Anna Karenina es una de las novelas del s. XIX más adaptadas al cine, cuenta con 25 revisiones, aunque es cierto que en los últimos años habÃa sufrido un retroceso. Quizá revivir el mito de este complejo personaje en el presente siglo sea el motivo que inspira la nueva adaptación de esta obra de Leon Tolstoi, realizada por Joe Wright. Y en esta ocasión, la afortunada de encarnar a esa mujer de alta sociedad que, tras la comisión de un adulterio, cae en desgracia, será Keira Knightley, de quien espero una interpretación tan brutal como la que realizó en A Dangerous Method, de David Cronenberg. Mientras tanto, su marido Karenin será interpretado por Jude Law y el oficial del que se enamora Anna por Aaron Johnson. Y ya están disponible el primer clip del film, con voz del propio director:
La singularidad de esta nueva versión reposa en su puesta en escena: está rodado en un único espacio a través de una sucesión de planos sostenidos en el tiempo. La unicidad del espacio puede buscar una crÃtica al estatismo de los estamentos sociales, ya sea del s. XIX, ya sea del capitalismo contemporáneo, que revela la misma imposibilidad de acceso a un mejor sueldo. ConfÃo en que esta propuesta de experimentación del director permita una revisión audaz de la novela, adaptándola a nuestros modos de vida pese a conservar la época de ambientación. El director habla, en el clip, sobre el propósito de su obra:
Del mismo modo que la aristocracia rusa del s. XIX puede ser descrita viviendo en un escenario, nuestra historia se desarrolla en un teatro vetusto. Filmamos casi todas las escenas del film en esta única localización. Más de cien decorados fueron construidos dentro del teatro para crear una especie de fluida linealidad.
Joe Wright es un maestro en el film de época, ya sea por adaptar obras escritas en la propia época que retrata, como Pride and Prejudice (Orgullo y prejuicio), de Jane Austen, como por dirigir la puesta en escena de Atonement (Expiación, más allá de la pasión), de Ian McEwan. Y recurre a personajes femeninos contradictorios, escindidos entre dos pasiones irreconciliables, el matrimonio estable y la aventura efÃmera, como ocurre en Ana Karenina. Probablemente, la mÃtica candidatura a los Oscar procedente del Reino Unido que siempre hay todos los años, y especialmente en cuanto a films de época se refiere, sea la revisión de la novela por Joe Wright.
Es difÃcil adaptar las grandes obras de la literatura, pues se requerirÃa de un metraje de varias horas para poder plasmar las sutilezas que encierra una narración de tal envergadura. Sólo hay que observar las adaptaciones de Don Quijote; y adaptar el Ulises de James Joyce o En busca del tiempo perdido de Marcel Proust serÃa una temeridad. No obstante, con el realismo del s. XIX ocurre algo diferente: se han logrado buenas adaptaciones de Madame Bovary y Anna Karenina. Quizá, en gran parte, a que ambas son un retrato diferente de la crisis moral producida por un adulterio. Seguramente se deba a que ciertas obras del s. XIX sustentan al sujeto en una sociedad que el cine sabe retratar bien a través de la ambientación, mientras el exhaustivo psicologismo de Proust o Joyce desembocarÃa en un laberinto cinematográfico. Siempre va a ser más difÃcil adaptar a Dostoievski que a Tolstoi.
La Anna Karenina encarnada por Greta Garbo en 1935 bajo las órdenes de Clarence Brown logra aproximarse a la Karenina de Tolstoi, y la de Vivien Leigh en la adaptación de Julien Duvivier en 1948 tampoco se aleja de la figura literaria, aunque ha envejecido algo peor, se muestra anquilosada, demasiado teatral. Ninguna ha alcanzado el rango de definitiva, asà que esperaremos a ver la de Joe Wright, cuyo estreno está previsto para el 9 de noviembre (aunque podrÃa estar presente en el festival de Venecia en septiembre) para observar si capta todos los matices de esta compleja novela.
Fotos: Heyuguys












Donde está el plano secuencia, ¿en el resto de la pelÃcula? Por que yo he contano más de una docena de planos en estos seis minutos.
Dice en un mismo espacio, no es una misma toma
Jane Austen no Austin
Leo:Luego de leer este post (supongo que ased lo llaman) tmreine9 leyendo un homenaje que le hiciste hace algfan tiempo a tu padre. Fue curioso, puesto que por lo que describes de su vida, su habilidades y cualidades, me recordf3 mucho a mi suegro, Max. Al igual que tu pape1 ambos viajaron y vivieron en muchos lugares del mundo. En el caso de mi suegro, Mexico, Alemania, Espaf1a, Estados Unidos, Costa de Marfil, y varios otros lugares. Ambos eran personas muy inteligentes, preparadas y muy comunicativas. Los dos tenedan una facilidad para los idiomas increible. Ambos tambie9n escribedan muy bien y lograban una comunicacif3n con la gente realmente sorprendente.Pero de las cualidades que me1s logro destacar, y me da la impresif3n que te pasa algo similar, es que ellos lograron estampar un sello personal y muy especial en sus hijos, para quienes siempre fueron su tesoro me1s preciado.Al recordar a mi suegro, y al ver lo que dices de tu padre, no puedo menos que pensar que fueron personas muy, pero muy especiales. Ciudadanos del mundo. Quizas fueron tantas las experiencias alrededor del planeta que miraban la vida de una manera muy singular. Parte de eso lo transmiteron a sus hijos, quienes tambie9n, por la compaf1eda en ese peregrinar, aprendieron a ver las cosas de forma distinta. En tu caso, basta ver tu trabajo para apreciarlo. En el de mi sef1ora, me basta verla a ella.Encontrar a alguien como tu pape1, o mi suegro, no es fe1cil. Menos hoy. Creo que ese tipo de personas son una raza en extincif3n. Al menos me queda la satisfaccif3n de haber conocido a uno de ellos. Ased, algfan deda, podre9 contarle a mis hijos que los caballeros si existie1n.Saludos.