De la misma manera que hay películas que nunca verás en un festival de cine, también hay cineastas que nunca serán aclamados por la crítica. No me estoy refiriendo a películas comerciales, cuyo único fin es entretener ni a los cineastas que las hacen posibles, que la mayoría de las veces son denostados por festivales y crítica cinematográfica. Me estoy refiriendo a esos pequeños cineastas anónimos, cinéfilos devotos que siguen y adoran a sus directores favoritos como para crear sus películas propias a partir de las de sus ídolos. Si muchas veces estos homenajes no pasan de ser meros montajes de sus películas favoritas a modo de tráilers, en ocasiones surgen pequeñas joyas como las que ha realizado Kogonada.

La estupenda labor de este cinéfilo consiste en que ha creado sus propias piezas audiovisuales a través de la recopilación de los sellos de identidad que se dispersan en la obra cinematográfica de directores como Wes Anderson, Quentin Tarantino y Darren Aronofsky. En realidad, su homenaje comienza en la serie Breaking Bad, recopilando una colección de imágenes que muestran el punto de vista de objetos inanimados. Pero como nuestro campo es principalmente el cinematográfico, prestaré mayor atención a sus pequeños pero maravillosos homenajes a estos tres cineastas contemporáneos.

Wes Anderson desde arriba

Sólo cuando tuve el placer de disfrutar de Fantastic Mr. Fox, me di cuenta de que Wes Anderson aborda todas y cada una de sus películas como si de filmes animados se tratara. Aparte del tratamiento fotográfico en lo que al color y la planificación se refiere, el director de Rushmore, The Royal Tennebaum, The Life Aquatic with Steve Zissou o The Darjeeling Limited, no parece distinguir entre imagen real y animé. Utiliza los mismos recursos estéticos tanto en unas obras como en las otras, que sumado a su particular sentido del humor, confieren a todas sus películas una unidad visual que pocos cineastas contemporáneos han conseguido. De entre sus características visuales, este pequeño gran cineasta ha prestado atención a los numerosos planos zenitales dispersados a lo largo de su filmografía, generando una genuina pieza que ofrece una mirada "desde arriba" a la obra de este cineasta y que al alternar animé con imagen real, demuestra que no hay diferencia entre un lenguaje y el otro.

Quentin Tarantino desde abajo

Posmoderno como ninguno, el cine de Quentin Tarantino se nutre de todo tipo de influencias. Y no sólo cinematográficas, sino que se puede percibir las de la literatura, los cómics, la televisión, la música y cualquier disciplina o expresión artística que sirva para aportar una nueva dimensión a sus peculair obra cinematográfica. Sobre todo ahora que además de la revisión de géneros, también se ha aventurado en la ficción distópica que abre nuevos caminos a pasados oscuros de la humanidad. Uno de los planos que todos podemos reconocer en todas y cada una de sus películas son esos planos contrapicados, casi nadir en muchos casos, que ofrecen una visión engrandecida de los personajes que retrata. Y créanme que disfrutar de todos y cada uno de ellos en esta pequeña pieza que los recopila no tiene desperdicio alguno.

Los sonidos de Darren Aronofsky

La trayectoria de Darren Aronofsky ha ido demostrando la capacidad del director de Requiem for a Dream para contar historias intimistas con muy pocos personajes, pero que utiliza todos y cada uno de los recursos a su disposición para transmitir las emociones de sus atormentados personajes. La influencia del cine impresionista se deja ver claramente en películas como Pi, The Wrestler o Black Swan, en las que es más importante cómo ven y sienten las cosas sus protagonistas, que cómo les ven a ellos los demás personajes. Quizás por eso Aronofsky ha hecho un uso tan peculiar de los sonidos que acompañan a esa multitud de planos detalle que pueblan su filmografía y que, si consiguen que muchas veces se nos pongan los pelos de punta cuando disfrutamos de cualquiera de sus películas, permítanme decirles que este cineasta aficionado consigue su mejor pieza con estos sonidos de Aronofsky.