Seis cortometrajes, una TV-Movie, dos largometrajes, un episodio de la serie Alfred Hitchcock presenta y otro de Faerie Tale Theatre eran todo el currículo que Tim Burton había acumulado antes de que Warner Bros diera finalmente luz verde al proyecto que llevaría por segunda vez a la gran pantalla al hombre murciélago. Ante el extraordinario éxito que Richard Donner había alcanzado con Superman, la compañía ponía toda su maquinaria al servicio del otro héroe más popular de DC Comics. Tim Burton no estaría ligado al proyecto desde el principio, pero sería definitivo el éxito que obtendría con su segunda película, Beetlejuice, para que Batman cobrara vida de su mano. Quizás en su época no fuera acogida de la misma manera que lo había sido Superman, pero constituiría un enorme éxito de taquilla que se prolongaría a lo largo de tres secuelas, una de ellas dirigida por el propio Burton, y las dos siguientes por Joel Schumacher.

Batman

Esta revisión del personaje estaba basada en los episodios creados por el Steve Englehart y dibujados por Marshall Rogers en los años setenta. Escrito por el propio Englehart y Julie Hickson, el guión de Batman estaba inspirado concretamente en El pez sonriente. Si Englehart había sido uno de los guionistas más destacados de las publicaciones DC Comics de la década de los 70, en particular por las 6 historietas cortas que escribió sobre el hombre murciélago que serían consideradas como el "Batman definitivo", Hickson era en aquella época la pareja sentimental de Tim Burton, quien sería posteriormente la productora de su maravilloso cortometraje Frankenweenie (1984). Pero sería una segunda aproximación realizada por Sam Hamm la que terminaría de materializarse en película. Si posteriormente participaría en la gestación del guión de la secuela dirigida por el propio Burton, será invitado por DC Comics a escribir para sus publicaciones, creando el personaje Henri Ducard, el mentor de Bruce Wayne, que aparecería posteriormente en el reboot de Christopher Nolan. Al guión de Batman también contribuiría Warren Skaaren, que ya había colaborado con Tim Burton en el guión de Beetlejuice.

Sin dejar de lado un ingenioso sentido del humor, Tim Burton se deshacía de toda la estética camp que hacía de la versión dirigida por Leslie H. Martinson una obra tan peculiar. En su lugar, dejaba que campase a sus anchas la poderosa influencia del expresionismo alemán que teñía de negro el traje de Batman y cubría de sombras la futurista ciudad de Gotham, un aspecto visual que pondría en bandeja un Oscar de la academia al mejor diseño de producción para Anton Furst. En el código visual de Burton el negro estaba vinculado a su protagonista y por consiguiente con el lado de positivo de la película, siendo el color patrimonio de los villanos. Una concepción estética que contradecía claramente los cánones establecidos por la industria de Hollywood en la que todo lo negro era (y sigue siendo) negativo, siendo el color reflejo de vitalidad y energía.

Es probable que tras el éxito de Batman, Warner Bros dejara mano libre a Tim Burton para que dejara volar toda su fabulosa creatividad en Batman Returs. De hecho, a un servidor acabó gustándole mucho más la segunda que la primera. Si tuviera que buscar las razones que producen este fenómeno, tendría que a aludir a dos factores están relacionados entre sí. En primer lugar, a pesar del sentido del humor que aporta un personaje como el Joker en Batman, sin duda estamos ante un sociópata sin escrúpulos, un malo malísimo de la muerte que se merece por méritos propios un final como el que tiene, al fin y al cabo Jack Napier ya era un delincuente antes de sufrir la metamorfosis que le lleva a convertirse en Joker. Por otro lado, aunque no puedan justificarse las acciones de Pingüino y Catwoman, ambos personajes despiertan una compasión derivada de la manera en la que cada uno termina siendo lo que es, aportando una dimensión psicológica de la que carece su precedente y resultando mucho más estimulantes que él.

