El cineasta irlandés John Michael McDonagh se llevaba el premio a la mejor ópera prima en el festival de Berlín con The Guard (El irlandés), de la que también es autor del guión, y por lo que también consiguiera una nominación a los premios Bafta. En la misma línea, su protagonista, Brendan Gleeson, obtenía una nominación a los Globos de Oro como mejor actor de comedia y se llevaba el premio al mejor actor en el festival de Valladolid. Quizás se me antojan demasiados premios y nominaciones para un filme que si bien resulta entretenido y divertido, también acaba siendo ligeramente irregular.

The Guard (El irlandés)

Lo cierto es que con esto casi lo he dicho todo. Y ese quizás sea el problema de The Guard, que una vez vista, poco queda más por decir. Cierto es que Brendan Gleeson resulta muy simpático en su personaje de policía poco ortodoxo, pero las comparaciones que he escuchado en algunos medios de comunicación española con el Torrente de Santiago Segura, se me antojan excesivas y completamente fuera de lugar. Donde el personaje de Segura resultaba repulsivo y como salido de una viñeta de cómic, el que interpreta Gleeson no sólo se revela inteligente y avispado, sino tierno y encantador, con todos sus excesos que tampoco son para tanto.

Se me antoja que quizás habría más en su personaje de aquella magnífica película de John Boorman que también protagonizara, The General, en la que si ahora ha sido degradado, también ha cambiado de bando. Lo que sí parece comprobado es que se mueve como pez en el agua en una producción irlandesa, mucho mejor que cuando participa en una de esas grandes producciones estadounidenses. Quizás sea porque cuenta con compañeros de reparto tan estimulantes como Fionnula Flanagan, absolutamente excéntrica y encantadora en su papel de madre de este incorregible, pero astuto sargento de policía. Muy apropiada es también la interpretación de Don Cheadle, como el visible elemento externo de esta encantadora comunidad. De hecho, quizás los peor parados sean los gángsteres de la película, a quienes si podríamos denominarles como los brazos tontos de fuera de la ley...

Don Cheadle y Brendan Gleeson

A pesar de que el resultado sea irregular, pareciera que John Michael McDonagh, todavía se manejara mejor con la cámara que con la pluma, por lo que a pesar de que su historia sea fácil y predecible, se deja ver con agrado y un cierto punto de entusiasmo.

2 estrellas