Cuando ya nadie pensaba que fuera posible una nueva secuela de Alien, cinco años después de Alien 3, Twentieth Century Fox se saca de la manga un poco de ADN y no tiene ningún escrúpulo en clonar a la teniente Ripley en Alien: Resurrection. Para tal gesta escoge como director a un cineasta tan peculiar como Jean-Pierre Jeunet, que no sólo realizaba su primera película en inglés, sino que era la primera vez que prescindía de su colaborador, Marc Caró, con el que había realizado joyas como Delicatessen y Le cité des enfants perdus, y quien a pesar de no tener ningún interés en participar en el proyecto, aportó varios diseños artísticos e ideas para el vestuario.

Parece evidente que la productora pretendía volver a una mirada más personal después de las que habían aportado James Cameron y David Fincher, más centradas en la acción. Antes de escoger al cineasta francés habían contactado con Danny Boyle, quien por aquel entonces tan sólo había realizado Shallow Grave y Trainspotting, o David Cronenberg, que optaría por rechazar la oferta, y hasta Paul W.S. Anderson, que tendría que renunciar por conflictos de agenda, pero que acabaría dirigiendo AVP: Alien vs. Predator.

De hecho, la idea inicial era terminar la película relacionando Aliens con Predators, de la misma manera que se hacía ya en los cómics publicados, pero finalmente se optó por desarrollar la idea de la evolución del extraterrestre-insecto a extraterrestre-mamífero, sumándole una retorcida relación de atracción con Ripley, que desemboca en un final, quizás, demasiado forzado y que, en cierta medida, desmerece el resto de la propuesta, que tampoco estaba nada mal. El guionista de la película, Joss Whedon, quedaría desencantado con el resultado de la película, no porque hubieran cambiado sus diálogos o transformado sus secuencias, sino porque según él lo habían hecho todo mal. Quizás me guste más que Alien 3, pero no llega en ningún momento al nivel de Alien ni Aliens, por lo que quizás sea la película de la saga que menos veces he visto.

En un principio la idea era clocar a Newt, hasta que Sigourney Weaver accedió a participar en el proyecto por la nade despreciable cifra de 11 millones de dólares, que superaba incluso el presupuesto de Alien. Winona Ryder, admiradora confesa de la película respondía favorablemente antes incluso de leer el guión, en parte porque estaba encantada de poder trabajar junto a Ripley, y también porque colmaba los deseos de sus hermanos que disfrutarían como nadie viéndole en una película de la saga Alien. La pobre casi se ahoga en el rodaje de la secuencia subacuática, igual que casi perece también Ron Perlman, quien ya había trabajado con Jean-Pierre Jeunet en Les cites des enfants perdus y que quizás, junto a las dos anteriores, sea el más conocido de un reparto plagado de actores de culto. No ya por el volumen de su filmografía, sino por su participación en un cierto tipo de producciones que les ha hecho muy familiares para los aficionados a los géneros de terror y ciencia-ficción.

Dominique Pinon

Si quizás se hiciera conocido a través de la colaboración con el tándem Jeunet y Caro, Dominique Pinon aparecería posteriormente en todas y cada una de las películas de Jean-Pierre Jeunet, aunque antes ya había desarrollado una sólida relación profesional con un cineasta de culto como Jean-Jacques Beineix, a través de filmes tan especiales como Diva, La une dans le caniveau o Betty Blue. Si también le daba tiempo de participar en títulos conocidos como Le retour de Martin Guerre, Frantic o La leggenda del santo bevitore, alcanzaría la plenitud artística con su participación en Delicatessen, por la que obtendría el premio al mejor actor en el festival de cine fantástico de Sitges.

