En la tarde de ayer mismo, 6 de junio, me enteraba por las redes sociales del fallecimiento, a los 91 años de edad, de Ray Bradbury. Como quizás les sucede a muchos cinéfilos, conocí su obra a través del cine. En concreto a través de la película de François Truffaut, Fahrenheit 451, que me dejó tan impresionado que no sólo me llevó a leer la novela en la que estaba basada, sino también sus famosas Crónicas marcianas. Hasta tal punto me sentí identificado con aquellos hombre-libro del final de la obra que cuando años después tuve la oportunidad de organizar un cine club, adopté esa misma fórmula para los socios de una Asociación de Cine en Versión Original Subtitulada, de manera que en lugar de estar identificados por un número, lo fueran por el título de su película favorita.

Más filosófico que fantástico, quizás no les falte razón a muchos de los que no consideran a Ray Bradbury como un autor de ciencia-ficción, sobre todo cuando lo comparan con otro escritor como Isaac Asimov. Más que nada porque aunque la mayor parte de su obra pueda adscribirse a ese género por el tiempo y lugar en el que se desarrollan, en realidad se trata mayormente de historias que especulan con el comportamiento humano en determinadas circunstancias. De hecho, en su primera gran obra, Crónicas marcianas, tan sólo estaba reflejando los miedos y ansiedades de la propia sociedad estadounidense en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. El temor por la era atómica y la posibilidad de una guerra nuclear, los conflictos raciales, el miedo a los poderes políticos de coaliciones extranjeras y otras ansiedades que acumulaba la sociedad de los años cincuenta se veían reflejados en su obra literaria, como también lo estarían en el cine de la época que iniciaría ese fructífero ciclo de cienci-ficción de bajo presupuesto de los años 50.

No sólo la literatura se aprovechó de la pluma de Bradbury, sino que tanto el cine como la televisión se inspiraron en muchas de sus obras. Alfred Hitchcock encontraría en sus relatos inspiración a diferentes episodios de su serie Alfred hitchcock presenta, como también servirían de inspiración para episodios de series como The Twilight Zone, y hasta el inefable Narciso Ibáñez Serrador se nutriría de sus obras como inspiración de algunos de los programas del concurso Un, dos, tres... responda otra vez. Pero si la televisión no es nuestro terreno, a continuación ofrezco un repaso por aquellas películas relacionadas con el universo de Ray Bradbury, así como algunos proyectos que todavía se encuentran en fase de gestación.

It Came from Outer Space

En 1953, sólo tres años después de la publicación de Crónicas marcianas y en el mismo año en que se publicaba Fahrenhey 451, se estrenaba la primera colaboración cinematográfica de Ray Bradbury como autor de la idea original de una película que dirigía Jack Arnold. Prolífico director de género fantástico que posteriormente sería responsable de títulos como Creature from the Black Lagoon, Tarantula o The Incredible Shrinking Man, Arnold se estrenaba con esta entrañable película en la ciencia ficción y se unía a una oleada de cine que vendría a reflejar ese estado de histeria que vivían (y viven todavía) los estadounidenses después de la Segunda Guerra Mundial.

La sencilla propuesta se centra en un astrónomo aficionado y su prometida, quienes contemplando las estrellas son testigos de cómo una nave espacial extraterrestre cruza el cielo para estrellarse en el suelo, siendo testigos de cómo una criatura surge después de entre los restos de la nave, para desaparecer en la oscuridad. Cuando narran lo sucedido al shérif local, nadie les cree… hasta que comienzan a suceder cosas inexplicables. Ha pasado mucho tiempo desde que la vi por última vez, pero siempre recuerdo esta película con cariño por la originalidad en la resolución de muchos de sus conflictos, tanto los morales como los referentes a la puesta en escena de la película.

