Puede que Barry Sonnenfeld no sea un director demasiado brillante, pero no cabe duda de que siempre es efectivo. En su trayectoria nos encontramos con dos sagas como la de The Addams Family y estos Hombres de negro, que ha salteado con otras películas, de corte siempre cómico, como Get Shorty o Wild Wild West. Una trayectoria simpática en la que su principal objetivo siempre es el de entretener, lo que desde mi punto de vista, cumple a la perfección, y lo que vuelve a conseguir en Men in Black 3, aunque no con tanto acierto como en sus películas precedentes.

Quizás sea porque ha pasado justo una década desde que se estrenara la última aventura de estos Hombres de Negro, o porque en casi todo ese período el cineasta haya estado trabajando en la televisión, pero se puede apreciar una leve falta de sincronización en esta tercera aventura de los agentes J y K, que si bien reflejaban a la perfección el cine cómico y de acción que se realizaba en los años noventa, parecen quedar parcialmente obsoletos entre los mastodónticos blockbusters de hoy en día. Probablemente se deba a que el cómic original de Lowell Cunnungham fuera en sí una obra de los años noventa en la que tantos extraterrestres poblaban la Tierra. Como ahora la mayoría de la población ya está alienada,las diferencias entre terráqueos y extraterrestres no son tan grandes.

Si por un lado es muy acertado ese viaje en el tiempo para tratar de salvar esa distancia entre la época actual y las películas precedentes, fijar excesivamente la atención en los lazos emocionales que unen los agentes J y K, resulta un tanto excesivo para un producto de estas características. Confieso que mi memoria sobre Men in Black y su secuela es bastante vaga, las recuerdo como películas divertidas en las que disfruté tanto de su acción como de sus gags cómicos, por eso me sorprende esta excesiva atención sobre los vínculos emocionales de sus protagonistas, que no recuerdo fueran tan fuertes en las anteriores. No es que no les prestaran atención, simplemente que lo resolvían de otra manera, no siendo el centro de la trama, ni la mayor preocupación de sus protagonistas.

En cualquier caso no hay mucho lugar para la decepción, Men in Black 3 ofrece lo que promete: acción, humor y una curiosa colección de extraterrestres. Si deliciosa es la corta intervención de Emma Thompson, prodigiosa resulta la creación de Josh Brolin, que en muchos momentos hace dudar de que sea él y no una animación del propio Tommy Lee Jones rejuvenecido. Will Smith está en su línea, así que si te gusta te lo pasarás pipa, y si no te gusta, tendrás que hacer como que no está, porque hace su personaje de siempre, el de Men in Black y el de cualquier otra película que haga.

Aunque la peor nota se la lleva, precisa y curiosamente, Danny Elfman que nos tortura con una partitura excesivamente descriptiva, de esas que pretenden indicarte el tipo de emoción que debes sentir en cada momento, lo que acompañado de esos excesos sentimentales del guión de Etan Cohen, propician que una vez terminada la proyección y por mucho que hayas disfrutado, te olvides de la película en busca de otro producto de entretenimiento que consiga perdurar un poquito más.

2 estrellas