Uno de los mejores exponentes del panorama cinematográfico argentino es sin duda la obra del director, guionista y productor Daniel Burman. Un cineasta capaz de contar con grandes dosis de sentido del humor una serie de dramas familiares que siempre consiguen enternecer al espectador, característica que precisamente reivindicaban con el premio al mejor guión que le dieron a la película en Tribeca. Pero si La suerte en tus manos vuelve a desarrollarse dentro de estos mismos parámetros, logrando la empatía del espectador con unos personajes tan reales como peculiares, y consigue mantener la atención durante gran parte de la proyección, la película peca ligeramente de ingenua al desarrollar un argumento cuya resolución se hace previsible desde que sus protagonistas son presentados por separado, y por muchas trabas que se interponga en su camino.

La suerte en tus manos

Quizás resulta demasiado obvio el mensaje que transmite desde el propio título de la película o, por el contrario, defrauda el hecho de que el póker y la afición del protagonista por los juegos de cartas se utilice más como pretexto visual que para desarrollar una trama paralela al drama personal. El caso es que los conflictos de cada uno de los protagonistas, que debieran servir para dotar de profundidad psicológica a ambos personajes, no acaban de desarrollarse en toda su plenitud, a pesar de que apuntan por muy buen camino, pero que terminan por ser meros complementos interesantes, pero incompletos.

Norma Aleandro

Se hecha en falta que la película trate de algo más que de la típica premisa de chico-conoce-chica, así como sobra alguna de las típicas secuencias con sus personajes haciendo tonterías a ritmo de música romántica, que terminan por provocar la pérdida de interés por esperar una conclusión que intuye inevitablemente. La resolución de la película tan sólo es apta para los que verdaderamente se hayan rendido ante sus personajes, resultando un tanto excesiva a el espectador que (como un servidor) se haya quedado a medias.

Valeria Bertuccelli y Jorge Drexler

En cualquier caso, siempre resulta un absoluto y exquisito placer disfrutar de una actriz de las dimensiones de Norma Aleandro, la gran dama de la interpretación argentina cuyas películas no traspasan las fronteras internacionales las veces que fuera deseable. Delicioso es el personaje del doctor Weiss, interpretado por Luis Brandoni, que ya formara parte del reparto de Esperando la carroza, la mítica película a la que Burman también aludía indirectamente en Dos hermanos. Si la aportación de Valeria Bertuccelli -que muchos recordarán de filmes como Luna de Avellaneda o XXY- está a la altura de su madre en la ficción, la película queda parcialmente eclipsada por la espléndida interpretación de Jorge Drexler en su primera incursión cinematográfica como actor, que seguro, no será la última.

Si como a un servidor no acaba de engancharte la trama de la película, seguro que te sirve como aliciente disfrutar de las interpretaciones de sus cuatro protagonistas y sus encantadores personajes.

2 estrellas