El otro día nos preguntábamos lo que había sido de los integrantes del reparto de Batman, la primera de las adaptaciones cinematográficas del hombre murciélago. Curiosamente, en uno de los episodios de la serie de televisión intervenía Rob Reiner en lo que era el principio de una fructífera carrera como actor de ¿figuración especial? Al menos es lo que parece si echamos un vistazo a su largo currículo de esporádicas apariciones en múltiples TV-Movies y series de televisión, hasta que en los años setenta comienza a conseguir papeles más largos y con presencia más duradera. En cualquier caso, no parece que la interpretación fuera el camino que iba a llevar hacia el éxito. Si también a mediados de los años setenta debutaba como director de una película para la pequeña pantalla, una década después lo hacía con un largometraje para el cine, donde encontraría definitivamente su sitio.

A lo largo de su trayectoria como director dejaría obras tan emblemáticos de la década de los años ochenta, como Stand By Me, The Princess Bride o When Harry Met Sally, así como títulos muy destacados de principios de los noventa, como Misery o A Few Good Men. Pero Rob Reiner no debe haber querido desaprovechar la oportunidad de perfeccionar las técnicas que desarrollara en esa faceta inicial suya como actor de figuración especial, lo que le ha llevado a formar parte del reparto de películas tan dispares como Throw Momma from the Train, Postcards from the Edge, Sleepless in Seattle, Bullets Over Broadway, The First Wives Club, Primary Colors, Edtv, The Story of Us o The Majestic.

A esta lista de películas podemos añadir su participación, todavía en fase de negociación, en la próxima película de Martin Scorsese en la que sería Max, el padre del personaje interpretado por Leonardo DiCaprio. La película cuenta la historia real de Jordan Belfort, un corredor de bolsa de Nueva York que vive cada día como si fuera el último, y que comprueba como perecen tanto su carrera profesional como su vida personal debido a los excesos por causa del sexo, las drogas y el alcohol. Así de entrada se perfila como un drama contemporáneo que nada tiene que ver con Hugo, su último experimento, pero que podría devolvernos a los ambientes de The Departed, así como brindar un vehículo para el auténtico lucimiento de DiCaprio.

Diría que Martin Scorsese no está dispuesto a correr riesgos porque el reparto se completa con el espléndido e imparable Jonah Hill, nominado en la última edición de los Oscar al mejor actor secundario por Moneyball, y Jean Dujardin, ganador del Oscar al mejor actor por The Artist. A los que ya podemos confirmar que se une Jon Bernthal, conocido por su participación en la serie de televisión The Walking Dead. Y es que si uno de los últimos grandes éxitos de Martin Scorsese se producía en la pequeña pantalla con Boardwalk Empire, de allí mismo importa al guionista de su película, Terence Winter, que también colaborara en los guiones de The Sopranos. Parece que el olfato para las finanzas que perdiera Jordan Belfort, lo aprovechara fabulosamente Martin Scorsese porque su lobo pinta cada vez mejor. Este verano comienza el rodaje.