Con tan peculiar filmografía, o es de extrañar que un cineasta tan peculiar como Javier Fesser, le fichara para La gran aventura de Mortadelo y Filemón, la adaptación al cine de los populares personajes creados por Francisco Ibáñez. Volvería a participar en otra producción española, aunque en esta ocasión rodada en inglés, como The Oxford Murders, para Álex de la iglesia a quien en un momento dado, también le habrían ofrecido dirigir la cuarta película de Alien. Actualmente este pequeño gran actor se encuentra rodando, de nuevo y también en inglés, para Jeunet en The Young and Prodigious Spivet.

Gary Dourdan

Quizás muchos no se acuerden, pero antes de ponerse en la piel del ex-jugador convertido en investigador de CSI, Gary Dourdan se dejaba ver en Alien: Resurrection. En realidad se trata de un actor muy vinculado a la televisión pues anteriormente había participado ya en series como A Different World y The Office, que compaginaría con breves papeles cinematográficos en títulos como The Paper, pero cuyo camino estaba trazado para discurrir por la pantalla pequeña y no por la grande.

Michael Wincott

Mucha mejor trayectoria ha tenido este actor canadiense que aunque muchos no sabrán su nombre, seguro le reconocen de una buena colección de películas en las que nunca ha hecho de chico bueno. The Sicilian, Born on the Fourth of July, The Doors, 1492: Conquest of Paradise, The Crow, Dead Man, Strange Days o Basquiat son algunos de los títulos en los que participaría antes de participar en Alien: Resurrection. Una trayectoria a través de filmes más de culto que comerciales que continuaría fomentando en filmes posteriores como Before Night Falls, The Assassination of Richard Nixon o Le scaphandre et le papillon. Entre sus proyectos inmediatos está interpretar al psicótico Ed Gein en Hitchcock.

Dan Hedaya

Seguro que por su nombre muchos tampoco sabrían decirme quien es Dan Hedaya, pero lo cierto es que la larga lista de filmes en las que ha participado harían este artículo interminable, por lo que tan sólo voy a recordar aquellas películas por las que más le recuerdo. Comienzo por el que fuera uno de mis primeros placeres culpables de adolescente como The Hunger. Después vendría su participación en la ópera prima de los hermanos Coen, Blood Simple, que sería uno de sus escasos personajes relativamente protagonistas, su divertida aportación a The Addams Family, su breve participación en The Usual Suspects, y también le veríamos como padre de Matt Dillon en la fabulosa To Die For. Una pequeña selección de un sin fin de minúsculos personajes desperdigados entre cine y televisión. Si entre sus apariciones cinematográficas más recordadas después de Alien: Resurrection podemos destacar su aportación al universo Lynch en Mulholland Drive, volveremos a verle en muchas otras pues actualmente sigue participando en todo tipo de proyectos.

J.E. Freeman

Las conexiones entre los integrantes del reparto son realmente curiosas porque tampoco es muy conocido para el gran público un actor como J.E. Freeman, que colaboraba con los hermanos Coen en Millers Crossing, y coincidía con David Lynch en Wild at Heart en el mismo año. Quizás su filmografía posterior no sea demasiado estimulante y haya terminado refugiado en la televisión, pero la fuerza de sus personajes en las películas mencionadas, bien merece hacer esta parada para recordarle.

Brad Dourif

Por último, pocos actores tan de culto como el genuino Brad Dourif, que comenzaba su carrera con su interpretación del entrañable Billy Bibbit en One Flew Over the Cuckoo's Nest, para trazar después una de las trayectorias cinematográficas más excéntricas del panorama estadounidense que le llevaría a trabajar para John Huston en Wise Blood, para Michael Cimino en Heaven's Gate, o para David Lynch en títulos como Dune, Blue Velvet y Wild at Heart. Suya es también la voz de Child's Play en la película dirigida por Tom Holland y sus secuelas, así como ha participado en un sinfín de extravagantes personajes en series de televisión entre las que destaca uno de los mejores episodios de The X-Files: Beyond the Sea, que hacía dudar a la propia Danna Scully. Pero qué duda cabe que una de sus intervenciones más conocidas actualmente es la que hacía en The Lord of the Rings: The Two Towers.