Batman Returns

Pero por otro lado, aparte de la profundidad psicológica de los personajes, resulta definitiva la elección de cada uno de los actores principales. En Batman encontramos un triángulo protagonista encabezado por Michael Keaton, Kim Bassinger y Jach Nicholson, de los que desde mi punto de vista, tan sólo el último consigue cumplir (y superar) realmente las expectativas, siendo las interpretaciones de Keaton excesivamente hierática y poco comunicativa, así como algo incongruente la de Kim Bassinger, que ofrece el retrato manqueo de una reportera gráfica que es capaz de meterse en el meollo de un conflicto bélico, pero que se comporta como la típica rubia boba cuando se tropieza con un villano en un entorno urbano. Todo lo contario que el estimulante y ambiguo retrato que Michelle Pfeiffer hace de otra rubia en Batman Returns, que junto al patético y desgarrador retrato que Dany DeVito hace del Pingüino, consiguen que pasen desapercibidas todas las carencias de Michael Keaton, el Batman más soso y aburrido del cine y el Bruce Wayne menos carismáticos de todos.

Salvo en lo que respecta a Michael Keaton, que parecía iba a conseguir hacer que su carrera despegase definitivamente tras ponerse el traje de Batman consiguiendo casi todo lo contrario, no hace falta indagar demasiado para saber dónde se encuentran actualmente cualquiera de los demás protagonistas de Batman y Batman Returns. Pero antes de pasar revista a los actores y actrices de reparto más interesantes de las dos aproximaciones cinematográficas de Tim Burton al héroe creado por Bob Kane, merece la pena aludir a la fabulosa aportación de Danny Elfman con las partituras de las dos películas. En pleno auge en aquel entonces, quizás las canciones de Prince -de las que Batdance acabaría sonando en las discotecas del mundo entero- ensombrecían parcialmente la banda sonora de la primera, pero resplandecía definitivamente en la segunda, consolidando la una de las relaciones laborales, entre compositor y cineasta, más sólidas del cine contemporáneo.

Michael Gough

Uno de los pocos vínculos que se pueden establecer entre las dos películas dirigidas por Tim Burton y las que después dirigía Joel Schumacher es la del mayordomo de Bruce Wayne, Alfred Pennyworth, interpretando con extrema corrección y elegancia por Michael Gough. La carrera de este eficiente actor británico comenzaría a finales de los años cuarenta con la adaptación que Julien Duvivier dirigía de Anna Karenina, la conocida novela de Leo Tolstoy. Desde entonces se forjaría una de las más sólidas carreras como actor de reparto alcanzando una nominación por un BAFTA en esa misma categoría por su interpretación en The Go-Between. Aunque a pesar de desarrollar su carrera tanto en el cine como en la televisión, sería en el teatro donde alcanzaría sus mayores logros.

Michael Cough

Entre sus personajes más aclamados para la pequeña pantalla, sin duda figuran los que le vinculan con series como Doctor Who, The Celestial Toymaker y The Avengers, de la que sería muy recordado su villano del episodio The Cybernauts. Women in Love, A Walk with Love and Death, Venom, Top Secret, Out of Africa, Caravaggio, The Fourth Protocol o The Age of Innocence son algunas de las películas en las que ha participado. Pero lo que probablemente enfoca la atención de Tim Burton sobre su persona se debe con toda probabilidad a su participación en los años sesenta en varias producciones de la compañía Hammer, como Dracula o The Phantom of the Opera. Posteriormente volverían a colaborar juntos en Sleepy Hollow, Corpse Bride y Alice in Wonderland, que constituiría su último proyecto cinematográfico antes de fallecer a los 94 años de edad.

Jack Palance

Antes de que el Joker hiciera aparición en todo su esplendor, Carl Grissom era el auténtico villano de Gotham City, quien estaba interpretado por el actor de origen ucraniano Jack Palance. Nominado al Oscar al mejor actor secundario por filmes como Sudden Fear y Shane, en 1952 y 1953, conseguiría finalmente la estatuilla mucho después, en 1991, con City Slickers, en lo que muchos vieron un homenaje a la enrome lista de películas del oeste en las que había participado a lo largo de una carrera cinematográfica que comenzaba de la mano de Eliza Kazan en Panic in the Streets. Quizás no sea muy conocido para el público contemporáneo, más que nada porque su última aparición cinematográfica se produjera hace once años, interpretando a Long John Silver en Treasure Island. Si para muchos sigue siendo muy recordada su participación en Le mépris, la película dirigida por Jean-Luc Godard, uno de sus personajes más interesantes era el del atormentado soldado de Attack, aunque siempre permanecerá impertérrito en mi memoria el enamorado y respetuoso vaquero Rudi Cox de Out of Rosenheim, la película dirigida por Percy Adlon, mucho más conocida por su título internacional: Bagdad Café. Hace seis años fallecía por causas naturales cuando tenía 87 años de edad.

