considera fundamental como bien explicó a David Letterman durante su programa de televisión:

[…] sólo lo haremos si tenemos un guión muy bueno, pero ya sabes que esto es muy difícil. Vamos a intentarlo de nuevo.

Así que nuevos guionistas y nuevo guión. El anterior libreto les fue encargado a Lee Eisenberg y Gene Stupnitsky responsables de los guiones de Year One y Bad Teacher. Tenemos que suponer que su trabajo fue de mala calidad y que por eso Murray se negaba a subirse al carro. Hay que tener en cuenta que las expectativas alrededor de la tercera entrega de la franquicia son muy altas y que el guión tiene que cumplir unos requisitos mínimos. Además tanto Murray como Aykroyd cimentaron sus carreras con comedias y se dieron a conocer en el mítico Saturday Night Live, estamos hablando de dos grandes cómicos que llevan toda una vida leyendo guiones y que conocen, mejor que nadie, los resortes del humor, las triquiñuelas del negocio y lo importante que es tener una buen guión respaldando la película. Si ellos no estaban convencidos del trabajo de Eisenberg y Stupnitsky por algo sería.

Ahora la cuestión es ¿conseguirán los nuevos guionistas contentar con su trabajo a estos dos viejos cazafantasmas?