A pesar de aquello que dicen de que no hay dos sin tres, Tim Burton no llegó a dirigir la secuela Batman Returns, que sí estuvo considerando pero en la que se limitó a la función de productor. Debido a que no le gustaba la dirección que iba a tomar la franquicia con el nuevo director, Michael Keaton también abandonaba un proyecto que en lugar de revitalizarse con la entrada de un nuevo director, acabó por extinguirse a pesar de prolongarse a lo largo de dos secuelas más: Batman Forever y Batman & Robin. Dos películas tan diferentes entre sí que ni siquiera parece que estuvieran dirigidas por el mismo cineasta: Joel Schumacher.

Batman Forever

Con el reemplazo de Michael Keaton por Val Kilmer también hubo modificaciones en el reparto. Rene Russo fue reemplazada por Nicole Kidman para interpretar a la doctora Chase Meridian, al ser considerada la primera demasiado mayor para tener una relación sentimental con Kilmer. Malon Wayans también estaba preparado para ponerse las mallas de Robin, siendo reemplazado por Chris O'Donnell cuando el director de The Lost Boys tomó las riendas del proyecto. Si también se consideraría a William Baldwin para vestir el traje del hombre murciélago, curiosamente sería Christian Bale uno de los que optarían al papel de Robin. Afortunadamente para todos, el destino le tendría guardado un lugar más interesante dentro de otra saga de Batman.

Además de su director, uno de los pocos puntos en común entre estas dos secuelas es la participación del guionista Akiva Goldsman en las dos películas. En la primera en colaboración con Lee y Janet Scott Batchler, y ya en la segunda llevándose todos los honores de haber escrito la peor película de Batman de la historia. Estamos hablando de un guionista que si en los principios de su carrera pareció especializarse en las adaptaciones de John Grisham, en los últimos años se inclina más por las de Don Brown, caminando ya casi siempre de la mano de Ron Howard, para quien ha escrito cuatro guiones. Como espolvoreadas en medio de tanto panfleto propagandístico y parafernalia grandilocuente podemos encontrar películas de ciencia ficción como Lost in Space, I, Robot y I am Legend, sin duda lo más interesante de una filmografía que debe más a los autores que escribieron los materiales previos en que estaban basadas cada una de las películas, que a la originalidad y capacidad de un guionista que le tocó un Oscar por el trabajo de adaptación de A Beautiful Mind (si no soporto mucho a Joel Schumacher, tampoco es que Ron Howard esté entre mis debilidades).

Batman & Robin

Lo expreso de esta manera porque uno de los primeros errores de Batman Forever era tratar de hacer lo mismo que ocurría en Alien 3, que nos olvidáramos de cómo habían sucedido las cosas en las películas precedentes. Quizás con la intención de introducir profundidad psicológica a sus personajes el señor Goldsman incorporaba un trauma que explicaba los motivos por los que el multimillonario Bruce Wayne se vestía de hombre murciélago para convertirse en un superhéroe justiciero. Para ello estiraba la secuencia que Tim Burton mostraba en Batman, en la que Jack Napier asesinaba a sus padres a la salida de un teatro, para incorporar un trauma aún mayor que el de ser testigo de la muerte de sus padres. Recursos que Tim Burton no necesitaba pues, por un lado su discurso no estaba instalado en la realidad y, por otro lado, el director de Edward Scissorhands siempre ha sabido imprimir profundidad psicológica con dos pinceladas. Algo que ni Goldsman es capaz de imprimir con un par de frases, ni Joel Schumacher con un par de imágenes, lo que explica que nunca haya sido capaz de salir de los patrones del cine comercial más domesticado y explícito.

En cualquier caso, no tuve grandes problemas para ver Batman Forever, aunque desde luego no la disfruté como sus predecesoras. Joel Schumacher se despojaba por un lado de la estética tan característica de las películas de Tim Burton para convertir la franquicia en un festival pirotécnico sin trascendencia alguna, así como se despojaba de la crítica oculta en la ironía que desprendían los personajes precedentes, para ofrecer una colección de villanos planos, obvio y terroríficamente aburridos. Lo que provocó que nunca pudiera terminar de ver siquiera Batman & Robin. El tedio y el aburrimiento hicieron tal mella en un servidor, que me vi forzado a abandonar la sala antes de que terminara la proyección, por lo que no puedo (ni quiero) dedicarle más de dos palabras.