The Beast from 20.000 Fathoms

En el mismo año que se estrenaba It Came from Outer Space, un relato de Ray Bradbury, The Fog Horn, servía de inspiración para una película que dirigía Eugène Lurié. Se trata de un reputado diseñador de producción nacido en Rusia, pero que había desarrollado la mayor parte de su carrera en Francia, especialmente junto a Jean Renoir, que con The Beast from 20.000 Fathoms se estrenaba en la dirección cinematográfica. En el mismo tono de histeria nuclear que vivían los estadounidenses, en este caso la amenaza no venía desde el exterior sino del interior, cuando tras un experimento nuclear se producía un deshielo que provocaba la vuelta a la vida de un dinosaurio que sembraría el pánico entre la población. No creo que haya mejor plan vespertino para la tarde del domingo que estas dos películas producidas en el mismo año.

Moby Dick

Cuando John Huston se propuso adaptar a la gran pantalla la magnífica novela de Herman Melville, no se le ocurrió mejor colaborador que Ray Bradbury. Juntos realizaron la adaptación de una de las grandes novelas estadounidenses en la que era la primera relación directa del escritor con el cine. Protagonizada por Gregory Peck e incluyendo en su reparto la presencia de Orson Welles, podemos considerar esta película de 1956 como una digna adaptación de una de las novelas clásicas estadounidenses en las que el enemigo del ser humano no viene de fuera, sino que permanece en su interior. Quizás en los tiempos que corren, en los que la venganza ha cobrado tanto interés para algunos, vendría muy bien una relectura de la historia del capitán Acab cuyo afán de venganza le lleva a la destrucción.

King of Kings (1961)

No me digan que no resulta irónico que Nicholas Ray escogiera inicialmente a un escritor de ciencia-ficción para abordar la adaptación de las sagradas escrituras a la gran pantalla. Aunque finalmente no aparezca acreditado junto a Philip Yordan, lo cierto es que Ray Bradbury estuvo trabajando en el guión de una película que se rodaría en España y tendría entre sus interpretes a presencias tan extravagantes como las de Carmen Sevilla haciendo de María Magdalena. ¿Comenzaría aquí la relación de esta entrañable actriz española con las orejitas?

Fahrenheit 451

El 1966 el cineasta francés y precursor de la nouvelle vague, François Truffaut, acometía con su adaptación de la novela homónima de Ray Bradbury su primer rodaje en inglés. Quizás para algunos el resultado de la película sea algo discutible, sobre todo visto hoy en día, pero lo cierto es que aunque algunos efectos especiales puedan resultar ingenuos y su estética permanezca demasiado ligada a los años sesenta, desde mi punto de vista el conflicto que plantea sigue siendo perfectamente legítimo y está absolutamente presente en nuestra sociedad. ¿O no podemos extrapolar perfectamente la relación que Linda Montag (Julie Christie) tiene con la televisión, con la que muchos mantienen hoy en día con Internet?

Una de las secuencias más sobrecogedoras de la película sigue siendo para un servidor aquella en la que tras descubrir una biblioteca clandestina, su propietaria se niega a abandonar la casa, prendiéndose fuego ella misma entre sus libros. En su cultura. La maravillosa partitura de Bernard Herrmann servía para que Truffaut realizara un homenaje indirecto a uno de sus directores de cine favoritos, Alfred Hitchcock, así como su película siempre será un homenaje directo y tremendamente emotivo a Ray Bradbury.

The Illustrated Man

La cultura, o mejor dicho la ausencia de ella, la ignorancia, vuelve a ser el origen del argumento de The Illustrated Man, la adaptación de la novela homónima del escritor, que acometía Jack Smight en 1969. Con presencias tan estimables como las de Rod Steiger y Claire Bloom la historia se desarrolla por los caminos de los Estados Unidos por los que vaga un hombre con su perro, quienes se van encontrando con viajeros que escuchan los relatos que se esconden detrás de los tatuajes de su cuerpo. Aunque tres son las historias que ilustran la película, ocho eran los relatos que formaban la compilación de relatos denominados genéricamente como The Illustrated Man, que estaban precedidos por un prólogo y un epílogo que sirvió de inspiración para proporcionar el nexo a todas las historias. La película resultó un fracaso comercial, de hecho no se llegó a estrenar en España. Aunque según algunos críticos la película no ha envejecido muy bien, esperemos que el fallecimiento del escritor facilite al menos la edición de la película en formato doméstico.

