Este tipo de calificativos del tipo "mejor del mundo" son bastante subjetivos, por lo que tampoco nos lo podemos tomar al pie de la letra. A nivel internacional existen numerosos festivales especializados en cine de animación, cada uno con su propia relevancia, pero es verdad que siempre se ha calificado al Annecy francés como el más importante. ¿Y eso por qué? La verdad es que es bastante curioso que un festival que se desarrolla en una ciudad que sólo cuenta con poco más de 50.000 habitantes sea el más importante del mundo de su tipo, pero son muchos los especialistas que así lo han calificado. Para mantener este calificativo, cada año deben intentar superarse no sólo por la calidad de las obras que proyecten sino con los talleres, conferencias y demás secciones que deben preparar para seguir compitiendo con otros festivales similares.

Creo que no hay una razón clara para definir por qué este y no otro es "el mejor festival", lo que apoya aún más el subjetivismo de la definición. El festival tuvo su primera edición en 1960, aunque su gestación se produjo cuatro años antes. En el 56 Pierre Barbin, presidente de la asociación de distribuidores francesa, propuso al club de cine de Annecy (uno de los más grandes de Francia con unos 5.000 miembros) realizar una serie de proyecciones para profesionales restringida a películas de animación. En un principio, la organización había pensado adherirse al Festival de Cannes y hacer una rama paralela que se llamarían las Jornadas Internacionales de Cine de Animación. Puesto que la organización del Festival de Cannes les propuso un espacio bastante reducido para sus proyecciones, decidieron independizarse y se trasladaron a la propia Annecy para seguir allí desde 1960. En principio la organización del festival era bienal, hasta que en 1998 pasó a ser anual.

Todas las ediciones se realizan a principios del mes de junio (la de 1960 fue desde el día 7 al 12), algo que se ha mantenido hasta ahora. Ya desde su primera edición se mostraron muy ambiciosos con las obras que proyectaban y con los artistas con los que contaban. En este primer festival contaron con animadores como Max Fleischer, Paul Grimault, Jirí Trnka, Bruno Bozzetto, George Dunning, John Halas o John Hubley. El festival siguió creciendo durante los años siguientes, llegando en 1982 a proyectar más de 300 obras entre largometrajes de grandes estudios y cortos de autores independientes.

Uno de los puntos más interesantes y singulares que tiene el festival es que no descuidan la infravalorada situación en la que se encuentra hoy en día la animación. Son conscientes de los costes que tiene una producción de este tipo, y que imposibilita a muchos animadores realizar sus obras, por lo que desde 1985 se creó la Mifa para fomentar esta producción. Esta sección del festival fue planteada como un mercado: en un espacio de exhibición se facilita el encuentro entre productores y distribuidores, y los artistas. Cada uno de ellos muestra cuáles son sus propuestas y en la mayoría de las ocasiones se llega un acuerdo que culminará con una obra animada. Ciertamente, esta rama está muy alejada de un pensamiento bohemio del arte, pero hay que tener en cuenta que a día de hoy el cine es un medio para conseguir dinero, y que no hay que dejar de lado sus medios de producción puesto que sin ellos no habría grandes directores que nos dejaran obras para el recuerdo.

Con cada edición del festival, tanto el público, como la prensa acreditada y el número de obras proyectadas aumentan. Además, se exponen todo tipo de trabajos: desde largometrajes y cortos, hasta obras por encargo (anuncios y demás) u obras de estudiantes. Además de esto, desde el año 2002, también se ha introducido una nueva variante que son las obras realizadas por internet, lo que demuestra que el festival también sabe adaptarse a las nuevas tecnologías y a nuevas formas de expresión dentro de la animación algo que, sin duda, es capital para poder considerarlo como uno de los mejores festivales de animación del mundo.