Tan sólo constatar la propia esquizofrenia implícita en una franquicia que a cada nueva secuela incorpora un Batman diferente, siendo George Clooney el tercer Batman de esta serie de cuatro películas. Ante las críticas de algunos que difieren de mi opinión acerca de la falta de carisma de Michael Keaton tanto haciendo de Batman como de Bruce Wayne, es que considero que al menos Clooney imprimía algo de simpatía al personaje de Wayne, pero lo cierto es que nunca entendí cómo se les ocurría escoger a un actor que carecía de labio superior, cuando ese sería su único rasgo físico visible una vez se metía en su traje de Batman.

George Clooney

A pesar de que ambas películas estuvieron protagonizadas en su momento por actores y actrices en su mayor esplendor popular, como Tommy Lee Jones, Jim Carrey, Nicole Kidman, Uma Thurman o el mismísimo Arnold Schwarzenegger, ninguno de ellos consiguió hacer verdaderamente estimulante ninguna de las dos películas. Pero es que, a pesar de que incluso aprecio alguna de las películas de Joel Schumacher, como Falling Down o 8MM, el número de bodrios que pueblan la filmografía de este señor (cineasta es mucho) neoyorquino es tan grande que debería considerar realmente dedicarse única y exclusivamente a la creación de videoclips, como los que hace para The Smushing Pumpkins, que le quedan mucho mejor.

Val Kilmer

Si la comenzaba su carrera con una serie de películas que conseguían llamar la atención del público, como Top Secret, Top Gun o Willow, el actor californiano Val Kilmer viviría su mayor esplendor artístico en la década de los noventa, después de interpretar a Jim Morrison en The Doors, y participando en Heat el mismo año que se estrenaba Batman Forever. Independientemente del resultado de algunas de sus películas, lo cierto es que estamos ante un actor que parece entregarse siempre a su personaje, consiguiendo unas interpretaciones tan intensas como poco valoradas. Algo que quizás se deba a esa manía de intercalar productos de cine tan superficial y comercial como The Saint, The Missing o Déjà Vu, con filmes de corte muy independiente, como Pollock, Spartan o The Bad Lieutenant: Port of Call - New Orleans, lo que ha despistado tanto al público, como a la crítica, como a la propia industria cinematográfica que no parece saber dónde encaja mejor. A pesar de su evolución física en los últimos años, trabajo no le falta y si algunos estamos esperando ver cómo se desenvuelve con Francis Ford Coppola en Twixt, en un par de años podremos comprobar cómo se le maneja detrás de las cámaras al dirigir la película Mark Twain and Mary Baker Eddy, que también protagoniza.

Val Kilmer

Chris O'Donnell

Predestinado a convertirse en el yerno ideal de cualquier madre tras su participación en filmes como Fried Green Tomatoes y Scent of a Woman, la carrera de Chris O'Donnell, que parecía iba a terminar de despuntar con Batman Forever y Batman & Robin, acabó defenestrada y relegada a la pequeña pantalla. The Practice, Grey's Anatomy, The Company, NCIS: Naval Criminal Investigative Service y NCIS: Los Angeles son las series a través de las que ha ido encontrando su sitio en la televisión. No es que un medio sea mejor que otro, sólo es que Hollywood apostó muy fuerte por él en sus comienzos, vendiéndole como el niño bueno que todos deberíamos ser, para despojarse sin piedad alguna de él al primer tropiezo en taquilla. O al segundo.

Chris O'Donnell

Alicia Silverstone

Tampoco se supo mucho más de Alicia Silverstone, que protagonizara aquella serie de videoclips de Aerosmith, junto a Live Tyler, después de debutar en el cine con The Crush. Quizás nunca le fuera bien esa imagen a mitad de camino entre Lolita y femme fatale que parecían empeñados en darle a una niña mona pero algo rechoncha y pepona, que no terminaba de encajar en una etiqueta algo más agresiva de lo que ella era capaz de transmitir. Es posible que Clueless fuera su mejor y mayor éxito antes de participar en Batman & Robin, pero a pesar de que no ha dejado de trabajar desde entonces, tanto en cine como en televisión, lo cierto es que su carrera no ha trascendido en absoluto.