Rudi Cox en Bagdad Cafe

Jerry Hall

Mucho más conocida como modelo y aún más por sus relaciones sentimentales con músicos como Bryan Ferry o Mick Jagger -con el que tiene cuatro hijos-, Jerry Hall interpretaba a la maltratada novia del Joker, quien la utilizaba como conejillo de indias para sus experimentos faciales. Un personaje tan breve como estimulante en una película en la que, según sus propias declaraciones, "no había sitio para otra rubia", refiriéndose a Kim Bassinger, tanto por su personaje como por su persona. Tan esporádicos como fueran sus apariciones cinematográficas antes de su participación en Batman, lo serían después, siendo quizás éste el personaje más interesante de toda su breve carrera cinematográfica. Si en teatro tuvo la oportunidad de convertirse en la señora Robinson en una versión de The Graduate, en televisión fue la protagonista de Kept, un reality show de uno de los canales de MTV que giraba en torno a la búsqueda de un casanova. Luego finalmente, más que actriz o modelo, casi estamos hablando de una celebrity por méritos propios.

Jerry Hall

Michael Murphy

Al igual que sucedía en Batman, Pingüino y Catwoman no eran las únicas personalidades malvadas de Batman Returns, sino que se pueden encontrar otros villanos que no sólo no despiertan compasión alguna, sino que son tan reales como la vida misma. Es el caso del alcalde de Gotham, interpretado por Michael Murphy, actor californiano que comenzaba su carrera profesional a través de la televisión a principios de los años sesenta, para saltar al cine a finales de la misma década. Quizás viviera su mejor momento cinematográfico en la década de los setenta, cuando participa en una serie de películas dirigidas por Robert Altman, como M.A.S.H., McCabe & Mrs. Miller, Brewster McCloud o Nashville, así como en otros títulos tan interesantes de la época como What's Up, Doc?, The Front, An Unmarried Woman o Manhattan. Si a principios de los ochenta son destacables sus interpretaciones en The Year of Living Dangerously o Salvador, volvería a refugiarse en la televisión antes de participar en Batman Returns, terreno que volvería a ser su campo mayoritario de acción en donde destacaría en la serie This is Wonderland, que compaginaría con apariciones esporádicas en filmes como Magnolia o X-Men: The Last stand.

Michael Murphy

Christopher Walken

Como si de un ejercicio de clarividencia sobre los tiempos que corren se tratara, si uno de los malos de Batman Return era el alcalde corrupto, el otro era un empresario especulador. Dos perfiles de villanos que podemos encontrar perfectamente identificados en la sociedad contemporánea. Un actor del calibre de Christopher Walken no necesitaba mucho más que una media melena encanecida y algo desbaratada, para aportar con su mirada toda la maldad del mundo. Ya desde el nombre de su personaje, Max Schreck, se escondía un homenaje al perfil de individuos que necesitan la sangre de sus coetáneos para sobrevivir, dado que era el mismo nombre del actor que interpretaba a Nosferatu en la obra maestra de F.W. Murnau. Ganador del Oscar al mejor actor secundario por su interpretación en The Deer Hunter, así como nominado posteriormente por Catch Me If You Can, estamos ante un actor que tanto por la elección de sus películas, como por su capacidad para interpretar personajes inquietantes, ha logrado convertirse en todo un actor de culto. Dirigida por Todd Solondz, Dark Horse es su última película estrenada, aunque forma parte del reparto de proyectos a estrenar este mismo año como A Late Quarter, unto a Philip Seymour Hoffman e Imogen Poots, Gods Behaving Badly, junto a Sharon Stone, o Seven Psychopaths, cuyo reparto encabeza Colin Farrell.

Christopher Walken