El director inglés Danny Boyle ha presentado un espectacular montaje audiovisual y escenográfico para dar la bienvenida a la nueva edición de los Juegos Olímpicos, que en esta ocasión se celebran en Londres. El motivo que hila el discurso: dar a conocer las aportaciones del país al mundo. Para ello, se han servido de una puesta en escena de la transición del mundo preindustrial (simbolizado por Kenneth Brannagh interpretando La tempestad de Shakespeare) al mundo industrial, época de mayor hegemonía de Inglaterra sobre el mundo. Y en esta nueva época entramos de lleno en las referencias culturales que ha aportado el país en el s. XX, especialmente en música y cine.

Un espectáculo al que se le puede reprochar su carácter excesivamente propagandístico, destinado a vender únicamente las virtudes del país y olvidando en ocasiones el carácter universal de los Juegos Olímpicos. De todos modos, es interesante descubrir este servicio del cine a las Olimpiadas, y lo que queremos revisar en este artículo es justamente lo contrario: el servicio de las Olimpiadas al cine. Aquí dejamos una lista de 5 películas ambientadas en los Juegos Olímpicos con motivo de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres:

Olimpiada, Leni Riefenstahl (1938)

La directora de cabecera de Hitler, Leni Riefenstahl, filmó en 1938 un documental sobre los Juegos Olímpicos que Alemania celebraba en 1936 en la ciudad de Berlín como medio de propaganda del poder económico del Tercer Reich. Y lo que empezó siendo proyectado como propaganda acabó convirtiéndose en una de las propuestas estéticas más interesantes de la historia del documental, pues hasta entonces, la búsqueda del verismo había suprimido la elaboración en la composición del plano. Obviamente, en el film se cuela el discurso nazi, pues en ocasiones trata de asemejar a los atletas con un ejército, y ello lo consigue mediante analogías de forma y de movimiento en el interior del plano. Pero lo sorprendente es que el fin último es el retrato de las Olimpiadas, de modo que los triunfos de atletas de otras nacionalidades no son filmados con desprecio. En fin, una obra que busca el raro equilibrio entre el universalismo de las Olimpiadas sin olvidar el ensalzamiento del carácter atlético de la raza aria, quizá a causa de la fecha de rodaje: 1938, un año antes de la 2ª guerra Mundial, cuando el régimen todavía quería venderse como tolerante.

Jim Thorpe - All American (Man of Bronze), Michael Curtiz (1951)

Se trata de un biopic de Jim Thorpe, un indio de Oklahoma con grandes habilidades para el atletismo que fue descubierto, casualmente, por su entrenador, y llegaría a ganar el oro en Estocolmo de 1912, aunque el COI le retiró sus medallas. El deportista es encarnado por Burt Lancaster, y el argumento es un medio para retratar los valores que sustentaban la sociedad americana en los años cincuenta, como la cultura del esfuerzo, además de señalar el interés por crear una sociedad integradora de las minorías a mediados del s. XX.

Chariots of fire (Carros de fuego), Hugh Hudson (1981)

Este film narra la competición de dos atletas procedentes de distinta clase social que compiten en los Juegos Olímpicos de París de 1920. Así, los Juegos Olímpicos sirven como marco de competición donde combaten dos visiones del mundo; son, pues, el contexto que permite la explicitación de la diferencia que cohesiona toda la sociedad. La película es recordada por la célebre banda sonora de Vangelis, y era candidato para aparecer en la gala de inauguración de los juegos, pues es un film británico y se ambienta en las Olimpiadas. Y el encargado de introducir la referencia ha sido Mr. Bean, que ha subvertido la épica de la célebre secuencia corriendo en la playa a través de un montaje que introducía su rostro sobre un atleta.

Munich, Steven Spielberg (2005)

Para mí, la obra más madura y compleja de Steven Spielberg. Retrata la masacre de varios atletas judíos en las Olimpiadas de Munich de 1972 a través de un agente de la Mossad, interpretado por Eric Bana, que trata de eliminar, selectivamente, a los ejecutores del atentado del grupo Septiembre Negro. Es interesante la opción estética en la filmación del atentado: accedemos a los hechos y a sus implicaciones a través de la emisión de noticias en televisores, y no directamente. Es una forma de elusión de la filmación de una matanza que generaría numerosos dilemas morales (sólo al final se filtran algunas imágenes), y también un guiño al espectador de Olimpiadas, que normalmente accede a ellas a través del televisor. Así, Spielberg permite construir un sistema de identificación con las imágenes que nos muestra. La huella de Alfred Hitchcock está omnipresente en el film, especialmente en las escenas de suspense construidas en torno a los atentados.

Without Limits (Sin límites), Robert Towne, 1998

Es otro biopic del considerado uno de los hombres más rápidos en las carreras de fondo en EEUU, especialmente entre 2000 y 10000 metros: Steve Prefontaine. Triunfó en las Olimpiadas de Munich de 1972, pero murió en la cima de su carrera, con apenas 24 años a causa de un accidente de tráfico. Así, ahora el biopic ya no retrata el triunfo y el esfuerzo, como en Jim Thorpe. Ahora estamos en otra etapa más desengañada de la historia de EEUU, de modo que lo trágico es el elemento que ha inspirado la producción de la cinta.

Fotos: Telegraph