Spike Lee parece regresar a sus orígenes, tras sus escapadas (no siempre afortunadas) a otros géneros como el thriller, en Inside Man (Plan Oculto), o el histórico, en Miracle at St. Anna, ambientada en la 2ª Guerra Mundial. Pero con su esperada película, Red Hook Summer, la cámara vuelve a emplazarse en el entorno que mejor sabe analizar el director: Brooklyn, su lugar de origen. Este film añade un nuevo título a lo que la crítica denomina Crónicas de Brooklyn, un fresco de la supervivencia en el barrio neoyorquino construido desde distintas perspectivas a lo largo de toda la filmografía Spike Lee. Aunque parece que su próximo proyecto es el remake americano de Old Boy, de Park Chan-wook.

En Red Hook Summer, la mirada se posa sobre el fanatismo religioso en el que muchos habitantes del barrio recaen como única forma de evasión de la pobreza y la marginación. El protagonista, Flik Royale, un joven de Atlanta (encarnado por Jules Brown), debe pasar el verano con su abuelo, un célebre predicador de Brooklyn. Sólo la presencia de la joven Chazz Morningstar le permite escapar de las redes del dogma que le impone su familiar. Y de fondo, el calor y el sudor, que provoca una inmovilidad que Spike Lee trata de quebrar a través de sus imágenes. Y sólo es preciso señalar un dato: ha sido rodada en tres semanas con un presupuesto mínimo. Así, el director parece volver a las condiciones de independencia que le permitieron rodar algunos de sus títulos más memorables. Y ya ha sido publicado el primer trailer de esta obra que proyecta su estreno, en EEUU, para el próximo 10 de agosto (¿llegará a nuestras salas?):

Este cine independiente que Spike Lee desarrolló en los años ochenta y noventa es, en su esencia, una llamada a la negritud, pero a través de la ironía. Y toda ironía implica, necesariamente, contraposición de dos elementos: de ahí que Spike Lee no caiga en el maniqueismo con su reivindicación de los derechos de la minoría negra, pues el drama vivido por esta marginalidad en seguida es desmitificado por un punto de vista
ajeno a esa vivencia. En esta yuxtaposición de miradas, encontramos un fresco de Brooklyn con espíritu crítico, pero alejado de la tragedia. Porque nada puede ser trágico cuando la tragedia es la norma común.

Este recurso a la ironía se sustenta, en numerosas ocasiones, en una construcción narrativa basada en el caleidoscopio: el retrato de una comunidad a través de la yuxtaposición de retratos individuales de sus habitantes. Es la técnica iniciada en novela por John dos Passos en Manhattan Transfer y presente en La colmena, de Camilo José Cela. Y en Spike Lee, es evidente en su obra más interesante, the right thing (Haz lo que debas), nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1989. En esta obra, el protagonista es Brooklyn, pero este personaje espacial se construye con los rostros de sus vecinos.

Do the right thing puede concebirse como una puesta en escena del concepto Pensamiento débil, desarrollado por el filósofo italiano Gianni Vatimmo precisamente por aquellos años. Vattimo es uno de los representantes del pensamiento postmoderno, y pretende invertir la connotación negativa que recae sobre ese término. Para el filósofo, la postmodernidad es un progreso, pues permite la expresión más radical del perspectivismo: la creación de una visión del mundo a través de múltiples voces. Y es que en un mundo sin Dios, es imposible conocer la verdad, pero cabe la expresión de múltiples perspectivas ante la realidad, necesarias para desarrollar el multiculturalismo. Así, un mundo de múltiples culturas requiere de una verdad múltiple, de modo que todo pensamiento no llega a una certeza: es un pensamiento débil.

La propia estructura narrativa de Do the right thing parece confirmar tal teoría: la cámara se posiciona tras los afroamericanos, los asiáticos, los italoamericanos y los hispanos. Y la verdad del barrio es la suma de todas sus verdades. Todos los personajes se quejan del grupo social contrapuesto, pero al final, deben seguir conviviendo. Por eso, sólo mediante la aceptación de la voz de la alteridad se puede comprender mejor la realidad. Y también mediante la renuncia a la violencia, pues sólo engendra más violencia, como señala la cita de Martin Luther King citada al final del film. En definitiva, el cine de este director no es únicamente cine afroamericano: es un cine que reivindica el multiculturalismo.

Además, Spike Lee exagera la conducta reivindicativa de sus personajes hasta llevarla al absurdo, revelando que los prejuicios están en todo grupo social. Recordemos para ilustrarlo la magistral secuencia autocrítica en la que un afroamericano se encara con un blanco por haberle manchado accidentalmente sus zapatillas de basket. Y es que, como muestran los títulos de crédito, la vida se torna lucha en el barrio de Brooklyn, pero esta lucha no se puede vivir sin un cierto distanciamiento de uno mismo. Y esta lucha debe entenderse en los términos de voluntad de poder de Nietzsche: una contraposición de distintas fuerzas que tratan de imponerse unas a otras, pero que no buscan la anulación de la contraria. La sociedad se construye gracias a este dinamismo, a esta imposición de fuerzas que guardan un delicado equilibrio. Como señala un personaje, la vida es la constante lucha entre amor y odio. Yo, por mi parte, sólo espero que Red Hook Summer vuelva a la línea combativa e irónica que construyó la gran obra que es Do the Right Thing.

Fotos: Apple