No me extraña que la primera impresión que me transmitiera The Cabin in the Woods fuera que sus responsables habían visto demasiadas veces Lost, la famosa serie de televisión creada por J.J. Abrams, pero sin haberla entendido. De hecho, lo más probable es que, por mucho que Drew Goddard (nada que ver ni con Drew Barrymore ni con Jean-Luc Godard) fuera guionista y productor ejecutivo de la serie, ni se hubiera leído el maravilloso libro de Adolfo Bioy Casares, La invención de Morel, que sirviera de inspiración a la serie. Pero esta sólo es la sensación que me transmite la primera parte de la película, porque al final, más parece la reunión de los personajes de Marvel en The Avengers, salvo que con los personajes de cine de terror que pueblan las películas de los últimos treinta años. La memoria cinematográfica de Joss Whedon, autor del guión junto con el director de la película, no debe dar para más.

The Cabin in the Woods

Por mucho que The Cabin in the Woods esté planteada como una especie de homenaje a las típicas películas de terror que tanto proliferaran a partir de los años setenta y ochenta, como The Last House on the Left, The Texas Chain Saw Massacre, Friday the 13th o The Evil Dead, ni de lejos llega a la originalidad de Scream, que hacía lo mismo en lo que respecta a las películas de índole ligeramente diferente. Si la película de Wes Craven conseguía transmitir la misma dosis de humor que de terror, la de Drew Goddard no consigue en ningún momento ni lo uno ni lo otro. Tampoco el reparto de la película ayuda a aportar humor ni ironía ni nada de nada. La película parece más de lo mismo y no llega a enganchar en ningún momento con sus intentos de vuelta de tuerca a medio camino entre Cube y los reality shows en la onda de Gran Hermano, pero muy lejos de la influencia de 1984, la fabulosa novela de George Orwell.

Kristen Connolly, Chris Hemsworth, Anna Hutchinson, Fran Kranz & Jesse Williams

Resulta tan triste y patético que, probablemente por derechos de autor, no puedan aludir a los personajes que realmente quisieran incluir en su película que hubiera sido preferible que se inventaran su propia iconografía de terror. El ejercicio de reconocer a los personajes, en lugar de transmitir terror, te saca del contexto, porque si quieres que pensemos en Hellraiser, haber incluido al personaje con el mismo maquillaje, no con uno parecido y una bola en lugar de un cubo; si querías meter al payaso de It, haberlo hecho, y no sacar a otro payaso parecido; ¿y lo otro que es la serpiente de Conan o la anaconda de aquella película horrorosa con Jennifer López? Ni lo sé ni me importa porque a estas alturas ya sólo disfruto con que mueran todos y cada uno de los que salen en la película. Los buenos, los malos y los que no pertenecen ni a un mundo ni al otro. Destrucción total. Apocalipsis. Y sin renacer, por favor.

Richard Jenkins, Amy Acker & Bradley Whitford

En cualquier caso, si Richard Jenkins nos tienen acostumbrados a dejarse ver en tantos bodrios como películas excepcionales, lo más patético de The Cabin in the Woods es la intervención de Sigourney Weaver que pareciera no ha vuelto a ser la misma desde que volvió a trabajar con James Cameron. ¿Será que se quedaron con la actriz y nos devolvieron el avatar? Porque esta señora no me comunica nada. No me interesa en absoluto las explicaciones innecesarias y absolutamente prescindibles que da, que no entiendo y que no quiero escuchar. No me hablen de secuela ni de precuela, ni de si no he entendido la película ni de si soy yo el que no tiene sentido del humor. Si quieren desperdiciar el tiempo y el dinero vayan a verla, pero a mi no me pidan cuentas, pídanselas a ellos. ¿No era The Asylum la productora que hacía películas chorra, o ahora Lionsgate también hace lo mismo?

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