Rich and Famous

Ninguna de las novelas o relatos de Ray Bradbury inspiró esta película dirigida por George Cukor. Tampoco es que colaborara en la adaptación de la obra original de John Van Druten, que fue realizada por el guionista Gerald Ayres. Pero es que era el propio escritor quien hacía un cameo en un momento de Rich and Famous. Junto a una interesante lista de ricos y famosos que estaban invitados a una fiesta literaria, aparecía también el genuino Ray Bradbury. Cualqueir pretexto es bueno para echar un vistazo a esta interesante película protagonizada por Jacqueline Bisset, Candice Bergen y David Selby.

Something Wicked This Way Comes

Entre los títulos pendientes de ver de un servidor, se encuentra esta película de 1983 cuyo guión realizaba el propio Ray Bradbury a partir de su propia novela. Una misteriosa compañía de cómicos ambulantes llega a una pequeña localidad estadounidense a comienzos del siglo XX, pero dos niños descubren el oscuro y peligroso secreto que se oculta detrás la diversión y alegría que pretenden proporcionar. Sin duda un planteamiento inquietante para una película que fue dirigida por Jack Clayton, que no era la primera vez que se enfrentaba a historias truculentas protagonizadas por niños, tal y como lo sucedía en filmes tan extraordinarios como The Innocents y Our Mother's House. Si además tenemos en cuenta que los tres protagonistas adultos son tan espléndidos como Jason Robards, Jonathan Pryce y Diane Ladd, creo que esta película de 1983 se pone a la cabeza en mi lista de prioridades para rescatar la filmografía relacionada con Ray Bradbury.

The Martian Chronicles & Dandelion Wine

Afortunadamente, el legado de Ray Bradbury seguirá vivo en el cine, y no sólo por esta breve lista de películas, sino porque actualmente dos son los proyectos que se estaban desarrollando relacionados con el escritor. El primero es la adaptación al cine de las Crónicas marcianas que desde hace mucho tiempo acaricia el productor John Davis y el otro sería la adaptación de Dandelion White, su novela semiautobiográfica publicada en 1957. Un proyecto que el propio escritor iba a producir junto a Mike Medavoy, que esperemos pueda seguir adelante dado el entusiasmo con que lo acogiera el escritor.

De Barry Adamson a David Lynch

Permítanme un momento de introspección pues atando cabos acabo de encontrar un camino que me lleva a relacionar a Ray Bradbury con David Lynch. No se trata sólo de que Diane Ladd, que interviene en Something Wicked this Way Comes fuera también una de las protagonistas de Wild at heart, por cuya interpretación obtuviera una nominación al Oscar a la mejor actriz secundaria. Más bien me estaba preguntando la posible inspiración de la película de Jack Cayton o de la misma novela de Ray Bradbury con el tema homónimo de Barry Adamson incluido en el álbum Oedipus Schmoedipus. ¿Quizás pudo servir de enlace para que David Lynch requiriera sus servicios para componer algunos temas originales en la banda sonora de Lost Highway, en la que también se puede escuchar el tema de este magnífico músico inglés? Cada cual puede pensar lo que quiera, pero si seguimos el método de deducción del agente especial Cooper en Twin Peaks, claramente hemos encontrado una relación directa entre el universo de Lynch y el de Bradbury. Y yo lo celebro. A continuación el fragmento de Lost highway en el que se puede escuchar la canción de Barry Adamson, precisamente justo antes de que haga su primera aparición el denominado The Mystery Man.

Fotos: Vox